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Feminismo

El periodismo en primera persona clausura As Mulleres que Opinan

La información local, la narración de las historias de supervivientes del maltrato o ejercer la profesión en países musulmanes, en la jornada final

Público en la segunda y última jornada del foro As Mulleres que Opinan son Perigosas.

Público en la segunda y última jornada del foro As Mulleres que Opinan son Perigosas. / Rafa Vázquez

S. R.

Pontevedra

La jornada final del foro de debate As Mulleres que Opinan son Perigosas visibilizó que la mirada femenina no es una sección acotada, sino un prisma capaz de abarcar desde el reporterismo más próximo hasta el tablero internacional. El congreso cerró sus puertas hilando un programa que puso frente al público la radiografía de la profesión periodística hoy en día.

La mañana arrancó pegada al terreno. Nieves Domínguez Amil representó el pulso indispensable de la información local y deportiva, cediendo luego el testigo a la sensibilidad que requiere acercarse a las supervivientes de maltrato, un espacio de «refugio» narrado por Isabel Coello. Antes de la pausa, Sara Morales subió los decibelios para diseccionar el terreno de las mujeres en la prensa musical.

Si las primeras horas miraron al entorno cercano, la tarde amplió el foco. Eva Vázquez invitó a visitar la sala de máquinas para entender el vértigo de la coordinación informativa nacional. Inmediatamente después, Ebbaba Hameida diseccionaba el desafío de ejercer el periodismo siendo mujer en países musulmanes. Un cambio de tercio llegó con Andrea Proenza, quien bajó las pulsaciones para analizar con bisturí crítico cómo construimos culturalmente el amor y el deseo.

La despedida de este encuentro que de nuevo convocó a decenas de asistentes en el Teatro Principal, corrió a cargo de Helena Resano. Con el aplomo que dan veinte años lidiando con la actualidad en riguroso directo, clausuró una cita que revalida el espíritu de su propio nombre: opinar e informar sigue siendo un ejercicio necesario y maravillosamente peligroso.

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