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Jóvenes europeos plantan 100 robles en Vilaboa en una apuesta por el futuro del rural

Participantes de cinco países se unen a la Comunidad de Montes de San Martiño en una jornada de reforestación impulsada por el programa Erasmus+.

Los jóvenes durante la plantación.

Los jóvenes durante la plantación. / FdV

S. R.

El monte gallego tiene desde ayer un nuevo pulmón verde con acento internacional. Treinta y dos jóvenes procedentes de Serbia, Bulgaria, Grecia, Italia y España se arremangaron para plantar un centenar de robles en el monte de Vilaboa. La iniciativa constituyó una declaración de intenciones sobre la supervivencia y el potencial de nuestro rural.

La plantación se enmarca en el proyecto de intercambio europeo “Creative Labs for Rural Futures”, financiado por el programa Erasmus+ y coordinado por la asociación Ticket2Europe. Desde el pasado día 11 y hasta el próximo 19 de este mes de marzo, Vilaboa sirve de laboratorio de ideas para esta treintena de jóvenes que buscan respuestas a problemas endémicos del rural europeo, como son la despoblación, la gestión ambiental y la falta de oportunidades de desarrollo.

Durante la actividad, los participantes contaron con el respaldo y la guía de la Comunidad de Montes de la parroquia de San Martiño de Vilaboa. Este encuentro a pie de tierra no solo sirvió para repoblar la zona con especies autóctonas, sino que funcionó como un aula abierta.

Desde el pasado día 11 y hasta el próximo 19 de este mes de marzo, Vilaboa sirve de laboratorio de ideas para esta treintena de jóvenes que buscan respuestas a problemas endémicos del rural europeo

Los jóvenes pudieron entender sobre el terreno qué significa la gestión compartida del territorio y la importancia histórica y medioambiental que tienen los montes comunales en Galicia.

Foto de grupo de los participantes.

Foto de grupo de los participantes. / FdV

El programa de este intercambio apuesta por metodologías que escapan del pupitre tradicional. A través de la educación no formal, el cruce de culturas y el aprendizaje puramente experiencial, los participantes analizan cómo el emprendimiento, la cooperación y la creatividad pueden ser los salvavidas económicos y sociales de las áreas alejadas de las grandes urbes.

Al final de la jornada, esos 100 robles recién plantados en San Martiño visibilizan que las nuevas generaciones están dispuestas a implicarse activamente para diseñar un futuro rural mucho más vivo, resiliente e inclusivo.

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