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Dancingalicia 2026

El pulso de la danza late en Pontevedra

El Auditorio de Afundación acogió la tercera edición de Dancingalicia, marcada por el récord de participación, la diversidad de estilos y la consolidación de una cita que se abre hueco en el calendario cultural gallego

Una de las coreografías grupales que se interpretaron ayer en el Auditorio de Afundación. | GUSTAVO SANTOS

Una de las coreografías grupales que se interpretaron ayer en el Auditorio de Afundación. | GUSTAVO SANTOS

Pontevedra

Pontevedra volvió a mirar ayer hacia el escenario. La tercera edición de Dancingalicia convirtió el Auditorio de Afundación en epicentro de una intensa jornada de danza, con una convocatoria que llegaba respaldada por cifras de récord y por la sensación, cada vez más evidente, de que el certamen ha dejado de ser una cita emergente para empezar a consolidarse como uno de los encuentros destacados del sector en Galicia.

Uno de los bailarines ejecutando un salto. | GUSTAVO SANTOS

Uno de los bailarines ejecutando un salto. | GUSTAVO SANTOS

Se repartieron más de 3.000 euros en premios en metálico y fueron distinguidas las mejores coreografías y vestuarios, entregando también becas de formación en instituciones como el prestigioso Real Conservatorio Profesional de Danza Mariemma o en The Place Dance Studio, ambos en Madrid, cuyos destinatarios fueron Eva Teixeira Aguilar y André Iglesias, para el The Place; y para Iria Álvarez, Olivia Caspersen, Elisa Barrié, Ignacio Álvarez y Salma Rodríguez, para el Real Conservatorio. Se distinguieron en Lírico la Mejor coreografía y el Mejor Vestuario que fueron para IMA y Moon, respectivamente.

El Jurado estuvo compuesto por Alessio Natale, director de The Place Dance Studio; Victoria Miranda, catedrática del Real Conservatorio; y Silvia Mira, jefe de estudios, también en el Real, todo ello bajo la batuta de la directora de Dancing Galicia, Raquel Rodríguez.

La dimensión del campeonato explica por sí sola el pulso del día. Alrededor de 1.200 participantes procedentes de distintos puntos del país fueron una cifra que mejoró las de años anteriores y que confirma el crecimiento de una propuesta que en sus primeras ediciones ya había logrado atraer a centenares de bailarines y a numeroso público. Ese salto cuantitativo, lejos de diluir el formato, refuerza la idea de un evento que gana músculo sin perder su vocación de escaparate para escuelas, coreógrafos y jóvenes intérpretes.

Desde primera hora, el campeonato estaba planteado en dos grandes bloques. La sesión matinal quedó reservada para Lírico y Danza Clásica, mientras que la tarde se abrió a Fusión y Acro, una disciplina incorporada al programa en una edición marcada precisamente por el aumento de la participación y por la voluntad de ampliar registros. Este reparto permitió dibujar una jornada completa, con cambios de lenguaje, de ritmo y de exigencia técnica sobre un mismo escenario.

Esa variedad es, de hecho, uno de los rasgos que mejor definen a Dancingalicia. El campeonato reúne a grupos, solistas, dúos y tríos a partir de los 4 años, y ordena su propuesta en torno a disciplinas como la danza clásica, el lírico, la fusión y el acro. A ello se suma una amplia estructura de categorías –de Mini Children a Júnior, Sénior, Prémium o Mega Crew– que convierte la competición en un mosaico generacional y estilístico capaz de reunir sobre las tablas desde primeros pasos escénicos hasta propuestas de mayor madurez. n

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