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Dos detenidos en Pontevedra por quebrantar una orden de alejamiento de su hija y de su expareja

El primero fue denunciado por su expareja al estar en la misma parada de autobús que ella y la menor

Sede de la Policía Local

Sede de la Policía Local / RAFA VAZQUEZ

R. P.

Pontevedra

La Policía Local de Pontevedra detuvo en la tarde del pasado jueves, 26 de febrero, a un hombre como presunto autor de un delito de quebrantamiento de una orden de alejamiento con respeto de su hija. La detención se produjo alrededor de las seis de la tarde en una parada de autobús de la ciudad, según ha informado este domingo el Concello.

Las mismas fuentes explican que la intervención policial se inició cuando la madre de la menor alertó a los agentes de que su expareja se encontraba a escasa distancia de ellas. Según manifestó la mujer, ambas estaban esperando el autobús para regresar a su domicilio cuando observó que el padre de su hija "quedó mirando fijamente para ellas".

También explicó a los policías que no es la primera vez que ocurría algo similar, ya que lo habían visto en otras ocasiones en esa misma parada.

Los policías observaron que el hombre se encontraba haciendo fila para entrar en el transporte público a unos escasos diez metros de donde estaban la madre y la menor. Explicó que estaba allí únicamente para coger el autobús y que no había visto en ningún momento a su hija ni a su exmujer.

Finalmente, tras proceder a comprobar los antecedentes del hombre, los agentes confirmaron que pesaba sobre él una orden de alejamiento en vigor con respeto de su hija, por lo que se procedió a su detención para ser puesto a disposición judicial.

Por otra parte, los agentes también arrestaron en la noche del 20 de febrero a otro hombre por romper el alejamiento de su expareja, con la que convivía desde hacía unos días.

Según informa el Concello, los policías entrevistaron a la víctima en la vivienda donde llevaba unas semanas residiendo con su expareja, a la que no podía acercarse, y que, a raíz de una discusión entre ambos, sufrió una agresión física ante la cual tuvo que defenderse.

Los policías constataron que las dos partes eran conocedoras de que existía una orden de protección en vigor que establecía la prohibición de aproximarse a menos de 100 metros, así como de las consecuencias legales que implicaba incumplirla. De este modo, comprobaron que las medidas judiciales continuaban en vigor y procedieron a la detención del agresor.

En el momento del arresto, según el relato municipal, el detenido profirió amenazas contra la víctima y llegó a manifestar diversas expresiones intimidatorias en presencia de los agentes.

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