Feminismo
La otra cara de la IA: El avatar que desafía la sexualización
Un equipo del Campus Crea de la UVigo ha diseñado a Alicia, un avatar virtual para romper con los modelos hipersexualizados de las redes. Con apoyo de la Diputación, el proyecto analiza sesgos en la IA y propone buenas prácticas.

Alicia, el avatar virtual creado por la Universidade de Vigo que ya protagoniza publicaciones en redes. / FdV
Hugo de Dios
Alicia no nace de un estudio de animación ni de una marca de moda, sino de un debate académico sobre cómo la inteligencia artificial está sesgando los cuerpos en internet. En el Campus Crea de la Universidade de Vigo y al amparo de la Cátedra de Feminismos 4.0 Depo-UVigo, un equipo ha desarrollado un avatar virtual «con perspectiva feminista» para buscar alternativas a la estética hipersexualizada que domina la cultura digital.
Detrás del proyecto están los investigadores Javier Abuín, Diana Ramahí y Patricia Dopico, docentes en Comunicación y Diseño. Su propósito ha sido doble al tratar de «definir una propuesta visual y conceptual» que permitiera crear un personaje con IA generativa sin caer en los «cánones hipersexualizados habituales», y analizar si los avatares virtuales contribuyen a consolidar estereotipos de género.
La investigación, «Avatares virtuais con perspectiva feminista: alternativas á hipersexualización na cultura dixital desde Pontevedra» arrancó con una revisión de estudios científicos para «documentar los riesgos» de los sesgos y la sexualización. Abuín resume una conclusión recurrente, ya que estos actores digitales tienden a «reforzar estereotipos y dinámicas de hipersexualización», un efecto vinculado a bases de datos y modelos de IA «saturados de imágenes femeninas sexualizadas».
Del diagnóstico pasaron a la propuesta mediante un «proceso participativo» que reunió a 17 expertos en estudios de género, comunicación, diseño y educación. Hubo dos rondas de cuestionarios. La primera indagó en los problemas que detectan en los avatares actuales y los contenidos que generan. Por otro lado, la segunda, profundizó en cómo debería diseñarse un avatar con enfoque feminista.
Las orientaciones iniciales desembocaron en cinco prototipos distintos, con estética y contexto propios. En la consulta final, el 53% del panel se inclinó por el modelo que acabaría convirtiéndose en Alicia. No obstante, los especialistas añadieron un aviso: «No es posible representar a la mujer gallega con un único avatar». Convertir una sola figura en síntesis identitaria, sostienen, «podría fabricar estereotipos», justo lo contrario de lo buscado con este proyecto.
El consenso sí fue alto al señalar el problema de fondo. Los avatares generados con inteligencia artificial se perciben como «estereotipados, sexualizados y excluyentes», y una mayoría los considera un «retroceso» en igualdad. En las respuestas aparece además un actor decisivo, la «lógica de negocio» de las plataformas. Es vista como un obstáculo para una representación más diversa y equilibrada, incluidas identidades disidentes.
De esa discusión salen también prioridades que funcionaron como guía para el diseño como «revisar algoritmos de recomendación que premian el engagement, diversificar los datos de entrenamiento para reducir la reproducción automática de prejuicios y reforzar la alfabetización digital y mediática para reconocer sesgos, exigir transparencia y entender cómo se producen», señalan.
Con esas pautas, el equipo definió la versión final de Alicia, que «sintetiza las preferencias mayoritarias» del panel y los objetivos del proyecto. El avatar ya ha protagonizado publicaciones en redes y ha servido de hilo conductor en una sesión divulgativa del Máster en Comunicación en Medios Sociais e Creación de Contidos Dixitais.
La idea, apunta Abuín, es que Alicia continúe como «herramienta de divulgación y sensibilización» en las plataformas. También se plantea como recurso para trabajar en aulas y talleres de educación mediática. El equipo la integra en una línea de trabajo sobre avatares para divulgación científica como un experimento con apariencia cotidiana que quiere abrir una pregunta incómoda sobre el espejo digital que estamos construyendo en los tiempos que corren.
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