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Consumo

El café viaja desde El Salvador a la ciudad

La tienda de Comercio Xusto en Pontevedra reunió este miércoles a Claudia Jiménez (CLAC) y Nery Sánchez (San Carlos Dos) para abordar la crisis del café salvadoreño: roya, cambio climático y precios

Jiménez y Sánchez contaron que San Carlos Dos agrupa a 98 familias que dependen de su producción.

Jiménez y Sánchez contaron que San Carlos Dos agrupa a 98 familias que dependen de su producción. / RAFA VAZQUEZ

Pontevedra

La tienda de Comercio Xusto acogió un encuentro con Claudia Jiménez (CLAC) y Nery Sánchez, presidente de la Cooperativa San Carlos Dos, para visibilizar la realidad del café y el impacto del consumo responsable. El foco estuvo en la roya, el hongo que arrasó los cafetales.

Sánchez explicó que la plaga «se quedó en el cafetal» y que no contaban con un técnico para hacer monitoreo, lo que agravó el problema. La caída fue drástica, ya que pasaron de 14.000 quintales a 1.000 en 2012. Con ingresos mínimos, la renovación del cafetal quedó a medias. La cooperativa intentó cubrir «todo el terreno» con el poco dinero disponible, lo que «incrementó los costos» sin frenar el descenso. La falta de recursos también impidió sostener la resiembra. Se plantó, pero «no se pudo dar mantenimiento» y parte de esa inversión se perdió.

Jiménez enmarcó la crisis en el cambio climático, ya que llegan «enfermedades nuevas» a zonas sin especialistas y las organizaciones pequeñas no pueden pagar técnicos. A ello se suman problemas del suelo por el abandono forzado de las fincas. La respuesta pasa por variedades más resistentes, aunque con menor calidad en taza y menor vida útil. Reponer el cultivo requiere tiempo: cuatro años hasta la primera cosecha y de siete a diez para estabilizarse.

Aunque el café está certificado, San Carlos Dos admite que a menudo no logra comercializarlo en comercio justo, ya que la producción es baja y la necesidad de liquidez obliga a cerrar ventas rápidas con el primer comprador. También pesan los contratos a futuro. «Firmamos en noviembre para entregar en abril», dijo Sánchez.

San Carlos Dos agrupa a 98 familias y trabaja en condiciones difíciles, con fincas en ladera y procesos manuales. La selección, clasificación y empaquetado recaen sobre todo en mujeres, mientras la falta de maquinaria frena mejoras. Combinan exportación con venta local, que propicia cobros más lentos, y mantienen jornadas de reforestación en un cerro que abastece de agua a 19 municipios, en alianza con alcaldías y juntas de agua.

El acto formó parte de una visita de Solidariedade Internacional de Galicia dentro del proyecto «O movemento social do Comercio Xusto como exercicio de cidadanía global» y la campaña Aquí e Acolá O Xusto é, que denuncia desigualdades del comercio internacional y promueve alternativas sostenibles. Jiménez subrayó que el consumo responsable en Galicia influye no solo en el precio, sino en la capacidad de las comunidades productoras para financiar asistencia técnica, adaptación climática y proyectos ambientales a largo plazo.

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