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Radiografía laboral

La mitad de los autónomos supera los 50 años y apenas el 5% es menor de 30

La cifra de trabajadores por cuenta propia se mantuvo estable durante el último año, sin apenas variaciones, aunque con una ligera bajada en verano que marcó el mínimo en agosto

Personas paseando por Pontevedra, donde la mayoría de los autónomos son mayores de 50 años. | GUSTAVO SANTOS

Personas paseando por Pontevedra, donde la mayoría de los autónomos son mayores de 50 años. | GUSTAVO SANTOS

Pontevedra

Pontevedra despidió 2025 con un escenario bastante estable en cuanto al trabajo autónomo, aunque con pequeños vaivenes a lo largo de los meses. Al cierre de 2025, según los datos del Estudio sobre Empleo Autónomo de Galicia elaborado por el Instituto Galego de Estatística (IGE) había 6.061 personas dadas de alta como autónomas en la Boa Vila, una cifra apenas inferior a la del año anterior, cuando se contabilizaban 6.081. La diferencia es mínima: 20 autónomos menos, lo que supone un descenso de solo el 0,33%.

Aunque el balance muestra estabilidad, el año no discurrió como una línea recta. La serie crece hasta la primavera y marca su pico en mayo de 2025, con 6.124 autónomos, un 0,71% más que en diciembre de 2024. A partir de ahí llega el «bache» del verano: el mínimo se registra en agosto, con 6.034, un 0,77% por debajo del nivel de referencia. Con el otoño, los números se recuperan poco a poco, aunque el ejercicio termina ligeramente por debajo del inicio.

Donde sí se aprecia una tendencia más clara es al mirar la distribución por edades. El retrato de final de año deja un dato contundente: casi la mitad de los autónomos de Pontevedra ya tiene más de 50 años. En diciembre de 2025, los grupos de 50 a 59 años y 60 o más sumaban 3.006 personas, lo que equivale a cerca del 49,6% del total.

«A los jóvenes no les resulta atractivo hacerse autónomos por la inseguridad jurídica, por la alta presión fiscal, por muchísimas problemáticas para abrir un establecimiento y porque están sacando nuevas normas cada poco tiempo», explica José Ramón Caldas, presidente de la Asociación intersectorial e interterritorial de autónomos y pequeñas empresas (APE) de Galicia.

La «columna vertebral» del autónomo pontevedrés se sitúa en las edades intermedias. La franja de 50 a 59 años es la más numerosa, con 1.959 personas (aproximadamente un 32,3%). Muy cerca aparece el grupo de 40 a 49 años, con 1.850 (en torno al 30,5%). Entre ambos tramos se concentra casi todo: más de seis de cada diez autónomos de Pontevedra se mueven entre los 40 y los 59 años.

En cambio, el peso del relevo joven sigue siendo pequeño. Los menores de 30 años eran 300 en diciembre de 2025, alrededor de un 4,9% del total, mientras que la franja de 30 a 39 aporta 905 personas, un 14,9%. Con estos números, el mensaje se entiende sin necesidad de calculadora: la base joven existe, pero es estrecha.

El cambio más interesante del año no está tanto en el tamaño del colectivo —que apenas varía— sino en cómo se reparte. En el último año, ganaron peso los tramos más veteranos. Los mayores de 60 crecieron en 32 personas y los 50–59 subieron en 25. En el otro lado de la balanza, el grupo de 40–49 bajó en 59 y el de 30–39 en 32. Los menores de 30 aumentaron ligeramente (14 más), pero sin cambiar la foto general: siguen siendo un grupo pequeño dentro del total.

«En 10 o 15 años se van a jubilar muchísimos autónomos, muchísimos», avanza Caldas, por lo que «vamos a tener un serio problema con el sistema, si no hay relevo generacional. Pero como la tasa de reposición de nuevos autónomos es tan bajita, no vamos a compensar esas bajas».

Por sexo, entre los hombres los autónomos bajan de 3.480 en diciembre de 2024 a 3.444 en diciembre de 2025; son 36 menos, un descenso del 1,03%. Y en las mujeres ocurre lo contrario: la cifra sube con suavidad. Pasan de 2.601 a 2.617 en el mismo intervalo, es decir, 16 más, lo que supone un aumento del 0,62%.

Los cambios son pequeños y poco significativos. En diciembre de 2024 los hombres representaban el 57,2% de los autónomos pontevedreses (y las mujeres el 42,8%) y un año después, bajan al 56,8% y las mujeres suben al 43,2%. El peso del emprendimiento femenino gana unas décimas en el conjunto del trabajo autónomo de la Boa Vila.

En cuanto a la nacionalidad, el patrón es todavía más claro y estable: la inmensa mayoría de autónomos de Pontevedra tiene nacionalidad española. En diciembre de 2025, de los 6.061 autónomos registrados, 5.741 eran españoles (casi el 94,7%) y 320 extranjeros (aproximadamente el 5,3%). Es decir, uno de cada veinte autónomos en la ciudad es de nacionalidad extranjera.

Como curiosidad, en el último año los autónomos españoles bajaron ligeramente (31 menos, de 5.772 a 5.741) y los extranjeros subieron (11 más, de 309 a 320).

Más del 77% se registra en el sector servicios

Por sectores de actividad, el trabajo autónomo en Pontevedra tiene un claro protagonista: los servicios. En diciembre de 2025, de los 6.061 autónomos registrados, 4.700 trabajaban en este ámbito, es decir, casi el 77,5% (más de tres de cada cuatro). A bastante distancia aparece la construcción, con 669 autónomos (en torno al 11%). La agricultura y pesca suman 412 (aproximadamente. 6,8%) y la industria, 280 (alrededor del 4,6%). En la práctica, el día a día del autónomo en la ciudad se sostiene, sobre todo, en actividades de servicios, mientras el resto de sectores tienen un peso mucho más pequeño.

«Las bajas más relevantes son el sector primario, la pesca y el comercio, que creo que son los sectores más preocupantes ahora mismo en la caída de autónomos», apunta José Ramón Caldas, presidente de APE Galicia.

La evolución del año refuerza esta idea. Aunque el total apenas cambia (Pontevedra cierra 2025 con 20 autónomos menos que un año antes), por dentro se ve un ligero desplazamiento hacia servicios. Entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, los autónomos en servicios suben en 17 personas, mientras agricultura y pesca baja en 31 y la industria en 7; la construcción se mantiene prácticamente igual (1 más). El resultado es discreto, pero claro: servicios gana algo de peso en el conjunto.

Y, como ocurría con el total, tampoco hay bandazos mensuales, los datos se mueven en márgenes estrechos. El año dibuja un pequeño valle en verano y un repunte posterior, sin cambios bruscos, lo que apunta a un tejido autónomo estable, con la concentración en servicios como rasgo más marcado y persistente.

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