Mercado de oportunidades
El ‘Tinglado’ llenó de segunda mano «con gusto» la Boa Vila
La iniciativa de la Xunta de Galicia presentó 50 puestos diarios durante el fin de semana

Cientos de pontevedreses aprovecharon ayer las últimas oportunidades en la despedida del mercadillo. / Gustavo Santos
El Tinglado volvió a levantar este fin de semana su particular «mercado de segunda vida» y esta vez fue el turno de Pontevedra con la idea de que la ropa, los objetos y los pequeños tesoros domésticos no terminen en el contenedor cuando todavía pueden circular.
«Lo que queremos es convencer de un consumo responsable y de reutilizar antes de eliminar», resume la directora xeral de Calidade Ambiental e Sostibilidade, María José Echevarría.
El proyecto, que comenzó en diciembre de 2024, se ha ido moviendo por distintas ciudades. El año pasado pasó por Ferrol y A Coruña y también impulsó un Tinglado especial en Pantín centrado en material de surf. «Este es el primero que hacemos en 2026», señala, situando la cita pontevedresa como arranque de temporada.
El formato se repite, pero con un grado de organización que, dicen, busca diferenciarlo de otros mercadillos. En Pontevedra el Tinglado se instaló durante este fin de semana, con horario de mañana y tarde. La clave está en el sistema de cupos. «En este caso concreto son 50 puestos por día que van rotando, son stands distintos».
El objetivo es abrir el escaparate a más participantes, aunque la demanda se desborda. «Normalmente, siempre tenemos un montón de gente que no entra. Aquí, en dos días, hemos tenido más de 200 solicitudes». En plazas mayores la presión fue aún más evidente, ya que en A Coruña, con 80 puestos por jornada, llegaron a acumular cerca de 800 solicitudes.
La norma es que vendan particulares, no profesionales. «No pueden ser comerciales», insiste, y añade que no buscan competir con el circuito del comercio. Por ello, evitan fechas de máxima venta como la Navidad o los periodos de rebajas. A cambio, controlan el tipo de puestos y la estética del mercado. «Queremos crear un recinto con cierto gusto, hacer una marca y que el Tinglado sea un espacio bonito», desliza.
En los pasillos se puede apreciar lo que más éxito tiene: la ropa «buena». Prendas de abrigo, chaquetas y cazadoras de piel a precios «muy competitivos». Aunque también cuentan con vinilos, zapatos, bolsos y otros complementos. «Hay incluso productos nuevos con etiqueta», a causa de compras de rebajas o regalos fallidos. La próxima parada ya está marcada y llegará en el mes de mayo, Santiago. Y el de Pantín, admiten, tiene muchas papeletas para repetir tras cosechar un gran éxito.
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