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Augas de Galicia amplía cinco de las 17 áreas fluviales con riesgo de inundación

Se extiende el posible ámbito afectado en el río Lérez, por la inclusión de Valdecorvos

También hay zonas del río Verdugo en Ponte Caldelas, el Umia en Caldas y el Gallo en Cuntis

El río Lérez, desbordado a su paso por la Illa das Esculturas.

El río Lérez, desbordado a su paso por la Illa das Esculturas. / GUSTAVO SANTOS

Pontevedra

Después de un inicio de año de lluvias constantes, con más de 720 litros por metro cuadrado recogidos en poco más de mes y medio, y sucesivas inundaciones en varias áreas de la comarca, Augas de Galicia trabaja ya en la actualización de los mapas de peligrosidad y riesgo de inundación fluvial. Se trata de aquellas zonas inundables de las áreas con riesgo potencial y significativo de desbordamiento (Arpsis) de Galicia-Costa para el período 2028-2033 o que sufrieron cambios en la cartografía desde su análisis anterior.

En la comarca de Pontevedra se identifican 17 de estos ámbitos, que suman 51 kilómetros de tramos fluviales, y cinco de ellos ven ahora ampliado su delimitación con respecto al documento ahora vigente. Entre ellas figura el conjunto río Lérez-Os Gafos, que incluye también la zona de Valdecorvos. También aparecen con más longitud de zona afectada el Gallo en Cuntis, el Umia en Caldas y el Verdugo en Ponte Caldelas. Todos ellos han sido escenario durante el reciente tres de borrascas de desbordamientos y figuraban a menudo en el listado de ríos con especial vigilancia. La quinta área ampliada es la del río Agra, en Barro. Las doce restantes se mantienen en los ámbitos anteriores

Las 17 áreas identificadas de riesgo se localizan en nueve municipios y suman 51 kilómetros de ríos. Su desbordamiento afectaría al menos a 2.500 personas que residen en sus orillas, 1.625 de ellos en el municipio de Pontevedra.

Las áreas identificadas son los de Posadas y Río Maior en Vilaboa, Verdugo en Ponte Caldelas, Loira y Lameira en Marín, Baltar y Nanín en Sanxenxo, Muíño, Covelo, Esperón, Cancela y Vilariño en Poio, Agra en Barro, Umia en Caldas y Gallo en Cuntis. En Pontevedra se localizan algo más de doce kilómetros del complejo Lérez-Os Gafos-Valdecorvos (identificado como una área única pese a que los episodios de inundación son muy dispersos) y el Rego da Granda.

Precisamente, los ríos Lérez, Os Gafos y Valdecorvos están considerados como áreas con el riesgo más alto de inundación en la graduación del plan de Augas de Galicia sobre este tipo de fenómenos para el ciclo 2028-2033. Así se pone de manifiesto en las respuestas que este ente autonómico ofreció a las alegaciones formuladas al respecto por la asociación Vaipolorío y los vecinos de Altamira-Fernando Olmedo, la zona de la ciudad más afectada por las crecidas del Valdecorvos.

En el primer caso, Vaipolorío solicitó que Os Gafos «y su ecosistema circundante sea considerado zona de gran riesgo potencial de inundación». En la respuesta se indica que «la clasificación de las áreas de riesgo fluvial se gradúan del a al 4 de mayor a menor riesgo y peligrosidad, y para los ríos Lérez y Os Gafos se opta por el grupo 4, que es el de mayor riesgo». En esta área se incluye también al Valdecorvos. Así se apunta en la contestación a los vecinos de Fernando Olmedo, que pidieron la inclusión de este arroyo en el plan global autonómico. Al respecto se indica que «el nivel del río Lérez (en el que desemboca el Valdecorvos) viene dado de manera simultánea por el caudal circulante por el río y por el nivel impuesto por la marea, que penetra más allá de la desembocadura del Valdecorvos. Es por ello que, un análisis conjunto de estos cursos fluviales refleja de modo más adecuado el comportamiento del río».

Añade que «el mecanismo de inundación del río Valdecorvos, así como el de toda el área en la que se circunscribe (la del Lérez), es por superación natural ya que es causado por el desbordamiento de la capacidad del territorio actual». Augas de Galicia indica además que desde hace varios meses este arroyo dispone de un medidor de su caudal y anuncia que revisará el trazado del Valdecorvos tras las dudas de los vecinos sobre el recorrido que establece en el plan de inundaciones en su tramo subterráneo, de más de medio kilómetro.

Con estos datos, Augas de Galicia apunta que la clasificación de riesgos «permite establecer una priorización» a la hora de adoptar medidas para mitigar las inundaciones. Y la actuación en Valdecorvos ya está en marcha con el encargo de un proyecto técnico de actuación en este y otros ríos gallegos.

Las zonas inundables en el municipio, con independencia de que hayan registrado o no problemas de este tipo en los últimos años, se extienden por todo el territorio, desde A Xunqueira hasta Praceres o las orillas de Os Gafos, y también en el rural, en Verducido o Alba. Se trata de espacios tanto de crecidas fluviales como de subidas inusuales de la marea. Así se pone de manifiesto en el mapa disponible en la web del Ministerio para la Transición Ecológica, que permite calcular que al menos 70 edificios de Pontevedra se levantan en estos lugares. En Caldas son casi 640 los inmuebles afectados, más de un centenar en Cuntis y 40 en Moraña. En el resto de la comarca la incidencia es menor: siete en Marín, sobre todo en el Puerto y en O Sequelo y en Loira; otros siete en Poio, sobre todo en la zona de A Seca; dos en Sanxenxo, junto al río Baltar; dos en Ponte Caldelas y uno en Vilaboa, en la zona de Cobres.

Los afectados, pendientes de un plan definitivo para la zona de Valdecorvos

Desde hace meses Augas de Galicia tiene en marcha la búsqueda de soluciones a las constantes inundaciones en Fernando Olmedo y sus alrededores por las crecidas del río Valdecorvos y sus deficientes canalizaciones. Augas de Galicia ya cuenta con los datos necesarios para modelizar el comportamiento hidráulico y plantear alternativas, aunque queda un punto por verificar bajo el Centro Galego de Tecnificación Deportiva. Entre las opciones que están sobre la mesa figura el uso de un conducto de José Malvar para desviar pluviales, además de la construcción de balsas de retención, una medida que dependerá del volumen que sea necesario laminar y del diseño final.

El Concello, que colabora en este proceso, cree que «hay posibilidades de solución», pero apunta que todo está conectado: si las balsas y los desvíos garantizan que no se supera la capacidad actual, quizá no sea necesario actuar sobre otros elementos, pero si no lo garantizan, entonces habría que introducir correcciones adicionales, como revisar el papel de un muro construido hace dos o tres décadas en el entorno de Casimiro Gómez, que en algunos momentos ayudó a aliviar, pero no tendría el tamaño adecuado para escenarios de mayor caudal.

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