«Queremos ser un espacio para la lucha humana por la dignidad»
La Fundación Cuña-Casasbellas supera su primer cuarto de siglo. «Es un acto de resistencia y persistencia», indica su responsable

Miguel Ángel Cuña Casasbellas, en la sede de la fundación cultural que encabeza. / Rafa Vázquez
En un tiempo donde la cultura a menudo se mide en métricas de rentabilidad inmediata, la Fundación Cuña-Casasbellas se erige como un faro de dignidad. Al superar su primer cuarto de siglo, la entidad no solo celebra una efeméride, sino una declaración de intenciones. Miguel Ángel Cuña asume el doble reto de ser custodio de la memoria íntima de su padre y hermano y un gestor cultural riguroso que mantiene viva una vocación pública desde el esfuerzo estrictamente privado.
Veinticinco años de trayectoria en el ámbito cultural es un hito…
Que un proyecto cultural cumpla 25 años hoy en día es casi un acto de resistencia, la cultura es resistencia. Diría más: la Fundación es un acto de resistencia y persistencia. La Fundación nació bajo el manto de la poesía, pero con los años hemos abarcado todas las artes: pintura, escultura, música y teatro. Creo sinceramente que, durante este tiempo, hemos entregado a Pontevedra lo mejor que tenemos de nosotros mismos.
¿Cuál fue la génesis de este proyecto?
Era una idea conjunta de mi hermano Jorge y mía, un proyecto para crear una fundación con todo el patrimonio bibliotecario que poseíamos. Lamentablemente, la idea no se culminó hasta después del fallecimiento de Jorge. Yo la llevé a cabo, pero fue fundamental el apoyo económico absoluto de mi madre. Ella fue quien aportó el patrimonio fundacional y la valoración económica de los bienes para que esto fuera posible. Se constituyó formalmente en 2005, aunque ya veníamos trabajando desde antes.
Echando la vista atrás, ¿Qué ha sido lo peor y lo mejor de estos años?
Lo peor ya lo hemos pasado a inventario; está olvidado (sonríe). Lo mejor, sin duda, han sido los ciclos poéticos que celebramos anualmente, en octubre, noviembre y diciembre, en el Teatro Principal. Han sido más de cien jornadas anuales dedicadas a la poesía y al arte, ofrecidas gratuitamente a todos los espectadores de Pontevedra. Esa constancia y la respuesta del público son, para mí, el gran éxito de la Fundación.
¿Ha cambiado el «consumidor» de cultura en este cuarto de siglo?
Sí ha cambiado, aunque mantenemos un núcleo muy fiel que viene a las jornadas desde hace veinte años. Pero lo interesante es que en los últimos tiempos hemos visto una incorporación notable de gente más joven. Esto se debe a propuestas que han integrado a músicos y artistas locales, muchos de ellos jóvenes en plena producción, lo que ha renovado el aire de nuestros actos.
Su padre, Manuel Cuña Novás, fue una voz fundamental de la poesía de posguerra. En este mundo de inmediatez digital, ¿qué tiene que decir su poesía a las nuevas generaciones?
La poesía de Manuel Cuña tiene un fondo humanista enorme y una rebeldía intrínseca contra las condiciones de la época que le tocó vivir, la dictadura. Creo que ese mensaje es muy pertinente hoy. Ese pozo de rebeldía y humanismo debería ser bien recibido por una juventud actual que, en muchas ocasiones, se encuentra en circunstancias tristes, marginada o no atendida como debiera.
Hablando del legado, ¿quedan tesoros por descubrir en los archivos de la familia?
Sí, por supuesto. Queda parte de la obra poética de mi padre inédita, pero sobre todo queda por rescatar su inmensa obra periodística. Publicó muchísimos artículos en Faro de Vigo, El Pueblo Gallego, Diario de Pontevedra... Es una faceta que merece una reflexión. Y no solo de él; también hay obra inédita de mi hermano Jorge y de amigos cercanos de la familia que son referentes de las letras gallegas, como Sabino Torres o Manuel María.
Mantener una entidad privada con vocación de servicio público gratuito debe ser un desafío financiero. ¿Sienten el respaldo de las instituciones?
No. Tengo que ser claro en esto: no. Todas las aportaciones que sostienen a la Fundación son enteramente privadas y reducidas. En los últimos años, el apoyo institucional ha desaparecido por completo. No recibimos ayuda económica ni del Ayuntamiento, ni de la Diputación, ni de la Xunta de Galicia. Es un esfuerzo solitario.
Frente a esa falta de apoyo y en un mundo de «likes», ¿cuál es el papel que quiere jugar la Fundación Cuña-Casasbellas?
Nuestro esfuerzo es por hacer vivos en Pontevedra los aspectos de la cultura universal donde residen el humanismo y la dignidad. Queremos ser un espacio para la lucha humana por la dignidad a través del arte y la palabra. Y siempre con un fuerte arraigo local: nuestros protagonistas suelen ser creadores que viven, escriben o cantan desde Pontevedra.
Dentro de otros 25 años, ¿dónde le gustaría ver a la Fundación?
Creo que el lugar de la Fundación no lo decido yo, sino el público. Estaremos en el punto exacto donde nos sitúen los espectadores y quienes disfrutan de nuestros actos. Donde ellos digan que debemos estar, ese será el lugar que deseamos ocupar.
Suscríbete para seguir leyendo
- Una persecución nocturna acaba con un coche policial volcado en un solar en Pontevedra
- «Mi vida está dividida en dos, una parte aquí, en Pontevedra y, la otra, en Brasil»
- Lujo inmobiliario en el centro
- Detenido un pontevedrés por apalear a su pareja porque le escondió la consola de videojuegos
- Pontevedra adjudica por 3,1 millones el vial de Mollavao y la humanización de Rosalía de Castro
- Os Palleiráns: «Queremos ser los Rolling Stones gallegos»
- Rueda y Ramallo revisan planes por cerca de 8 millones de euros
- La nueva base de Portas refuerza la red del distrito forestal Caldas -O Salnés