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Consultas sociales

Las mujeres realizan el 56% de todas las consultas a Cogami sobre discapacidad

Lo más repetido en la comarca en 2025 es el certificado general y de incapacidad permanente

Ante la duda, buscan confirmación y acompañamiento real.

Ante la duda, buscan confirmación y acompañamiento real. / FdV

Pontevedra

Un certificado puede ser la diferencia entre acceder a una ayuda, pedir una adaptación o, simplemente, no quedarse sin un derecho por mero desconocimiento. Eso es lo que reflejan las consultas recibidas por Cogami durante 2025. Y es que el gran motor de las demandas de información no es tanto el buscar una salida, sino el cómo entender el sistema.

A lo largo del año se contabilizaron 3.233 consultas en toda Galicia, de las cuales 123 se corresponden con la comarca de Pontevedra, el 56% a cargo de mujeres. Aunque el empleo tiene un peso notable, el asunto más repetido fue el relacionado con el certificado de discapacidad y la incapacidad permanente, seguido por las ayudas económicas.

Es decir, antes de hablar de ofertas o cursos laborales, muchas personas necesitan saber qué trámite les corresponde, qué documentación se exige y cómo se encadena cada paso para no perder plazos y oportunidades.

Pontevedra ciudad acapara 90 consultas, casi tres de cada cuatro. El resto de la comarca se reparte 33 entre diez municipios: Caldas (6), Marín (5), Sanxenxo (5), Poio (4), Portas (4), Vilaboa (3), Ponte Caldelas (3) y, en el extremo, A Lama, Cerdedo-Cotobade y Cuntis, con una sola consulta en todo el año.

El canal por el que llega la pregunta dice tanto como la pregunta en sí. En plena era de la digitalización, la mayoría de consultas se tramitan en persona o por teléfono. El correo electrónico queda muy por detrás y la vía web prácticamente no existe. Cuando el trámite es complejo o la persona teme equivocarse, busca conversación, confirmación y acompañamiento real. No es solo una cuestión de tecnología, se trata de accesibilidad real, claridad y apoyo para gestiones de vital importancia.

También destaca quién sostiene el proceso. En la mayoría de los casos, quien consulta es la propia persona con discapacidad, sin la necesidad de optar por el apoyo de familiares o profesionales. El perfil de edad dominante se sitúa en el rango entre 45 y 64 años, una franja en la que confluyen cambios laborales, desgaste de salud, cuidados y presión económica.

En cuanto al género, las personas con discapacidad que demandaron información con más frecuencia en la comarca durante el año pasado fueron las mujeres, ligeramente por encima. Fueron 69 frente a 54 hombres, con concellos como Marín donde todas fueron consultas femeninas.

En el fondo, los datos reflejan un relato menos visible que el debate sobre empleo o dependencia y es el propio derecho a preguntar. Porque, para mucha gente, la primera barrera no es la falta de recursos, sino no saber por dónde empezar su camino.

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