Pontevedra 1-1 Lugo: En las escuadras se iguala la balanza
Los goles de Yelko Pino y Reiniero reparten los puntos en el derbi

Alberto Gil rebasa a un rival. / Gustavo Santos

Como un auténtico vendaval, los pontevedreses empezaron el derbi muy propositivos, con la presión muy alta y sin dar posibilidad ninguna a los lucenses de salir con el balón jugado desde atrás. El daño grana se centraba en las bandas, ya sea con centros laterales, producto de Alberto Gil, o con internadas desde el costado, obra de Diego Gómez. El esfuerzo local era muy evidente ante un equipo de Yago Iglesias que era incapaz de dormir ese arreón. Más que ocasiones reales, los disparos y ofensivas de los hombres de Rubén Domínguez eran sorpresas que no pasaban del "¡Uy!" en el público de Pasarón. Las ocasiones del Lugo, en menor frecuencia que las del Pontevedra, se gestaron en errores en salida de balón de la zaga lerezana, motivado en buena medida por un Garay fuera de posición que se le veía un poco incómodo en ese contexto, aunque sin crear un peligro real. Con el paso de los minutos, el frente miñoto, influido en buena medida por la figura de Álex Gallar, bajando hasta la sala de máquinas para generar desequilibrios, arrojó un jarro de calma y sosiego sobre el boyante partido pontevedrés. Con ello, las oportunidades de abrir el marcador se desvanecieron y las fuerzas se igualaron.
Ese tedio con que conculyó el primer tiempo se convirtió en la tónica general de los veinticinco minutos después de la reanudación. Sin ocasiones, más pugna por balones en el centro del campo que creación de juego y con un ritmo bajo de circulación se sucedieron los minutos hasta la expulsión que abrió la caja de Pandora. Samanes, amonestado previamente, golpeó en la cara a Garay sin balón d epor medio. El Pontevedra solicitó la revisión en búsqueda de la roja directa, pero con la intención de que tanto la segunda tarjeta como la expulsión les beneficiaban. Finalmente, la colegiada le amonestó y el Lugo se quedó con diez jugadores.
Como suele ser en estos casos, el Pontevedra se echó al ataque ante el aturdimiento de su adversario en busca de la sangre y por mediación de Yelko Pino llegó el 1-0 momentáneo. Libre directo desde la frontal, con mimo del vigués, que Marc Martínez solo pudo rozar antes de que se fuese al fondo de la escuadra. Casi sin tiempo para celebrar, pese a los vítores de Fondo Norte ante una posible victoria, el Lugo devolvió la igualdad al luminoso con un golpeo prodigioso desde tres cuartos de cancha pilló a Marqueta desprevenido y culminó una gran acción.
El Pontevedra quería los tres puntos a toda costa y con el empate icieron un 'todo o nada'. Al término del descuento, a la salida de un saque de esquina, Miki Bosch desató la locura con el que era el gol de la victoria. Como en la visita del Real Madrid Castilla, el juez de línea levantó el banderín ante el asombro y molestia de jugadores, técnicos e hinchada local. Pasado el suspense generalizado, la árbitra mantuvo la decisión de anular el gol del central valenciano por posición adelantada de alguno de sus compañeros. Una semana más en su casa, sin entender nada, el Ppntevedra tocaba los tres puntos con los dedos y se le esfumaron dos por decisiones arbitrales muy rigurosas.
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