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Jornada de limpieza en el fondo de la ría para evitar más daños al marisco

Retiran troncos, ramas y hojas acumuladas en la playa, mientras crece el temor por la mortandad, sobre todo en el berberecho, a la espera de muestreo

Las mariscadoras retiraron todo tipo de troncos, ramas y montones de hojas acumuladas en la playa con ayuda de varios camiones. | RAFA VÁZQUEZ

Las mariscadoras retiraron todo tipo de troncos, ramas y montones de hojas acumuladas en la playa con ayuda de varios camiones. | RAFA VÁZQUEZ

Pontevedra

Las mariscadoras de la ría de Pontevedra regresaron ayer, viernes, a los arenales de Lourido y Cabeceira, en Poio, pero esta vez su trabajo tuvo poco que ver con la extracción de almeja o berberecho. La mañana se centró básicamente en retirar troncos, ramas, montones de hojas y otros restos que las mareas fueron dejando en la playa tras todas las semanas en las que se encadenaron inclemencias meteorológicas. «El temporal dejó las playas muy llenas de basura, de hojas, de palos y de todo tipo de restos. Por eso hoy (por ayer) hicimos ese trabajo de limpieza», explica Elena Padín, presidenta de las mariscadoras de a pie de Raxó.

Mariscadoras trabajando, ayer, en la limpieza de la playa. | RAFA VÁZQUEZ

Mariscadoras trabajando, ayer, en la limpieza de la playa. | RAFA VÁZQUEZ

La magnitud del problema convierte la limpieza en una tarea difícil de esquivar. Las cofradías llevan sin mariscar desde principios de enero y, aun así, la acumulación de material arrastrado por las corrientes es tan grande que la retirada se impone casi por necesidad. La elección del punto tampoco es casual, se trata de una zona especialmente expuesta dentro de la ría, donde los temporales suelen concentrar residuos antes que en otros tramos del litoral.

Jornada de limpieza en el fondo de la ría para evitar más daños al marisco

Jornada de limpieza en el fondo de la ría para evitar más daños al marisco

En la línea donde rompen las olas se levantan cordones de restos que, en los días de mar agitado, pueden ganar altura y extenderse a lo largo de la orilla. Con la pleamar se amontonan y después se dispersan, pero si se dejan en la arena acaban hundiéndose y terminan depositados en el fondo. Ahí es donde el impacto puede ser más serio, ya que esa cobertura interfiere en la vida de los bivalvos. «En el crecimiento no, pero sí afecta a la mortandad. La almeja se muere porque queda debajo de esa capa y no puede respirar», advierte Elena Padín.

El material retirado se traslada a tierra para que el Concello de Poio se haga cargo de su recogida y del tratamiento correspondiente. En paralelo, la situación también se nota mar adentro. Desde hace semanas, embarcaciones que navegan o faenan en la ría están llevando a puerto troncos y ramas de gran tamaño arrastrados por los ríos durante los temporales, un problema que añade riesgo a la navegación y complica el trabajo diario.

Más allá de la suciedad visible, la preocupación se amplía por el estado de los bancos tras un invierno de mar de fondo y cambios en la salinidad. La presidenta de las mariscadoras de Raxó reconoce que hay indicios de bajas, aunque pide prudencia antes de dibujar un diagnóstico cerrado. «Sí que hay algo de mortandad, sobre todo en el berberecho, porque está más arriba y, además, es más delicado. Pero mientras no hagan un muestreo y comprueben si hay algo más, no se puede decir nada», comenta Padín, que añadió que «la semana que viene irá el biólogo con algún mariscador para ver cómo está todo. Cree que no hay mucha mortandad, pero de momento no se puede confirmar nada».

El sector confía en poder retomar la actividad en cuanto las condiciones lo permitan y, con ella, evaluar sobre el terreno cómo evolucionan los bancos. «Queremos empezar a mariscar el día 2. Esperemos que todo vaya bien para poder empezar. Y, cuando volvamos a mariscar, también revisaremos cómo están los bancos», señala Padín. Entre tanto, la prioridad inmediata es retirar los restos antes de que se hundan y terminen cubriendo el fondo. «La zona a la que fuimos hoy (por ayer) estaba muy sucia. Hay un punto al que solo se puede ir con muy buena marea para retirarlo. Van a ver si la semana que viene, con la marea alta, pueden meter el barco de la lonja», añade. Sobre si hay más arenales en la misma situación, su respuesta es clara: «Así de sucios, creo que no hay ninguno más».

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