El entroido en Pontevedra: Ravachol se viste de inuit y muestra su solidaridad con Groenlandia
Sus amigos critican la «codicia imperialista»

Ravachol, vestido de inuit y acompañado de integrantes de la Irmandade do Ravachol. / FdV
Bajo un diluvio persistente que puso a prueba la fidelidad de los entroidieros más devotos, el loro más irreverente y querido de la historia de la Boa Vila volvió a su percha. Ravachol hizo su entrada triunfal esta noche en la plaza de A Peregrina no solo para inaugurar los días grandes de la fiesta, sino para lanzar un afilado mensaje y mostrar el resultado de meses de artesanía vecinal. Tras llegar cubierto con un plástico para proteger las plumas del mal tiempo, el emblema del Carnaval fue vestido de inuit, en un gesto de solidaridad con el pueblo de Groenlandia.
La climatología adversa restó afluencia de público en comparación con ediciones anteriores. Sin embargo, no logró apagar la chispa satírica del evento, amenizado por los ritmos de Os da Terra, ni deslució el imponente trabajo de la Asociación Recreativa de Xeve, encargada de dar vida al símbolo.
Detrás de la figura que preside el Entroido hay una obra de ingeniería artesanal. Florencio Chantrero, presidente de la Asociación Recreativa de Xeve y veterano constructor del loro, revela los entresijos de una labor que cumple ya 19 años ininterrumpidos. «Levamos dous meses traballando polas noites e no tempo libre», indica, detallando que un equipo de cinco personas (cuatro en la construcción y una costurera) ha sido el responsable de erigir la figura.
La organización tiene dificultades para encontrar tantas plumas como requiere la confección del loro
De nuevo el loro impone con sus dimensiones: 2,60 metros de altura, sin contar la base del transporte. Su «esqueleto» es una estructura de madera recubierta con malla de gallinero y rellena de viruta, sobre la que se asienta una tela que sirve de base para el plumaje. Sin embargo, la tradición se topa con problemas logísticos modernos: «Leva unhas 500 boas de plumas, e agora é moi difícil encontrar ese material en tanta cantidade; as tendas xa non teñen stock suficiente», lamentó el artesano sobre las dificultades de suministro. A pesar de los obstáculos y la lluvia, la motivación del equipo de Xeve permanece intacta casi dos décadas después: «O mellor é velo aquí despois», aseguró Santréu, con la vista puesta ya en el 20 aniversario del próximo año.
Mabel Simal, de la Irmandade do Ravachol, ofició como maestra de ceremonias para desgranar el significado político del atuendo. Simal definió al personaje como «un inuit rebelde» y, en un discurso cargado de ironía, señaló a Groenlandia como un territorio a defender frente a la «codicia imperialista». La intervención criticó proyectos como el de Altri en el Ulla y las pretensiones de potencias extranjeras sobre la isla ártica, censurando que su «grandísimo cielo altivo» se pretenda cubrir «con las barras de la opresión y las estrellas del agravio», en alusión a la bandera estadounidense.
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