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Contaminación acústica

Sanxenxo acentúa el control del ruido en el ocio nocturno y las industrias molestas

Los locales deberán contar con sonómetros y limitadores conectados a una plataforma técnica y habrá inspecciones periódicas y mediciones in situ

Agentes policiales de Sanxenxo, en una zona de ocio nocturno.

Agentes policiales de Sanxenxo, en una zona de ocio nocturno. / FdV

Sanxenxo

Sanxenxo quiere acabar con el exceso de ruidos que impiden el descanso y perjudican la salud fomentando la convivencia en espacios públicos y la calidad de vida. Con este objetivo, el Concello de Sanxenxo ha contratado los servicios de una consultora técnica en acústica, Virocem, para mejorar a través de una plataforma el control de contaminación acústica en locales de ocio nocturno. Espacios que, por la tipología de negocio, están obligados a tener sonómetros y limitadores de volumen que deberán conectarse a la plataforma desde donde se comprobará en tiempo real la situación, extraer informes periódicos y aplicar las medidas correctivas y sancionadoras.

Pero el control de ruido no solo se circunscribe a los locales de ocio nocturno. Se realizarán inspecciones periódicas en industrias o cualquier actividad que pueda provocar molestias por contaminación acústica. También se harán mediciones in situ y se estudiarán las medidas correctoras para la elaboración del proyecto acústico para mejorar la acústica de pabellones, salas de ensayo, oficinas…

El contrato con Virocem incluye un control exhaustivo de las zonas donde se concentren los locales de ocio y, en caso de clasificarse con Zonas Acústicamente Saturadas se realizará un plan de acción con el fin de corregir los niveles de ruidos a los que están expuestos los vecinos de estas zonas.

Finalmente, se proporcionarán fichas con las exigencias de acorde con la normativa en vigor de las actividades más comunes como cafeterías, restaurantes, pubs y supermercados.

Sanxenxo dispone desde 2017 de una nueva ordenanza de ruidos adaptada a la legislación superior. Su aprobación definitiva daba solución a un problema local: el derivado de los ruidos en los pisos de alquiler. Al respecto, cabe reseñar que la norma incluye la responsabilidad subsidiaria de los propietarios de los inmuebles por los ruidos causados por sus inquilinos y la obligatoriedad de disponer de dobles puertas para los establecimientos de hostelería o la prohibición de hacer ruido en las terrazas para toda la población.

La normativa también indica que «los titulares de instalaciones, actividades o equipos generadores de ruido o vibraciones, tanto al aire libre como en establecimientos, facilitarán a los inspectores el acceso a las instalaciones o focos de emisión de ruido y dispondrán su funcionamiento en la forma que les indiquen esos inspectores. Asimismo, los posibles afectados deberán facilitar el acceso a sus viviendas o locales con el objeto de poder realizar las inspecciones y mediciones que se establezcan como requisito para la solicitud de licencia o autorización previa de cualquier clase».

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