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Controles arqueológicos

Los impactos del dragado: Las cofradías tendrán "compensaciones económicas"

El proyecto de Portos de Galicia para despejar el canal de navegación de la ría admite que la actividad más afectada por las obras es la del marisqueo

Acumulación de arena y otros materiales en el fondo de la ría. | GUSTAVO SANTOS

Acumulación de arena y otros materiales en el fondo de la ría. | GUSTAVO SANTOS

Nicolás Davila

Pontevedra

En medio del tren de borrascas que amenaza la actividad marisquera en el fondo de la ría, con una posible mortandad de mariscos, el sector pontevedrés podría verse obligado a prolongar esta «mala racha» con las obras de dragado del Lérez que Portos de Galicia quiere iniciar en 2027, con siete meses de plazo de trabajos, siempre que para entonces dispongan de la autorización estatal.

Aunque unos de los principales beneficiados por este dragado serán los propios mariscadores, ese fruto no llegará hasta que finalice la ejecución. Durante las obras incluso tendrían que paralizar sus labores, por lo que el proyecto ya admite que recibirían «compensaciones económicas» antes incluso de la llegada de las dragas a la ría.

El proyecto detalla que «el análisis realizado pone de manifiesto que la actividad de dragado constituye la actividad con mayor capacidad de generar impactos ambientales dentro del proyecto» y «el vector ambiental y socioeconómico más afectado es sobre los bancos marisqueros y consecuentemente sobre la actividad marisquera, sobre la que se identifica un impacto severo en los bancos situados dentro del canal, derivado fundamentalmente de la retirada del sedimento y el incremento de la turbidez, si bien, dadas las implicaciones socioeconómicas, se considera necesaria la aplicación de medidas compensatorias de carácter económico dirigidas al sector marisquero afectado».

A su vez, «los efectos sobre la calidad de las aguas y las comunidades planctónicas se clasifican inicialmente como moderados, especialmente por el posible incremento de sólidos en suspensión y la alteración temporal de parámetros fisicoquímicos. No obstante, con la adopción de las medidas preventivas, estos impactos disminuyen hasta ser considerados compatibles».

Por su parte, «el impacto sobre el patrimonio cultural subacuático se clasifica inicialmente como moderado, especialmente por la posible presencia de restos de elementos del patrimonio cultural, principalmente en el entorno del puente de A Barca». Se concluye que «en conjunto, y considerando la eficacia de las medidas preventivas, correctoras y compensatorias planteadas, se concluye que el proyecto es ambientalmente viable, quedando los impactos residuales en niveles asumibles y compatibles con la capacidad de acogida del entorno».

Por todo ello, «con el fin de compensar los impactos directos que las operaciones de dragado puedan generar sobre la productividad y el aprovechamiento de los bancos marisqueros, se implementará una medida compensatoria de carácter económico dirigida a los mariscadores profesionales cuyas zonas de trabajo se vean afectadas directamente por la ejecución del proyecto». Para ello será necesaria «la identificación de los bancos marisqueros afectados, el número de mariscadores con derecho a compensación, la evaluación del grado de afección derivado de la limitación o imposibilidad temporal de desarrollar la actividad, los criterios técnicos y socioeconómicos para el cálculo de la cuantía a percibir, y el periodo de aplicación de la compensación».

La cuantía económica, la duración de la medida y el plan de gestión específico deberán ser definidos, validados y aprobados por la Consellería do Mar y «se establecerá un procedimiento transparente de información y consulta con las cofradías de pescadores para garantizar la correcta identificación de los colectivos afectados y asegurar que la compensación se aplica de manera proporcional, verificable y conforme a los criterios establecidos por la autoridad competente».

Por último se detalla que «la medida será implementada antes del inicio de las operaciones de dragado, garantizando así que los mariscadores dispongan de seguridad económica durante el periodo de afección directa del proyecto».

El estudio analiza la productividad de los polígonos de bateas de la ría en el período 2020-2024 y se concluye que «el polígono Bueu A es el más productivo con una media anual de 6,6 millones de kilos y una facturación cercana a 5 millones de euros, seguido de los polígonos Portonovo A, y Bueu B y el de menor productividad y venta el Portonovo C. Sin embargo, este último polígono destaca por presenta la mayor productividad por batea con unos 122.000 kg/batea, siendo el más eficiente».

El Polígono más cercano a la zona de dragado es el Portonovo D, a 1,8 kilómetros «pero este no tiene producción porque está dedicado por completo al reparqueo del mejillón. El productivo más cercano es el Portonovo A, situado a 2,8 kilómetros de la isla de Tambo. En cuanto a la evolución temporal, todos los polígonos muestran unas tendencias similares en cuanto a productividad y ventas, destacando los picos del años 2021 y los mínimos de 2023. En 2024 se recupera ligeramente sin llegar a los valores pico».

Sin datos patrimoniales en el Club Naval bajo tres meses de depósitos

Durante los trabajos de prospección arqueológica subacuática desarrollados en la zona de dragado «no se localizó ningún elemento de interés patrimonial», un resultado que se considera «completamente anómala desde el punto de vista arqueológico» y que se atribuye «a la realización de dragados en el pasado que han debido arrasar con los fondos históricos en el ámbito del canal navegable». En todo caso, se advierte de que «esto no supone de ninguna manera la ausencia total de dicho registro, ya que en las áreas no afectadas por los dragados el registro se ha debido de conservar incólume».

Se hace referencia al caso concreto de las instalaciones ocupadas por el Club Naval de Pontevedra, donde la cantidad de sedimentos acumulada «es tanta que la superficie del fondo queda expuesta en cada marea baja, pudiendo estimar el espesor del depósito en más de tres metros». Por ello, se «desconoce en este caso la naturaleza del fondo original y si fue afectado por los dragados realizados anteriormente, con lo que los futuros trabajos deberán tener en cuenta esta circunstancia».

Por ello, «estimamos necesario, dada la importancia de este enclave portuario en el pasado, el establecimiento de un control arqueológico de los trabajos de dragado, realizado por técnico competente con capacidad de ejecutar reconocimientos subacuáticos ante cualquier circunstancia que lo requiera».

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