Temporal
Los cortes de la autovía de Marín trastocan el tráfico al Puerto de 140 camiones diarios
Representantes de los concellos de Pontevedra y Marín y de los actores implicados en estos cortes se reúnen en la Subdelegación para coordinar una respuesta conjunta a esta problemática

Reunión celebrada ayer en la Subdelegación / Rafa Vázquez
Por quinto día consecutivo, las condiciones meteorológicas adversas y la subida de la marea obligaron a cerrar, ayer viernes, la autovía de Marín (PO-11). En esta ocasión, el corte fue más breve que en las jornadas anteriores, de aproximadamente unas tres horas —entre las 6.00 y las 9.00 de la mañana— y por la tarde, sobre las 18.30 horas, sólo de una parte del carril más cercano al mar, lo que contribuyó a que las consecuencias tuvieran menor incidencia, aunque el tráfico también se vio afectado.
Estos cierres llevan días tensionando la circulación en las vías alternativas, especialmente la PO-546 y la variante de Marín, y golpean de lleno al transporte pesado con destino al Puerto de Marín. En cada episodio, alrededor de 140 camiones se ven condicionados por los desvíos y las retenciones derivadas del corte.
Así lo trasmitió el presidente de la Autoridad Portuaria de Marín y Ría de Pontevedra, José Benito Suárez Costa, que alertó del grave impacto que los cortes están teniendo en la actividad. Según explicó, durante los episodios de cierre se ven afectados en torno a 140 camiones procedentes de distintos puntos de España, Portugal y otros países, lo que repercute tanto en el movimiento de mercancías como en los trabajadores del puerto.
Suárez Costa reclamó sensibilidad por parte de los responsables técnicos y políticos de las infraestructuras viarias para garantizar que el puerto siga funcionando con normalidad y evitar que los transportistas queden atrapados, como ocurrió estos días, en viales no preparados para el tránsito de tráileres, siguiendo indicaciones de sistemas GPS.
Lo hizo tras la reunión que tuvo lugar ayer en la Subdelegación del Gobierno en Pontevedra, en la que participaron representantes de los concellos de Pontevedra y Marín, de las policías locales de ambos municipios, de la Guardia Civil de Tráfico, de la Axencia Galega de Infraestruturas y de la Demarcación de Carreteras del Estado, además de la Autoridad Portuaria. El objetivo principal era optimizar la respuesta conjunta de las administraciones ante una situación que se ha repetido de forma continuada durante esta semana y que ha provocado importantes afecciones tanto a la movilidad ciudadana como al funcionamiento del puerto de Marín, una infraestructura considerada «estratégica» para la economía de la comarca.
Al término del encuentro, el subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Abel Losada, señaló que existen «dos cuestiones obvias» que enmarcan el problema.
Por un lado, subrayó la imprevisibilidad de la climatología, recordando que en los últimos días se han producido fenómenos atmosféricos simultáneos que han dado lugar a situaciones «nuevas» incluso para los propios técnicos de carreteras del Estado, por su capacidad para interrumpir el tráfico.
Por otro, recalcó que el puerto de Marín-Pontevedra «no puede parar», al tratarse de un elemento central de la actividad económica, la creación de riqueza y el empleo, especialmente en un sector tan competitivo como el transporte marítimo.
Tras analizar distintas alternativas, tanto en materia de comunicación como en soluciones físicas y de ordenación del tráfico, los asistentes alcanzaron un consenso inicial en torno a tres líneas de actuación fundamentales, que deberán ser concretadas técnicamente por los servicios de carreteras de la Xunta y del Estado, así como por los cuerpos policiales.
La primera de ellas pasa por incrementar de forma significativa la señalización de los cortes de tráfico, con el fin de facilitar a los transportistas itinerarios claros y dirigidos hacia el acceso al puerto, evitando que los camiones queden dando vueltas por carreteras inadecuadas que dificultan tanto otros tráficos como su propia movilidad.
La segunda medida acordada consiste en reforzar la presencia policial, tanto de agentes locales de Pontevedra y Marín como de la Guardia Civil de Tráfico, con el objetivo de aumentar la seguridad, garantizar el cumplimiento de las normas y ofrecer mayor confianza a los transportistas.
La tercera línea de actuación se centra en mejorar de manera sustancial la comunicación a la ciudadanía, de forma que los cortes y las reaperturas de la autovía se conozcan en el menor tiempo posible.
En busca de una solución estructural
Más allá de las medidas inmediatas, durante la reunión volvió a surgir la necesidad de abordar una solución estructural para la PO-11. En este sentido, Losada recordó que existe un estudio ya licitado por el Ministerio, de ámbito estatal, sobre la gestión de obras públicas vinculadas a los fenómenos costeros, aunque se trata de un análisis a medio plazo.
El subdelegado aseguró que desde su ámbito competencial trasladará la «urgencia objetiva» de actuar en esta vía, al tratarse del «cordón umbilical» tanto del puerto como del propio concello de Marín, con el objetivo de ejecutar obras que permitan alejar el trazado de la acción directa del mar.
En cuanto a los desvíos de tráfico, se manejan como opciones la rúa Manuel del Palacio, en el caso de Pontevedra, y la salida desde la vía de circunvalación hacia la vía rápida de Marín, siempre como soluciones puntuales y condicionadas a situaciones de emergencia.
La alcaldesa accidental de Pontevedra, Eva Vilaverde, reiteró que la colaboración municipal ante emergencias está garantizada, pero advirtió de que la ciudad no puede convertirse en la alternativa viaria habitual para el tráfico pesado portuario. En este sentido, destacó que el desvío por Manuel del Palacio afecta al primer anillo de la ciudad, una vía clave para el funcionamiento de la movilidad motorizada, cuyo bloqueo puede provocar un riesgo real de colapso del tráfico interno.
Por su parte, la regidora de Marín, María Ramallo, reclamó una mejor comunicación previa a los vecinos, especialmente en las horas punta, para informar de los cierres, así como la implantación de medidas que reduzcan al mínimo el tiempo de interrupción del tráfico y una señalización más eficaz.
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