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Entrevista | Antonio González Nutricionista

«La realidad científica no le gusta a nadie porque no vende milagros»

«Estoy totalmente en contra de los influencers que hablan de alimentación sin base científica. Su único objetivo son los likes y la viralidad, no la salud»

El nutricionista Antonio González Pardo, en su consulta de Pontevedra.

El nutricionista Antonio González Pardo, en su consulta de Pontevedra. / Rafa Vázquez

Pontevedra

Vivimos en la era de la paradoja nutricional. Nunca habíamos tenido tanto acceso a la información sobre lo que comemos y, sin embargo, la confusión es generalizada. Entre «superalimentos» que prometen la eterna juventud, batidos «detox» y una legión de influencers prescribiendo dietas sin titulación, la ciencia ha quedado relegada a un segundo plano.

Para poner orden en este caos, la UNED impartirá el curso «Nutrición basada en la evidencia: cómo identificar mitos y publicidad engañosa», al frente del figurará Antonio González Pardo, dietista y nutricionista que constata que a menudo preferimos la dulce mentira del marketing a la sobria verdad de la fisiología.

—Vivimos en la era de la información, pero paradójicamente parece que nunca hemos estado tan confundidos sobre qué comer

Es una mezcla de factores. Por un lado, tenemos una vida acelerada; ya no respetamos los tiempos de la comida ni la cocina tradicional, buscamos lo rápido y lo cómodo. Por otro, hay una intención detrás: la publicidad aprovecha esa falta de control. Queremos soluciones inmediatas para problemas complejos. Compramos comida por internet, buscamos atajos y, al final, esa comodidad nos lleva a la desinformación. Nos confundimos, en parte, porque queremos confundirnos; buscamos creer en lo fácil.

—Uno de los términos más explotados en las estanterías del supermercado es el concepto «detox» ¿Hay realmente algún alimento que nos desintoxique?

Rotundamente no. Quien nos desintoxica es nuestro propio cuerpo. Si tienes un hígado y unos riñones que funcionan correctamente, y bebes la cantidad de agua necesaria, ya tienes los mejores depuradores del mundo instalados de serie. El concepto «detox» es un invento moderno que no sirve para nada más que para vender. Es como tomar diuréticos para perder peso: claro que la báscula baja, pero es ficticio. Has perdido agua, no grasa. Al día siguiente, vuelves a pesar lo mismo. A menos que haya una insuficiencia renal o hepática, es decir casos médicos graves, no necesitamos ayudas externas para «limpiarnos».

—¿Y existen los superalimentos?

Volvemos a la misma historia. No creo en los superalimentos. Nuestro organismo es una máquina de regulación perfecta. Si tú tomas un exceso de vitamina C para «prevenir un resfriado», el cuerpo simplemente la eliminará por la orina porque no puede metabolizar más de lo que necesita. Es tirar el dinero. Y ojo, porque el exceso no siempre es inocuo. Un consumo desmedido de proteínas o ciertas vitaminas liposolubles puede generar una sobrecarga brutal en el hígado y los riñones. Genéticamente, además, cada uno tiene unos topes; hay personas que se cuidan muchísimo y tienen el colesterol al límite por genética, y otras que no. La idea de que un solo alimento va a salvarte es falsa.

La galleta María de toda la vida frente a una galleta «digestive» o de línea dietética. Si miras la etiqueta, tienen prácticamente las mismas calorías, los mismos azúcares y cereales. La diferencia es que la «dietética» cuesta el doble

—Un amplio porcentaje de población consume suplementos por sistema

Eso se inventó para deportistas de alto rendimiento, no para quien sale a caminar un rato. La propia publicidad lo admite cínicamente: productos diseñados para atletas que se venden a gente que no se mueve del sofá. Un ciclista o un corredor de fondo tiene un desgaste celular y energético enorme que necesita reponer. Pero una persona normal necesita una alimentación equilibrada, no suplementos. Si no haces deporte y tomas un exceso de hidratos o proteínas, el cuerpo lo transforma y lo almacena donde menos nos gusta: en forma de grasa. No necesitamos batidos, necesitamos volver a las legumbres, la pasta y el pan en su justa medida según nuestro gasto calórico.

—En el curso aborda el análisis de la publicidad. ¿Nos engañan las marcas con las etiquetas «light» o «diet»?

Constantemente. Trabajé casi 20 años con personas con obesidad y analizábamos mucho esto. Un ejemplo clásico: la galleta María de toda la vida frente a una galleta «digestive» o de línea dietética. Si miras la etiqueta, tienen prácticamente las mismas calorías, los mismos azúcares y cereales. La diferencia es que la «dietética» cuesta el doble. ¿Por qué la compramos? Porque en el anuncio salen modelos guapos y delgados, y te dicen: «¿Quién dijo que lo light es malo?». Relacionan conceptos que no tienen base científica para justificar un precio inflado. Están riquísimas, sí, pero porque llevan azúcar y grasa, no porque sean un milagro adelgazante.

El concepto «detox» es un invento moderno que no sirve para nada más que para vender

—Ahora el peligro se ha trasladado a las redes sociales. ¿Hace más daño un anuncio en TV o un vídeo viral en TikTok?

Estoy totalmente en contra de los influencers que hablan de alimentación sin base científica. Su único objetivo son los likes y la viralidad, no la salud pública. Y el problema es que la ciencia es aburrida, pero el sensacionalismo vende. La realidad científica no le gusta a nadie porque no vende milagros. Vemos barbaridades como la «dieta de la piña». Claro que adelgazas si solo comes piña tres días, pero es insostenible y peligroso. O el ayuno intermitente y las dietas cetogénicas (bajas en hidratos) mal explicadas. Es cierto que si eliminas los hidratos adelgazas porque obligas al cuerpo a tirar de las reservas de grasa y generar cuerpos cetónicos, pero nadie le explica a la gente el sufrimiento renal o hepático que eso conlleva si no se controla. Un tiktoker te vende el resultado visual, pero no te cuenta la letra pequeña metabólica.

—Incluso la Inteligencia Artificial se está usando para diseñar dietas. ¿Es fiable?

La IA sabe mucho, pero no discierne la fuente. Si saca la información de un blog de un influencer de moda y no de un estudio clínico, te va a repetir el mito. Por eso es vital filtrar.

—¿Cuál es el mensaje principal a trasmitir sobre cómo alimentarnos?

Que hay que buscar siempre la base científica, aunque no nos guste. Se puede divulgar, pero siempre que se haya basado en esa base científica, entrevistando a un profesional formado, recogiendo estudios científicos etc. La verdad es que no existen los milagros. Adelgazar y estar sano requiere esfuerzo y equilibrio, no una pastilla ni una piña mágica. La ciencia, a menudo, nos dice lo que no queremos oír, pero es lo único que realmente funciona.

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