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El Concello espera novedades este mes en la intervención en Fernando Olmedo

Mosquera recuerda que la solución a las inundaciones en el entorno del CGTD está en manos de Augas de Galicia | Sobre el problema de O Santo alude a que se necesita el permiso de Adif

Operarios en O Santo, Lourizán, afectada por las lluvias. |  G. Santos

Operarios en O Santo, Lourizán, afectada por las lluvias. | G. Santos

Pontevedra

El Concello de Pontevedra espera que este mes de febrero haya novedades sobre la intervención que pondrá fin a las inundaciones en las calles Fernando Olmedo y Casimiro Gómez provocadas por el regato de Valdecorvos y la subida de la marea cuando hay abundantes precipitaciones, como ha ocurrido en días pasados.

El concelleiro de Obras, César Mosquera, aseguró ayer en rueda de prensa que «la Xunta está estudiando en serio» la cuestión y que los ingenieros de Augas de Galicia están encargándose de ello. «Esperemos que en principio este mes debería haber avances sobre por donde va a ir la solución», consideró.

Reconoció que entendía la desesperación de los vecinos, que acusan al Concello de Pontevedra de no importarle, pero que, en todo caso, es Augas de Galicia quien aportará la solución.

Hay que recordar que para esta zona de la ciudad, la que rodea al Centro de Tecnificación Deportiva, hay sobre la mesa varias opciones, desde la creación de un embalse hasta la instalación de un colector que derive el agua que se acumula.

«Comprendo que los vecinos tienen que estar desesperados y a ellos manifiesto toda mi solidaridad, pero hay que afinar mucho las soluciones técnicas», matizó.

En otra línea de cosas, también se refirió al problema que sufren los vecinos de O Santo. En este caso, según explicó Mosquera, el problema técnico está perfectamente localizado en este curso de agua, que discurre entubado y sufre un estrangulamiento al pasar bajo la vía del tren. La causa principal, detalló, es la existencia de un tubo de dimensiones insuficientes —de 800 milímetros— y una arqueta que, en su momento, quedó mal conectada por la Xunta. Esta última, además, se sitúa a una cota superior a la de la entrada del agua, lo que dificulta el drenaje y favorece los desbordamientos.

La solución, aseguró, no plantea grandes complejidades desde el punto de vista técnico. El coste rondaría los 200.000 euros, de acuerdo con las estimaciones que maneja el propio Mosquera. La actuación consistiría en sustituir la canalización actual por un conducto de mayor capacidad, de unos 1.200 milímetros, y reemplazar las arquetas existentes por otras de mayor tamaño, capaces de asumir el caudal sin generar retenciones.

Sin embargo, el principal obstáculo no es la obra en sí, sino el marco administrativo y legal. El Concello no puede intervenir sin el permiso de Adif. Y ahí es donde la situación se enreda todavía más: el organismo ferroviario tiene una actuación adjudicada en ese mismo tramo desde hace 15 años, derivada de una sentencia del Tribunal Supremo que obliga a eliminar los pasos a nivel del tren a su paso por la parroquia de Lourizán. Advirtió de que una intervención sin autorización podría derivar en responsabilidades legales.

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