La Xunta anuncia para 2027 el dragado del río Lérez y expone un proyecto de 12 millones
La Xunta reactiva un plan para retirar unos 500.000 metros cúbicos de material, que se verterá de nuevo en el mar, en el entorno de Sálvora al descartarse su tratamiento en tierra: «Es inviable logística y económicamente»

Lodos acumulados en los pantalanes del Club Naval / Rafa Vázquez
Portos de Galicia inició el trámite de información pública del estudio de impacto ambiental de la obra de dragado del río Lérez, presupuestado en 11.965.504 euros. En paralelo, solicitará los informes técnicos a los organismos competentes -de la Administración estatal, autonómica y local- para, una vez superado este trámite y recibidos los informes preceptivos, poder redactar el proyecto constructivo y licitar los trabajos. La previsión es licitar las obras este año y comenzarlas en 2027, si bien aún deberá superar la evaluación técnica del Estado.
La Xunta destaca que «las obras darán respuesta a una demanda histórica de las cofradías de Pontevedra, Raxó y Lourizán, así como del Club Naval y del Concello de Pontevedra, recogida también en un acuerdo unánime del Parlamento de Galicia». De hecho, el exceso de lodos y áridos afecta a algunos de los bancos marisqueros de la ría y provoca que parte de los pantalanes de atraque del Club Naval esté inutilizada con marea baja.
De cumplirse los plazos anunciados ayer por la Xunta, estos trabajos comenzarían 17 años después de los primeros pasos para llevar a cabo este plan, que finalmente verterá de nuevo en el mar el material extraído del río al descartarse su tratamiento en tierra. Parte del retraso se debe al rechazo del sector pesquero de Arousa a utilizar el entorno de Sálvora, si bien ahora se usará un lugar próximo.
En el año 2010 Portos inició la tramitación de un proyecto para el dragado del canal, basado en estudios ambientales y de caracterización realizados en los años 2008 y 2009. Este proyecto contemplaba el dragado de sedimentos del canal del Lérez y su aportación a los bancos marisqueros de Campelo y el sur de la isla de Tambo. En marzo de 2013 el proyecto se sometió al procedimiento de evaluación de impacto ambiental y en 2016 se elaboró una nueva propuesta de actuación cuya fase de información pública y consultas se llevó a cabo al año siguiente.
En esta tramitación, el proyecto tuvo una respuesta desfavorable, principalmente en relación con el vertido de material en el entorno de la isla de Tambo, por lo que se desistió. En 2020 hubo nuevos estudios cuyo resultado fue un nuevo proyecto, consistente en el dragado del canal de acceso al puerto de Pontevedra en el río Lérez y el vertido de material de dragado en alta mar, en el entorno de la Illa de Sálvora, en Arousa. Se trata de un lugar que Costas del Estado vetó hasta agosto pasado, cuando se planteó otra zona de vertido en la misma área.
En el área de trabajo hay «un encauzamiento del río a través de un dique de escollera de baja coronación, que queda sumergido durante las pleamares y contiene el canal de navegación para el tránsito de embarcaciones. Esta estructura no es continua, sino que cuenta con varias aberturas laterales y rebases de sedimento de los bancos de arena ubicados a ambos lados. Debido a esto, el canal no es completamente independiente de los bancos de arena y marismas que lo circunscriben».
Portos explica que «el proyecto de dragado tiene como finalidad la recuperación de los calados, mejorando así las condiciones de operatividad y de seguridad del canal de navegación y de la zona portuaria interior» ya que la zona presenta «problemas de calado desde hace muchos años, debido a la sedimentación de los materiales arrastrados por el río Lérez, afectando directamente a la seguridad y operatividad de las embarcaciones que operan en sus instalaciones. La acumulación progresiva de sedimentos en los fondos del canal y dársenas ha reducido la profundidad útil, dificultando el acceso y maniobra de embarcaciones, lo que se traduce en limitaciones para la navegación y aumento del riesgo de incidentes marítimos.
Diez meses de obras
El plazo previsto para la ejecución del dragado «es de diez meses, de los que dos se destinan al traslado de medios y a las tareas de preparación; siete meses corresponden a la ejecución efectiva del dragado, y el último mes se reserva para las labores finales necesarias para completar el proyecto».
Los resultados de los estudios previos «indican que la totalidad del material de dragado incluido en este proyecto corresponde a la Categoría A», compatible con su devolución al mar en Sálvora, si bien uno de los fosos «presenta valores de hidrocarburos totales del petróleo superiores al umbral establecido para sedimento no peligroso y en consecuencia, este material no podrá gestionarse conjuntamente con el resto del dragado y no forma parte del presente proyecto».
En todo caso, se descarta el uso de todo o parte del material en regenerar playas o bancos, ya que ninguna entidad aceptó recibirlos, y tampoco se tratará en tierra. Al respecto, se indica que «las magnitudes del proyecto, con un volumen estimado de más de 400.000 m3, hacen inviable esta alternativa, tanto desde el punto de vista logístico como económicamente, estando comprometida igualmente la capacidad de los gestores de la zona para asumir tal volumen de material».
Explica el proyecto que esta solución, «desde el punto de vista ambiental, evitaría un vertido marino, pero se depositaría en un vertedero autorizado, además supone un alto consumo energético y una alta huella de carbono, por lo que, al no existir restricciones ambientales que impidan su gestión en el mar según la normativa de aplicación, no supone una mejora sustancial respecto a las otras alternativas».
Señala también que «desde el punto de vista socioeconómico, supondría mayor impacto para la población debido a la ocupación de suelo, el incremento del tráfico rodado para el transporte del material hasta el gestor y las molestias que conlleva, así como el gasto desproporcionado de recursos públicos».
El volumen de materiales que se dragará se establece en cuatro áreas: Canal de acceso, de 276.431 m2, en el que se dragará un total de 419.319 m3; las instalaciones del Club Naval, en donde se dragará un total de 18.250 m2 y 44.731 m3; dársena de As Corvaceiras, de 5.838 m2, y 13.618 m3 de material; y cuatro pozas y fosos «existentes en el cauce, que en la actualidad actúan a modo de sumideros del material sedimentario, al reducirse en ellos la hidrodinámica y favorecer así la sedimentación».
En total serán 309.139 m2 de superficie y 500.538 m³ de material extraído. El mayor volumen se corresponde al canal de acceso, un 84% del volumen total, «y en concreto en el canal inferior un 68% del material, seguidos del canal superior con un 10%, seguido del puerto de Pontevedra con un 9%, canal medio un 6%, los fosos con un 5% y el de menor volumen con un 3% el puerto de As Corvaceiras». Se utilizarán dragas de succión, salvo en el Club Naval y As Corvaceiras, donde trabajará una draga de cuchara.
Las conclusiones sobre los impactos de la obra señalan que el propio dragado «constituye la actividad con mayor capacidad de generar impactos ambientales dentro del proyecto, seguida por el vertido del material dragado y, en último caso, por las operaciones de transporte hasta la zona de vertido. El vector ambiental y socioeconómico más afectado es sobre los bancos marisqueros y consecuentemente sobre la actividad marisquera, sobre la que se identifica un impacto severo en los bancos situados dentro del canal, derivado fundamentalmente de la retirada del sedimento y el incremento de la turbidez durante el dragado. La implementación de medidas preventivas y compensatorias permite reducir su magnitud a moderada, si bien, dadas las implicaciones socioeconómicas, se considera necesaria la aplicación de medidas compensatorias de carácter económico dirigidas al sector marisquero afectado».
Calidad de las aguas
Añade que «en relación con el fondo marino, el impacto asociado a la eliminación de la capa superficial de sedimentos hasta alcanzar la cota de dragado se valora como moderado con y sin medidas. Dadas las características del proyecto este impacto se considera aceptable dentro del marco operativo de las actividades a desarrollar».
Por su parte, «los efectos sobre la calidad de las aguas y las comunidades planctónicas se clasifican inicialmente como moderados, especialmente por el posible incremento de sólidos en suspensión y la alteración temporal de parámetros fisicoquímicos. No obstante, con la adopción de las medidas preventivas, estos impactos disminuyen hasta ser considerados compatibles».
En cuanto al impacto sobre el patrimonio cultural subacuático «se clasifica inicialmente como moderado, especialmente por la posible presencia de restos de elementos del Patrimonio Cultural, principalmente en el entorno del puente de A Barca. No obstante, con la adopción de las medidas de protección y control el impacto se valora como compatible». El resto de los impactos se valoran como compatibles o nulos.
Un área de 300.000 m2 y más de cuatro kilómetros
El área objeto de dragado «engloba el canal de acceso» a la zona urbana, el Club Naval y el puerto de As Corvaceiras y el puerto de Pontevedra. Cubre una superficie aproximada de 300.000 m2 y una longitud de unos 4.200 metros».
Además «la zona de actuación y su entorno no se localizan en espacios protegidos declarados como tal», si bien «el canal del río se localiza en el Estuario del Lérez que forma parte del inventario de humedales de Galicia y la ría de Pontevedra está declarada desde 2001 como Zona Sensible en relación al tratamiento de aguas residuales urbanas y se trata de una zona autorizada para la cría de moluscos y otros invertebrados marinos donde coexisten zonas de pesca, polígonos de cultivo y bancos marisqueros».
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