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Regresa el temor al marisqueo con una almeja «muy estresada» por la bajada de salinidad

La actividad a pie se paró dos días por el mar de fondo, pero no se descarta que se amplíe a toda la semana

«Está el sector muy fastidiado», reconocen las trabajadoras de Pontevedra, que recuerdan las nefastas lluvias de 2023

Troncos y maleza arrastrados por las lluvias y la marea hasta la playa de Lourido, en Poio.

Troncos y maleza arrastrados por las lluvias y la marea hasta la playa de Lourido, en Poio. / RAFA VAZQUEZ

Pontevedra

El marisqueo en el fondo de la ría de Pontevedra ha sido paralizado al menos durante dos días, ayer y hoy, pero no se descarta que se amplíe a toda la semana. ¿La causa? El mar de fondo que tanto afecta a la almeja y la bajada de la salinidad de las aguas, debido a las abundantes precipitaciones del último mes, que ha encadenado temporales y borrascas. Todo ello ha hecho avivar el temor en el sector a que se repitan aquellas lluvias del otoño de 2023, con la consiguiente mortandad del bivalvo, todavía sin recuperar a día de hoy.

Andrés Simón, biólogo de la Lonja de Campelo, así lo confirma: «Tenemos una situación en la que la almeja está tocada. Por un lado está la bajada de la salinidad y por otro tenemos muchísimo mar de fondo, con el que toda la almeja que se desentierra cuando se va a trabajar no es capaz de enterrarse porque ese mar la mueve constantemente». «En principio se cerró al marisqueo el lunes y el martes y se evaluará la situación y si sigue igual se cerrará el resto de la semana», añade.

El problema de la salinidad se repite respecto a las grandes lluvias del otoño de 2023, que marcaron todo el año siguiente, y más, en la actividad marisquera. «No sabemos exactamente cuánta agua dulce hay, pero sabemos que la hay. Es una situación peligrosa y ya sabemos cómo funciona por otros años», asegura Andrés Simón, que, en todo caso, apela a la prudencia. «Es importante que la almeja pueda respirar un poco».

Todo esto estaría provocando que el bivalvo presente los actuales problemas de crecimiento que viene arrastrando desde hace meses: engorda pero no crece.

«Es que toda esta situación es muy estresante para la almeja, porque no está comiendo o no está respirando. No se puede abrir, así que no puede entrar ni salir nada de su concha. Digamos que ahora está sobreviviendo», resume el biólogo de la Lonja de Campelo.

«Solo queda como opción dejarla tranquila y esperar que vaya recuperando», concluye.

Rafa Vázquez |

La playa de Portocelo, Marín, "pelada" de arena y con numerosas rocas visibles. / RAFA VÁZQUEZ

El recuerdo de 2023

Como es lógico, hay mucha preocupación entre las mariscadoras. La presidenta de la agrupación de la Cofradía de Lourizán, Loli Moreira, reconoce que «estamos muy preocupadas, pero mientras no le toquemos a la mercancía, ahí está, aguantando».

«Lo que más nos preocupa es el mar de fondo, porque si la movemos, se queda por encima y, al estar delicada, es más fácil que se muera, ya que no es capaz de enterrarse otra vez», advierte.

Al igual que el biólogo, recalca que actualmente «algo está sobreviviendo», por ello en el sector reviven la preocupación del invierno de 2023-24, «ya que ahora está pasando algo parecido, solo que entonces fue en otoño y ahora bien entrado el invierno».

La única diferencia positiva ahora es la temperatura, que es más baja, ya que «cuanto más frío, mejor para la almeja, el frío al marisco no le afecta para nada, mientras que el calor y el agua dulce es lo peor», en palabras de Moreira.

Los continuos paros en la actividad afectan a la economía de muchas familias del marisqueo en el fondo de la ría de Pontevedra: «Mucha gente vive de esto y es un problema muy gordo, porque hay que tomar decisiones, entre las tres agrupaciones».

«El sector en general está muy fastidiado, porque cuando vayamos a trabajar no sabemos qué vamos a encontrar», concluye.

Playa de Portocelo, que ha perdido gran cantidad de arena. | |

Embarcaciones amarradas en Aguete, Marín. / RAFA VÁZQUEZ

El de a flote, en «standby»

En el caso del marisqueo a flote, Iago Tomé, patrón mayor de Raxó, recuerda que se paraliza siempre entre los meses de enero y marzo.

«Después de Reyes en adelante y hasta principios de marzo no vamos a mariscar, por la baja del precio, básicamente», manifiesta.

En cualquier caso, también estos mariscadores, que compaginan esta actividad con la pesca, muestra preocupación, «porque después de tanta agua dulce tienes miedo».

Los efectos de los temporales y borrascas que han afectado a la comarca de Pontevedra en las últimas semanas se pueden ver claramente en la costa, donde se acumulan troncos y maleza en las playas y donde estas se han quedado «peladas», con numerosas rocas a la vista. Son imágenes típicas de esta época del año, al igual que los ríos con un abundantísimo caudal: Lérez, Os Gafos y Rons, en el caso de Pontevedra.

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