Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Mito Meijón Presidente de la Sociedade Turoqua

«No puedes quejarte de que los jóvenes no están si luego los vas a torpedear»

Tras ser ratificado como máximo dirigente de la sociedad gastronómica y cultural pontevedresa durante los próximos cinco años, Meijón busca regenerar el tejido social de la ciudad

Mito Meijón, el nuevo presidente de la Sociedade Turoqua.

Mito Meijón, el nuevo presidente de la Sociedade Turoqua. / Gustavo Santos

Pontevedra

Relevo generacional sin edadismos, más estructura y un orgullo de ciudad que quiere traducirse en proyectos concretos. El nuevo presidente de la sociedad llega con una idea clara: «regenerar el tejido social de Pontevedra y profesionalizar iniciativas que durante años se han movido entre amigos». Con la gastronomía tradicional como bandera, Mito Meijón ha sido elegido como nuevo presidente de la Sociedade Turoqua. En esta etapa promete regularidad y un giro hacia eventos con más impacto benéfico, viendo la provincia como un solo territorio con más sinergias.

—Se acaba de poner al frente de la sociedad. Para quien no la conozca, ¿qué quiere aportar?

Regenerar el tejido social: rejuvenecerlo, airearlo. Estoy en contra del edadismo, que conste; la edad no es ni mérito ni demérito, pero sí creo que, a veces, se estira demasiado el relevo.

—¿A qué te refieres exactamente con «regenerar» o «airear»?

Valoro muchísimo la experiencia y todo lo que suma, pero soy muy crítico. No puedes quejarte de que los jóvenes no están y, cuando pides que entren, torpedearlos. Es normal que quien entra quiera hacerlo a su manera.

—¿Está muy relacionado con el tejido asociativo de Pontevedra?

Sí. He estado en muchas asociaciones, cofradías, colectivos culturales e iniciativas solidarias. Estoy donde me necesitan y donde puedo echar una mano. Al fin y al cabo, no hay proyecto que se haga sin tejido social.

—En su caso, quieren poner en valor la gastronomía tradicional, ¿qué diagnóstico hacen?

Aquí hay un potencial enorme. Yo creo que tenemos la provincia con más fiestas gastronómicas de España. Cada pueblo no es que tenga una, es que tiene hasta diez. Hay peñas y asociaciones gastronómicas por todas partes. El problema es el relevo generacional y, muchas veces, la informalidad.

—¿Cuál es la vía para corregirlo?

Institucionalizar y profesionalizar. Durante años se organizan cosas «entre amigos», no solo en lo gastronómico, también en lo cultural. Pero si te quedas en grupo de amigos, no te recibe nadie, no te toman en serio y cuesta incluso que se visibilice lo que haces.

—Habla de recuperar recetas familiares. ¿Qué falta en la ciudad?

Falta reivindicar lo nuestro. No puede ser que «lo típico» acabe siendo algo que no tiene nada que ver con la tradición. Tenemos recetas de casa, de toda la vida, y un producto gallego espectacular, pero hay que rescatarlo.

—Galicia presume de producto, pero también se dice que no siempre lo cuidamos, ¿no?

Tenemos un producto tan bueno que parece «difícil de estropear», pero se estropea. Pongo el ejemplo del pulpo: parece sencillo, pero el punto es lo más complicado. A mí me encanta cocinar, pero no me atrevo con determinadas cosas porque me duele estropear un buen producto. Con el marisco pasa algo parecido: parece que «solo hay que cortarlo», pero no es así.

—Le han ratificado como presidente, ¿qué le ilusiona más de esta nueva etapa?

Gestionar y organizar. Es lo que más me gusta. Llevo años organizando eventos y proyectos culturales, y me llaman para todo: desde un aniversario familiar hasta una idea de última hora. La verdad es que me organizo bastante bien y soy muy constante.

—¿Cómo se traduce esa forma de trabajar en la sociedad?

En estructura y regularidad. Ya hemos tenido reuniones de equipo y vamos a vernos todas las semanas. Han salido ideas muy buenas y, sobre todo, ganas de hacer las cosas de otra manera, quiero «desencasparlo» un poco.

—Mantener el espíritu original sin quedarse anclados en el pasado, ¿ese es el equilibrio?

Exacto. Queremos colaborar con todo el mundo y animar a los propietarios y a los establecimientos a abrirse a propuestas distintas. Pontevedra valora mucho la tradición, y eso está bien, pero a veces caemos en el «sota, caballo y rey». Semana tras semana lo mismo porque funciona. Hay que probar. Y si sale mal, no pasa nada, se aprende y se corrige.

—Dice también que «nos vendemos mal», ¿por qué?

Porque tenemos materias primas estupendas y muchas veces las vendemos en bruto, sin capturar el margen. Las procesan fuera y las revenden como producto «cien por cien» de otros países. Un ejemplo claro son las castañas. Se venden fuera y acaban convertidas en un producto elaborado que se paga muchísimo más. Ese diferencial es el problema.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents