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Pontevedra 1-1 Arenteiro: Poco fútbol y demasiado partido

Granates y verdes sellan un empate en una tarde espesa y que no pasará a los libros de historia de ningún equipo

Joao Resende y Brais Val pelean un balón

Joao Resende y Brais Val pelean un balón / Rafa Vázquez

Pontevedra

Pontevedra y Arenteiro acordaron las tablas en una tarde demasiado larga para el espectador parcial e imparcial. Sin mucha aceleración y dominio claro de la posesión transcurrieron los primeros treinta minutos de juego. Lo más cercano a una ocasión fue un centro lateral del Cuéllar, tras una pérdida de Alain en el balcón del área, que no encontró rematador. Ninguno de los dos parecía estar con las ideas excesivamente claras ni con ganas de acelerar el partido. Un choque de cabezas fortuito entre Eimil y Llácer obligó a que el Arenteiro tuviera que realizar el primero de los seis cambios (se añadió uno más a cada equipo por dicha conmoción cerebral y no se llegaron a gastar).

El primer tercio de pocas palabras posibles por decir, donde el partido careció completamente de estímulos por ambos bandos, llegó una sobreestimulación del último cuarto de hora. Yelko Pino, amonestado en el acto, derribó a un rival en tres cuartos de campo y en el lanzamiento, con un golpeo bajo muy contundente, Jordán sorprendió a Marqueta y adelantó a los carballineses. Sin tiempo para disfrutar los visitantes, los locales buscaron redimirse de forma instantánea y lo lograron. Tras una ocasión frustrada de Resende, que se durmió con el balón en el área, el luso asestó un disparo desde la derecha que Alvin despejó con una parábola. Ahí estuvo Eimil, dentro del área, para corresponder ese llovido rebote con un cabezazo parabólico al centro de las mallas. Alguna ocasión más tuvo el Pontevedra, aunque sin acierto ninguno y con más ganas de aprovechar la inercia del empate que otra cosa. Con 1-1 se fueron los gallegos a vestuarios.

Como si de una vuelta al pasado se tratase, media hora tardó el partido en tomar ritmo de crucero. Adormilados y pasivos los dos equipos, pese a que poco a poco los verdes iban ganando más duelos y teniendo más confianza, aunque sin transformarse en verdaderas ocasiones. Más que oportunidades fueron sustos tras errores de cada equipo. Mingo tuvo la más clara de la segunda mitad tras una pérdida grosera de Miki en medio campo. Tiago arriesgó en una contra similar y vio la cartulina amarilla, que, tras la revisión solicitada por Jorge Cuesta, quedó del mismo color. Apretaron los locales en los últimos diez minutos, con tres acciones de gol que Alvin, destacado del tramo final, frustró por tierra, mar y aire. Sin mucho más que contar, Cueto Amigo, puntual al cumplirse los cuatro de descuento cerró la somnolienta cita.

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