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Construir una vivienda en Pontevedra es un 60% más caro que hace tres años

Los presupuestos para materiales y mano de obra han pasado de una media de 141.305 euros por obra en 2022 a los 232.528 contabilizados en los primeros 9 meses de este año

Construcción de un edificio de viviendas en Pontevedra.

Construcción de un edificio de viviendas en Pontevedra. / Gustavo Santos

Pontevedra

Construir una vivienda hoy en Pontevedra y su área de influencia es un 60% más caro que hace apenas tres años. Los datos del Colegio Oficial de la Arquitectura Técnica de Pontevedra (Coatpo) muestran una escalada sostenida en los Presupuestos de Ejecución Material (PEM), que han pasado de una media de 141.305 euros por obra en 2022 a situarse en los 232.528 euros en los primeros nueve meses de 2025.

Esta cifra, que representa el coste estricto de materiales y mano de obra, es solo la base de un sector que, tras años de travesía por el desierto, vive un momento de «oleadas» de actividad, pero se enfrenta a retos estructurales que amenazan con cronificar los precios altos.

El Presupuesto de Ejecución Material (PEM) es un concepto técnico a menudo confuso. Manuel Rañó, presidente del Coatpo, explica que se trata de «la suma de cada partida, como podrá ser pintura, ladrillo u hormigón, multiplicada por su medición, incluyendo materiales, mano de obra y costes indirectos».

Sin embargo, el PEM no es el precio final que paga el propietario (conocido como Presupuesto de Ejecución por Contrata o PEC). A esa base hay que sumarle los gastos generales de la empresa, el beneficio industrial y el IVA. «En la obra privada, estos porcentajes son libres. Es fácil encontrar un 20% de gastos y un 10% de beneficio», detalla Rañó.

Dada la gran demanda, el itempo de espera para iniciar una obra puede superar el año

Esto implica que, si el PEM medio ya ronda los 232.000 euros, la factura final para el comprador o promotor se sitúa por encima de los 300.000 euros antes de impuestos.

Aunque la crisis de suministros de 2021 y 2022 ha dado paso en los últimos ejercicios a una «cierta calma» en el precio de los materiales, el coste total no baja. El motivo principal es el factor humano.

«Al no haber mano de obra, las empresas se pelean por ella», constata Rañó. Esta escasez ha provocado una selección del mercado: las constructoras, con las agendas llenas, pueden permitirse el lujo de elegir qué proyectos acometer. En este escenario, la obra pequeña suele ser la gran perjudicada frente a los proyectos de mayor volumen. «Un contratista puede decirte que está liado para una obra de 200.000 euros, pero si le llega una de 2 millones, buscará la forma de quedarse con ella», admite el presidente de los arquitectos técnicos.

Como resultado, en la actualidad, el tiempo de espera para que una constructora inicie una obra puede superar perfectamente el año, dependiendo de la localidad y del interés económico que genere el proyecto.

182 millones para ejecutar obras nuevas en 2025 y, muy en especial, rehabilitaciones

A pesar de los precios, el sector goza de buena salud en cuanto a volumen de trabajo, aunque lejos de los récords de la burbuja inmobiliaria. En 2023, la inversión global en PEM en el área de Pontevedra alcanzó los 196,2 millones de euros, una cifra que se estabilizará en torno a los 182-183 millones al cierre de este 2025, según las estimaciones del Coatpo.

La reforma de edificios, de inmuebles o de viviendas continuó en este 2025 como la especialidad de la capital del Lérez y de los concellos de su entorno. Los expedientes de dirección de obra en los nueve primeros meses del año representaron el 69,5 % del total y el otro 30,5 por ciento corresponde a obra nueva.

A pesar de ello, las rehabilitaciones siguen siendo una asignatura pendiente. Constituyen una prioridad en las agendas europeas, a fin de hacer frente a un parque inmobiliario envejecido, pero con todo «estamos muy lejos de los objetivos europeos; calculo que estamos al 10% de lo estimado», reconoce Rañó.

La complejidad de intervenir en edificios existentes y la disparidad de las obras dificultan alcanzar unas metas que, a día de hoy, los profesionales del sector coinciden en que parecen más teóricas que reales.

Pontevedra despide 2025 con un mercado de vivienda tensionado no solo por la demanda, sino por una estructura de costes al alza y una capacidad de ejecución limitada por la falta de profesionales. La suerte, para quienes buscan construir, oscila en estos momentos entre presupuestos récord y plazos de espera que exigen, sobre todo, paciencia.

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