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Las fiestas en las que la mesa se viste de gala

Desde panetones de autor a espumosos de la Champaña francesa o botellas Nabucodonosor de 18 litros; las tiendas delicatesen de la Boa Vila viven su semana grande atendiendo a un cliente que prioriza la calidad artesanal y el formato exclusivo.

En IberBouquet by Pontecorte triunfan en estas fechas el cebo de corte o el bellota.

En IberBouquet by Pontecorte triunfan en estas fechas el cebo de corte o el bellota. / Rafa Vázquez

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Pontevedra

La Navidad en Pontevedra se percibe en las luces y los adornos de las calles y balcones, pero también en el aroma a trufa, mantequilla de alta gama y jamón de bellota que emana de sus templos del buen comer. Este año, el sector delicatesen local coincide en un diagnóstico: el consumidor ha decidido «tirar un poco más alto». Ya no basta con llenar la mesa, sino que se busca que cada bocado cuente una historia de artesanía y exclusividad.

En Mímate, María Pilar Bouzas Gándara comprueba cómo un dulce italiano ha terminado por conquistar definitivamente el paladar gallego. «El panetone es el producto estrella», confirma. Pero no uno cualquiera; se busca la fermentación lenta y la honestidad del ingrediente. Junto a ellos, los turrones de autor traídos directamente de Alicante conviven con una demanda creciente de empresas que han abandonado la cesta de supermercado.

La tendencia este año es la personalización extrema. «Estamos enviando fuera de Pontevedra cajas exclusivas de madera maciza, llenas de conservas premium, licores y quesos», explica Pilar. Es el regalo como declaración de intenciones: cajas que viajan por mensajería para decir que la calidad es lo primero.

Y si hay un lugar donde el lujo se mide en centilitros es Casa Sada. Alberto Sada, con 11 años de experiencia al frente de este referente vinícola, destaca que en Navidad el cliente busca la seguridad de las grandes marcas de Champaña como Roederer Cristal, Krug o Bollinger. «Durante el resto del año la gente se va un poquito más al cava o a espumosos gallegos, pero en Navidad siempre se estira un poco más y pide marcas que estén dentro de la región de Champaña».

Los panetone de autor, los más pedidos en Mímate.

Los panetone de autor, los más pedidos en Mímate. / Rafa Vázquez

Por lo que respecta a los vinos, en estas fechas «se tiende más a lo clásico, por ejemplo de las grandes fincas de Capellanes o Carraovejas», constata el profesional.

Sin embargo, la verdadera sorpresa de este año es el tamaño. Esta Navidad «se han vendido mucho los grandes formatos», constata Sada. En los estantes de su tienda ya no solo mandan las botellas de 75 centilitros; el protagonismo es para los formatos Magnum (1,5 litros), Jeroboam (3 litros) y, sobre todo, la joya de la corona: el Nabucodonosor. Se trata de una botella de 18 litros de Vivaltus (Ribera del Duero), una mole de cristal que alcanza los 2.380 euros.

Conservas y quesos premium, latas de caviar a 185 euros o jamón de bellota, entre las estrellas en Navidad

«La gente quiere que la botella sea el centro de una mesa grande», confirma el profesional. Para acompañar tales caldos, el maridaje no se queda atrás: lotes de champán con latas de caviar que, a 185 euros la unidad, constituyen un capricho perecedero que vuela bajo encargo.

En IberBouquet by Pontecorte, Emilio Marmolejo Delgado confirma que el jamón sigue siendo el eje sobre el que orbita el espíritu navideño, aunque con un matiz: «En estas fechas nos volvemos más sibaritas». Si durante el año el cebo ibérico es el rey del día a día, en diciembre el público salta sin dudarlo al cebo de campo o directamente al bellota.

Es este el momento donde el consumidor prefiere comprar menos cantidad, pero subir un peldaño en la escala de pureza racial, alimentación del animal y, por descontado, «el sabor excepcional», recuerda el profesional.

En Casa Sada los clientes apuestan por vinos clásicos y los espumosos de la Champaña.

En Casa Sada los clientes apuestan por vinos clásicos y los espumosos de la Champaña. / Rafa Vázquez

«Aquí viene todo el mundo, no hay un rango de edad ni de categoría», explica Marmolejo, desmontando el mito de que lo gourmet es solo para unos pocos. Lo que une a todos los perfiles de clientes es el deseo de regalar (y regalarse) un sabor excepcional. Las cestas de regalo, con el jamón como protagonista indiscutible, se han convertido en la forma preferida de transmitir afecto y estatus en estas fiestas.

La radiografía de este año muestra a una Boa Vila que, especialmente en estas fiestas, no renuncia al placer de la buena mesa. La sofisticación en el beber, con clásicos como Vega Sicilia a la cabeza, y la recuperación de la artesanía en el comer, desde la cecina fina hasta el dulce tradicional, marcan una campaña donde las exquisiteces constituyen uno de los ingredientes esenciales para disfrutar. En Navidad, la buena mesa es sagrada.

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