El pasado marítimo emerge en la calle Galera
Una estructura de piedra de gran tamaño (unos 50 metros de largo) que por su ubicación y características se vincula casi con total seguridad al pasado marítimo de la ciudad, a finales de la Edad Media o principios de la Moderna. Es uno de los principales hallazgos de los arqueólogos en el solar del Alfolí de la calle Galera. Se cree que podrían ser antiguos muelles o astilleros.

Las excavaciones han sacado a la luz un muro de unos 50 metros de largo y 2 de profundidad. | FdV
La historia de Pontevedra no se escribe solo con tinta en los archivos, sino que en los últimos años se ha revelado, fragmentada y terca, bajo el asfalto y los empedrados. En la reciente intervención arqueológica en el entorno del antiguo Alfolí de la calle Galera, el equipo de arqueólogos dirigido por Israel Picón Platas, de la empresa Citania, ha sacado a la luz vestigios que devuelven la memoria de la Boa Vila en su época dorada, así como su vinculación inquebrantable con el mar.
A pesar de la severa alteración del subsuelo urbano, los hallazgos apuntan a una conclusión: la identificación de estructuras medievales o de la Edad Moderna temprana íntimamente ligadas a la actividad portuaria de A Moureira.
El hallazgo más elocuente no se encuentra en el interior del edificio, sino en su proyección exterior, en la zona conocida históricamente como la Moureira de Arriba. Allí, visibles incluso desde el Campillo y actualmente protegidas por geotextil, han aparecido unas estructuras pétreas de envergadura considerable.
Se trata de un muro de aproximadamente 50 metros de longitud y unos 2 de profundidad. Aunque la prudencia científica de Picón Platas evita afirmaciones categóricas ante la falta de elementos in situ que permitan una datación absoluta, el «sentido común arqueológico», recuerda el técnico, y la ubicación geográfica son reveladores. Todo apunta a que estamos ante los restos de las infraestructuras que sustentaron la potencia naval de Pontevedra: antiguos muelles (peiraos) o zonas de astilleros (asteleiros).
Posible «Peirao Novo»
La aparición de estos muros resucita los textos del erudito Casto Sampedro, quien documentó la existencia de un «Peirao Novo» situado al pie de la Fonte da Moureira. No se puede confirmar con certeza matemática que las piedras halladas sean exactamente las descritas por Sampedro, pero Picón reconoce que la hipótesis tiene «muchos boletos».
Estamos hablando de un mundo marino de finales de la Edad Media y principios de la Moderna. Estas estructuras, que han sobrevivido milagrosamente en una zona que nunca fue totalmente destruida, podrían ser los cimientos sobre los que se cargaban las mercancías o se construían las naves que hacían de la Boa Vila el puerto más importante de Galicia en su tiempo.
Si el exterior ha regalado una visión monumental, la intervención en el interior del antiguo Alfolí, uno de los almacenes de sal históricos de la ribera de Pontevedra, ha sido una mezcla de hallazgo singular y decepción contextual.
El equipo de Citania realizó siete sondeos en el interior del antiguo almacén de sal. Lamentablemente, tras las catas el veredicto sobre el estado de conservación del subsuelo es duro: el sitio está «excesivamente reventado», señala el arqueólogo Israel Picón, responsable de la excavación
El equipo de Citania realizó siete sondeos en el interior del inmueble. Lamentablemente, tras las catas el veredicto sobre el estado de conservación del subsuelo es duro: el sitio está «excesivamente reventado».
El responsable de la investigación arqueológica explica que el uso del espacio durante el siglo XX, que funcionó como taller de coches, y las agresivas intervenciones de derribo posteriores, desmantelaron gran parte de la estratigrafía histórica.
Sin embargo, entre la destrucción surgió una pieza de un rompecabezas anterior. En una de las catas, a una cota profunda, llegando al nivel freático, apareció un muro de gran potencia.
Se trata de una estructura de unos 80 centímetros de ancho y los arqueólogos coinciden en que es claramente anterior al edificio del Alfolí (datado aproximadamente en el siglo XV). No se ha podido determinar su función exacta, pero confirma una ocupación antigua del espacio previa al almacén de sal.
Está rematado por una escollera, tal vez para evitar los embates del mar o los aluviones del río Lérez.
Este muro solitario plantea más preguntas que respuestas. Al ser una estructura previa a la construcción del almacén de sal y ubicarse a tal profundidad, refiere una ocupación del espacio muy antigua, cuya función exacta requeriría una excavación en área, mucho más amplia, para ser descifrada. Es un testigo mudo de la Pontevedra anterior al siglo XV que ha logrado sobrevivir al hormigón moderno.
En la Pontevedra del siglo XVI la sal era vital para sostener su potencia marítima. Sin sal no había salazón, y sin salazón, la sardina y la merluza que fundamentaban el poder económico de la villa se pudrirían en los muelles. El Alfolí era, por tanto, una caja fuerte del «oro blanco»
Los trabajos de Israel Picón y su equipo en la calle Galera son un recordatorio de la fragilidad y la resistencia de nuestro patrimonio. Aunque el interior del Alfolí ha sufrido los estragos del desarrollo urbano descontrolado, los hallazgos exteriores confirman la monumentalidad de la fachada marítima de la ciudad histórica.
Para entender la magnitud de lo que se investiga en el solar, hay que comprender que el Alfolí no era un simple almacén. En la Pontevedra del siglo XVI la sal era vital para sostener su potencia marítima. Sin sal no había salazón, y sin salazón, la sardina y la merluza que fundamentaban el poder económico de la villa se pudrirían en los muelles. Este edificio era, por tanto, una caja fuerte del «oro blanco».
Construido a mediados del siglo XV, el Alfolí se erigió también como una de las infraestructuras vitales para la Real Hacienda. Estos almacenes eran los puntos neurálgicos donde se depositaba, controlaba y distribuía la sal necesaria para la flota pesquera de A Moureira. Su ubicación no fue casual: se levantó estratégicamente en la línea de costa y de la entrada de la muralla, facilitando la logística entre los barcos que traían la sal, a menudo desde Portugal o Cádiz, y los gremios del mar.
Era un edificio robusto, de cantería severa, diseñado para soportar el peso de toneladas de mineral y para evitar robos, dado el alto valor del producto y los impuestos que generaba para la Corona.
Ni el alfolí ni los muros identificados en las catas arqueológicas son simples piedras. Son la cicatriz física de una ciudad que vivió por y para el mar. Ya sean los astilleros donde se forjó la leyenda de la nao Santa María o los muelles donde atracaban barcos de toda Europa, estos nuevos restos reafirman la importancia de A Moureira como el gran motor económico y cultural de la Pontevedra medieval.
El Alfolí, obra maestra de la cantería tradicional
Las excavaciones constatan a mayores que el Alfolí es una obra maestra de la cantería tradicional. El edificio, que figura en el dibujo de 1669 de Pier Maria Baldi, conserva los «filetes» para cubrir huecos entre sillares o conchas de ostra para asentarlas, métodos de la mejor tradición.
También se conservan mochetas del XV, grandes dinteles de 1,5 metros o troneras que acreditan su origen como construcción industrial.
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