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Maneras de los autónomos de mantenerse con éxito: de la construcción a la moda

Las pontevedresas Beatriz Rodríguez y Yolanda García cambiaron de sector radicalmente al estallar la burbuja inmobiliaria y montaron una tienda

Las cifras de trabajadores por cuenta propia en la comarca de Pontevedra se mantienen estables en el cierre de año: 12.691

Beatriz Rodríguez y Yolanda García, autónomas, en su tienda «La Mattina».

Beatriz Rodríguez y Yolanda García, autónomas, en su tienda «La Mattina». / GUSTAVO SANTOS

Ana López

Pontevedra

Mantener un negocio abierto más de una década tiene su mérito en un sector como el de la moda, donde las grandes multinacionales se lo comen todo. Pero así lo han conseguido Beatriz Rodríguez y Yolanda García, dos autónomas pontevedresas que celebran estos días 11 años de su tienda «La Mattina» de ropa, calzado y complementos de mujer.

La suya es una tienda pequeña de las de toda la vida de Pontevedra, de esas en las que prima la atención al público personalizada y en la que la calidad está por encima de la cantidad.

El nacimiento de este negocio fue casual. Las dos responsables venían del sector de la construcción, es decir, nada que ver con el del textil. Fue la crisis de 2013 y el estallido de la burbuja inmobiliaria lo que las llevó a dar un giro por completo a sus vidas.

«A ambas nos gustaba la moda, era lo que teníamos en común en ese momento, además de haber trabajado las dos en la construcción», explican a FARO.

«Sabíamos que teníamos que hacer algo y nos lanzamos. Fue difícil, claro, porque era meternos en un sector desconocido para nosotras, pero vas aprendiendo», reconocen, y la prueba está en que ya superan una década de puertas abiertas de su tienda en la calle Cruz Gallástegui.

"Una mala temporada te puede cerrar la tienda, hay que vender siempre"

Tienen su mérito, precisamente, por estar a pocos metros de los locales de grandes multinacionales como Inditex, Mango o H&M, pero ellas buscaron diferenciarse y ofrecer algo totalmente distinto.

«Nos llevamos muchas tortas y buscamos proveedores que nos ofreciesen productos de calidad, pero también prendas, calzado y complementos que fuesen con nuestro estilo», indican, ya que esto les facilita el trabajo para vender de forma sincera algo en lo que creen y que ellas mismas se pondrían o utilizarían.

La clave, subrayan, «es no saturar: compramos pocas cantidades», de modo que las clientas no sientan que sus prendas van a abundar por la ciudad.

Entre su clientela, que va desde los 30 y pico hasta los 80 años, tienen muchas «fieles», que repiten o que «compran un artículo por mes».

Como autónomas que son, siempre viven con ese temor «a fracasar». «Una mala temporada te puede cerrar la tienda, hay que vender siempre», confiesan.

Es por ello que campañas «desleales» de los grandes como el Black Friday hacen tanto daño al pequeño comercio, que intenta unirse para no quedarse atrás, pero que termina perdiendo ingresos importantes.

Las redes sociales son las grandes aliadas y escaparate de estas dos emprendedoras, que a diario cuelgan historias con sus productos en los que ellas mismas hacen de maniquíes.

Los autónomos resisten en la comarca

Las cifras de autónomos en la comarca de Pontevedra se mantienen casi sin cambios en el último año, con un total de 12.691, según los datos hechos públicos por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

Son solo 39 menos que hace un año, cuando eran en el conjunto de municipios de la capital de la provincia y su área de influencia 12.730. De hecho, hay que destacar que de esa cifra que se ha reducido, la mayoría eran autónomos del concello de Pontevedra, 21, que se lleva casi el 54% de la caída de los trabajadores por cuenta propia.

Esta proporción no es de extrañar, ya que la ciudad supone el 42% del total de autónomos de la comarca, son sus 5.439 actualmente.

Para encontrar una reducción reciente destacable hay que remontarse a tres años atrás, con 96 menos (en 2022 eran 12.787), o a hace cuatro años, con 186 menos (en 2021 eran 12.877). Sin embargo, respecto a 2020, año de la pandemia del covid con un importante golpe económico a los autónomos, la cifra mejora ahora, puesto que entonces eran a estas alturas 12.682.

Principales concellos

Hay otros municipios que también destacan en números, como son Sanxenxo, Marín y Poio, que tienen, respectivamente, 1.698, 1.253 y 1.146 trabajadores por cuenta propia. De estos tres concellos, solamente el de Marín reduce cifras, ya que hace un año contaba con 1.297 autónomos, bajando en 44. Los otros dos aumentan: Sanxenxo en 25 más, ya que hace un año tenía 1.673, y Poio en uno.

También es digno de destacar el caso de Caldas, con 701 autónomos, nueve más que hace un año, cuando tenía 692. Asimismo, entre los municipios que tienen más de 300 trabajadores de este tipo, se encuentran Ponte Caldelas, con 375; Vilaboa, con 362; Moraña, con 341, y Cuntis, con 320.

Los autónomos suponen en la comarca de Pontevedra poco más del 15% del total de trabajadores, ya que a la cabeza se encuentran los contratados en el régimen general, con 65.483, o lo que es lo mismo, ocho de cada diez de los casi 82.000 totales.

Premios APE-Galicia

Precisamente, hace unos días la asociación de Autónomos y Pequeñas Empresas de Galicia, APE-Galicia, entregaba en una gala en Sanxenxo sus reconocimientos anuales, entre los que figuraban como autónomos distinguidos los pontevedreses Mercedes Pintos Portela, de las Tiendas Casual, y Pablo Lariño Noya, de Lariño Correduría de Seguros, así como el Grupo Nogar de Marín entre los premios de Empresa Distinguida.

El acto sirvió para reconocer la trayectoria y el esfuerzo de profesionales y empresas del trabajo autónomo gallego.

Observatorio anual

Por otro lado, ayer la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE) presentó su Observatorio del Trabajo Autónomo anual. En este informe se pone de relieve «la precariedad estructural que atraviesa el colectivo». Entre sus conclusiones destacan que el 83% de los autónomos de España no consideran negativa la subida del Salario Mínimo Interprofesional, así como tampoco la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales.

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