Entrevista | Ángeles Ruibal Cantante
«Amo todo lo que veo... Por eso puedo cantar como canto, con el corazón»
Ángeles Ruibal es la memoria viva de una dinastía irrepetible. Hermana de la pintora Mercedes y del dramaturgo José Ruibal, ella eligió la música como vehículo para transitar ese puente invisible que une Galicia con Argentina. Retornada a Pontevedra, su mirada continúa oteando el horizonte del Río de la Plata, donde en mayo presentará su nuevo trabajo.

Ángeles Ruibal. / Gustavo Santos
La poesía, la ausencia y el amor por el arte han marcado la vida de Ángeles Ruibal, que a sus 85 años conserva una lucidez desarmante y una sensibilidad a flor de piel. Reconoce la melancolía de quien ha sobrevivido a sus maestros y hermanos, pero conserva la vitalidad de quien sigue creando.
Suele hablarse de usted como una «retornada», pero escuchándola da la sensación de que nunca se ha ido del todo, ni de aquí ni de allá.
Es que yo no soy una retornada total; soy una mujer que va y viene. Nunca me desprendo de Pontevedra ni de Argentina. De hecho, en mayo vuelvo allá para presentar un nuevo disco. Siempre que llego a mi tierra me siento feliz, aunque, he de confesarte, en este momento no tanto. Tengo 85 años y eso pesa en el alma. Mis amistades, mis hermanos... ya no están. Yo soy la más joven de la familia y llegar aquí ahora es encontrarse un poco perdida entre ausencias. Pero así es la vida, unos se van antes y ahora me toca a mí esperar mi turno.
Creció en San Andrés de Xeve, en el seno de una familia que respiraba arte en una época gris…
Tuvimos la suerte de tener un padre excepcional. Había estudiado para cura forzosamente, porque venía de una familia muy beata, pero aquello le sirvió para ser un hombre muy culto. Tenía a su alcance libros que aquí estaban prohibidos o eran impensables de tener. Él se nutrió de esa biblioteca y nos traspasó esa cultura a nosotros. Recuerdo que jugábamos al teatro con él; yo hacía de Doña Inés y él de Don Juan Tenorio. Eran juegos muy creativos que, sin duda, hicieron que nuestra cabeza funcionara de otra manera.
Este año el Museo celebra el centenario de su hermano, el dramaturgo José Ruibal. Al ver reunida su vida y obra, ¿qué emociones le despierta?
Mi padre murió cuando yo tenía solo 14 años, así que José, que me llevaba quince, se convirtió en un «padrecito» para mí. Fue mi protector. Si yo canto, es gracias a él. Fue José quien me trajo los primeros discos de folclore argentino: Atahualpa Yupanqui, Los Chalchaleros, Los Fronterizos... Me entró el «gusanito» y me subía a las higueras de mi pueblo a cantar para todos. Él ocupó el vacío de mi padre nutriéndome de cultura, y yo crecí absorbiendo todo eso, tanto de él como de mi hermana Mercedes.
Lamentablemente, creo que no se nos valora lo suficiente. Ni siquiera los gallegos se valoran unos a otros; hay mucha envidia por el medio
Esa influencia la llevó a poner música a grandes poetas: Lorca, Yupanqui y, de manera muy especial, a la viguesa María do Carme Kruckenberg.
Con María do Carme tuve una conexión increíble. Fue una gran amiga. Recuerdo que cuando yo empezaba, hice un espectáculo en el teatro Rosalía de Castro de Vigo con el que era mi marido, Osvaldo. Ella me hizo una entrevista maravillosa y desde ese día fuimos inseparables. Musicalicé sus poemas en el disco Acóchate en mín, un trabajo precioso que ella llegó a conocer, aunque desgraciadamente se fue antes de tiempo. Su poesía la llevo siempre conmigo.
Usted y sus hermanos han llevado el nombre de Galicia por el mundo ¿siente que esa labor se valora lo suficiente en nuestra tierra?
Creo que reconocer de dónde salimos es un deber; quien niega su origen, se niega a sí mismo. Si yo hubiera nacido en otro lugar, no sería quien soy. Pero, lamentablemente, creo que no se nos valora lo suficiente. Ni siquiera los gallegos se valoran unos a otros; hay mucha envidia por el medio. Yo desconozco la palabra envidia, rencor o maldad; no me caben en la cabeza. Yo creo que el amor es lo único que te hace crecer. Yo amo todo lo que veo: amo a las personas, a los niños, a los perros... Por eso puedo cantar como canto: canto con el corazón, no con el comercio. No soy comerciante. Por su parte, mi hermano hizo un teatro revolucionario, era tan moderno que se perdían en él, de hecho ahora es actual. No se puede ser tan bueno (risas) sin despertar esas envidias.
¿Cómo será su próximo trabajo?
Una continuación de mi homenaje al maestro. Hace unos años grabé Así siento a Yupanqui, pero me quedaron temas pendientes. Ahora voy a sacar el segundo volumen, Así siento a Yupanqui Vol. 2. Es un disco muy especial que incluye una colaboración recitada por Héctor Alterio. Y no paro ahí; estoy trabajando con Pimentel, un gran músico de Vigo, en un proyecto sobre Rosalía de Castro. Sé que a Rosalía la tienen muy «machacada», pero no me importa. Yo hago los discos para regalarlos, por puro amor al arte.
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