La demanda del comedor social no se relaja: dos turnos al día y más de un centenar de personas
Entre cinco y siete voluntarios atienden el servicio del convento de San Francisco a personas sin recursos, que ofrece comidas «in situ» y meriendas para llevar | En la comarca hay 335 vecinos con rentas Risga de la Xunta

La voluntaria Sagrario Fariña muestra los bocadillos y la fruta que entrega a cada usuario para la merienda o cena. / RAFA VAZQUEZ
La cocina del comedor «Pan de los pobres» de San Francisco en Pontevedra empieza bien temprano a encender sus fogones. Al frente de la misma está Mari Carmen Canosa, la cocinera, que cada día prepara dos platos para el más de un centenar de personas sin recursos y/o en riesgo de exclusión social que gracias a este servicio pueden tomar comida caliente a diario.
Solo aquellos que alguna vez han visitado este lugar o conocido de primera mano su trabajo son capaces de apreciar la inmensa labor que la comunidad franciscana y los voluntarios realizan.
El comedor tiene capacidad para 56 personas, por lo que cada jornada, de lunes a viernes, tienen que hacer dos turnos, ya que son muchas más las personas que acuden al mismo.
«A veces tenemos que hacer tres turnos, con muchas menos personas el tercero, claro», explica el fraile Humberto González Carballal, más conocido como «Tito», responsable del comedor social.
Él cogió el relevo del padre Gonzalo, ya fallecido, hace tres años, quien le enseñó el funcionamiento del servicio.
A las 12.30 del mediodía entra el primer turno, quedando fuera el siguiente, por lo que es raro que no se formen colas ante la puerta de entrada. A las 13 pasa al segundo.

El padre Tito y la cocinera Mari Carmen sirven arroz con calamares en la cocina. / RAFA VÁZQUEZ
El comedor de San Francisco retomó el servicio en mesa hace un año, ya que se había interrumpido a consecuencia de la pandemia del coronavirus. Aún así, sigue entregando a todos aquellos que así lo necesitan comida para llevar. «Comen aquí y, además, se llevan un bocadillo, fruta, bollería o yogures», explica Sagrario Fariña, la voluntaria que los recibe en la puerta y la de mayor antigüedad en el comedor: 18 años.
Todo esto no sería posible sin la colaboración de particulares y empresas de la ciudad y la comarca de Pontevedra.
La gran mayoría de los usuarios de este servicio tan necesario a nivel social son habituales y caras conocidas, hasta el punto de que los voluntarios ya se dirigen a ellos por su nombre.
«Pero de vez en cuando también hay alguna cara nueva», apunta el padre Tito.
Beneficiarios
Según los datos oficiales facilitados por la Consellería de Política Social de la Xunta de Galicia, en la comarca de Pontevedra hay 335 personas beneficiarias de la renta de inclusión social de Galicia, Risga. La gran mayoría de ellas son vecinos de la ciudad capitalina, 165.
En el resto de municipios se reparten del siguiente modo: Marín con 78 beneficiarios, Poio con 23, A Lama con 17, Sanxenxo con 14, Cerdedo-Cotobade con 11, Ponte Caldelas con 6, Vilaboa con 5, Barro con 4, Caldas, Portas y Cuntis con 3 respectivamente, Moraña con 2 y Campo Lameiro con 1.
Hay que destacar, sin embargo, que las cifras de Risga han disminuido en los últimos años debido a la creación del Ingreso Mínimo Vital (IMV) a nivel estatal, que se aplica desde 2020 y cuya cuantía es sensiblemente mayor y varía según la composición familiar.
El PP critica la pérdida de ayudas de inclusión
El PP de Pontevedra ha criticado la «profunda desidia, falta de previsión e incompetencia del Gobierno local del BNG» y le acusa de haberse quedado fuera del reparto de subvenciones autonómicas y europeas destinadas a programas de inclusión social para el período 2025-2027. «Recientemente, la Xunta de Galicia ha publicado la relación de municipios gallegos beneficiarios de estos fondos económicos – procedentes en buena parte de la Unión Europea –, y Pontevedra no figura en ese listado. Es la única ciudad gallega, junto a Ourense, que se queda sin un solo euro para esta línea de ayudas que permite financiar iniciativas de apoyo a la inclusión social o laboral, servicios de inmediación social e intercultural, y acciones de educación y apoyo familiar dirigidas a las familias en situación o en riesgo de exclusión social», se lamentan los populares, que presentarán una pregunta por el Rexistro del Concello al respecto.
En este sentido, la concelleira Silvia Junco recuerda que el municipio recibió 232.000 euros en la convocatoria de estos fondos en el período 2021-2023 y otros 180.000 en la de 2023-2025.
Por todo ello, piden explicaciones públicas y responsabilidades políticas, así como un cambio urgente en la la gestión.
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