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Caminar por la PO-308 en Poio, una acción de riesgo

Los peatones se ven obligados a invadir la calzada al faltar aceras habilitadas por las obras

Existe una normativa oficial de señalización de carreteras que no se está aplicando

Un hombre se aparta del tráfico rodado arrimándose a las vallas.

Un hombre se aparta del tráfico rodado arrimándose a las vallas. / GUSTAVO SANTOS

Poio

Las obras que se están llevando a cabo para la humanización del tramo de la carretera autonómica PO-308 en Poio entre el nudo de A Barca y el Casal de Ferreirós, en la calle Andurique, traen de cabeza a los peatones. Se quejan de que no se han habilitado aceras provisionales y que se ven obligados a invadir la calzada con el riesgo que eso conlleva.

Los trabajos, impulsados por la Consellería de Infraestruturas de la Xunta de Galicia en colaboración con el Concello de Poio, comenzaron va a hacer ahora tres meses, con el levantamiento de las aceras en Andurique, a la altura del Casal de Ferreirós. Poco a poco han ido avanzando hacia A Barca.

Caminar por la PO-308 en Poio, una acción de riesgo

Una mujer camina sobre un bordillo para no invadir la carretera. / GUSTAVO SANTOS

El problema es que los vecinos aseguran que hay tramos en los que sí se han colocado conos, como ocurre en la curva de la rotonda con Antelo y Mariño, pero a partir de ahí, y en dirección a Sanxenxo no, por lo que aquellos que van a pie no tienen más remedio que esquivar los vehículos en una de las carreteras más transitadas de la comarca de Pontevedra.

Tal y como han explicado a FARO técnicos en Seguridad y Salud, hay que recordar que existe una normativa de seguridad específica para tal fin: la 8.1-IC de señalización vertical, la 8.2-IC de marcas viales y la 8.3-IC de señalización de obras. Debe aplicarse en carreteras comarcales, autonómicas (como sería el caso) y nacionales. Se trata de una normativa de señalización tanto para vehículos como para peatones.

«Hay un montón de vallas metálicas y de plástico, pero ningún paso para nosotros. Cuando venimos con la silla del niño esto es una odisea. Pasamos mucho miedo», asegura una madre que a diario utiliza este camino para dirigirse a Pontevedra con sus dos hijos.

Peatones cruzando la PO-308 en la calle Andurique de San Salvador.

Peatones cruzando la PO-308 en la calle Andurique de San Salvador. / Gustavo Santos

La situación se complica de noche, por la escasa iluminación. De hecho, fue habilitado otro paso de peatones cercano al del semáforo de Andurique, pero que al caer el sol o con lluvia se vuelve peligroso.

«También deberían controlar el tema de los coches, bicicletas y patinetes que siguen usando el carril cortado en A Barca tras dar la vuelta a la altura del antiguo Cash Froiz», añade un vecino de esta vía, que ya se ha llevado más de un susto en este sentido.

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