Fernando Pintos: «La relación con los militares era muy tensa y logramos que se normalizara»
El pontevedrés presidió 15 años la Comunidad de Montes de Salcedo, que hizo historia al conseguir un canon por los terrenos utilizados por la Brilat durante décadas
Recién retirado, ha sido nombrado el primer Presidente de Honor de la entidad local a sus 80 años

Fernando Pintos Pereira, ante la sede de la Comunidad de Montes de Salcedo. / GUSTAVO SANTOS
El nombre de Fernando Pintos Pereira está inevitablemente unido a la Comunidad de Montes de Salcedo, una agrupación que hizo historia en Pontevedra al lograr en 2014 el establecimiento de un canon anual por la cesión al Ministerio de Defensa, durante 75 años, de más de 70 hectáreas de monte comunal a la Brilat. Durante su mandato como presidente, que duró 15 años, también se logró el deslinde con la comunidad de Vilaboa. Con 80 años casi recién cumplidos, el pontevedrés cede el cargo a Teresa Covelo Lores en el mismo día en que ha sido nombrado primer Presidente de Honor de la entidad parroquial.
¿Qué le ha llevado a tomar la decisión de dejar la presidencia de la comunidad de montes?
Tengo una edad muy avanzada y hay que buscar la forma de que haya relevo. Los últimos ocho años ya fuimos tratando de meter gente joven, de entre 45 y 55 años, con formación superior y con conocimiento de las nuevas tecnologías, pero, sobre todo, con el orgullo de la defensa del monte. Creemos que eso es lo que hay que hacer.
¿Cuántos comuneros hay en Salcedo?
Alrededor de 215. Es un número estable. En la última asamblea hubo cuatro o cinco altas. Por eso insistimos en el relevo, porque la gente mayor va desapareciendo y entran los jóvenes.
Entre los hitos más importantes durante su mandato está conseguir un canon por el uso de los terrenos comunales por parte de la Brilat.
Cuando cogimos la directiva en 2009, aunque al final empezamos en 2010, la idea era poner en marcha un proyecto en el que estaba la famosa franja de seguridad y la recuperación del terreno comunal. Era un objetivo a desarrollar durante un período, pero los acontecimientos fueron muy rápidos porque tuvimos suerte porque ya se resolvió en el juzgado en primera instancia en 2014, cinco años después. Desde entonces, ellos no pueden andar por la zona libre, la que no es alquilada, ni con militares ni con armas, salvo que nos pidan autorización expresa para una marcha, por ejemplo.
"Los últimos ocho años ya fuimos tratando de meter gente joven en la comunidad"
Muy rápido para todos los años de ocupación...
Sí, porque la base lleva ahí muchas décadas. Pero el problema no era la base ni los militares, sino que en los años ochenta empezaron unas construcciones por el monte, lo que alteró la convivencia de los vecinos. Fue un conflicto importante, porque nosotros tratábamos de que no alterasen más el monte, que ya bastante lo estaba. Hicimos una concentración ante la base; fue un antes y un después.
¿Y la superficie? ¿Se ocupaba cada vez más?
Ellos tenían todo el monte, que tiene 172 hectáreas y las tenían todas. Nosotros no teníamos casi acceso, porque lo cerraban con alambre de espino. Desde el año 1965, que se lo había cedido el Ministerio de Defensa, ya era como propiedad de ellos. Los particulares no tenían posibilidades para realizar sus actividades ni para ir al monte a andar, porque los militares les ponían pegas. A mí personalmente me tienen salido al paso con el mosquetón en mano. Había una relación muy tensa porque mataban animales, ovejas... Era muy conflictivo. Por eso nosotros tratamos de buscar la forma de que la relación se normalizara, pero tanto con los militares como con los vecinos, porque la parroquia estaba muy dividida y la primera asamblea fue muy complicada.
¿Y como era la relación con el resto de instituciones?
Tampoco estaba normalizada con el Concello de Pontevedra ni el resto de entidades de la parroquia. Había una situación muy particular. Para nosotros esto también fue muy importante. Ahora a la asamblea van a las asambleas entre 130 ó 150 comuneros. Nosotros no tenemos en cuenta las diferentes ideologías, sino que la gente sea responsable y que trabaje por la parroquia.
"Casi todo el canon lo estamos invirtiendo en el monte, pero también en actividades de la parroquia"
Cabe esperar que esta filosofía se mantendrá con Teresa Covelo, la nueva presidenta...
Es algo que nosotros intentamos llevar adelante tanto en el plano forestal, como en el etnográfico y el arqueológico, incluso en el cultural. Ahora mismo la mayoría de los grandes proyectos están hechos y lo que queremos es seguir manteniendo la conservación de todo lo que se hizo. Casi todo el canon lo estamos invirtiendo en el monte, pero también en actividades de la parroquia deportivas y culturales. Porque además de este monte con presencia militar tenemos once parcelas más, que pusimos en valor sacando especies invasoras e introduciendo frondosas.
Y erradicando el eucalipto.
Nosotros prácticamente todas las parcelas más urbanas están sin eucalipto, porque están las casas al lado. En el monte tenemos un parque de cien hectáreas con pino, pero sin eucalipto.
Otros logros: un centro social, campo de fútbol y de petanca, parque infantil...
¿Cómo es la relación con el Concello de Pontevedra?
Durante mucho tiempo no había ninguna relación. Aquí había reivindicaciones centenarias de tener una casa de la cultura, instalaciones deportivas... Por unas cosas y por otras era algo que se dilataba en el tiempo. Cuando nosotros entramos le planteamos todo eso. Negociamos con ellos y cedimos un terreno aquí donde está la iglesia, donde se hizo el centro social (Casa Verde), en donde puede tocar la Banda de Música de Salcedo, se hacen obras de teatro, bailes... Últimamente se hicieron las instalaciones deportivas, donde se decidieron terrenos para un campo de fútbol, una cafetería, aparcamiento... Además, hicimos el campo de petanca y el campo de la fiesta y el Concello un parque infantil.
Todo esto no sería posible sin una directiva fuerte al frente de la comunidad de montes.
Yo siempre digo que no sería posible sin el apoyo de la mayoría de los vecinos de la parroquia y sin esa coherencia de los miembros de la junta. En las asambleas siempre informamos a través de una pantalla y aportamos carpetas con datos y gráficos de los ingresos y gastos. Todos los proyectos fueron aprobados en asamblea. Sin unidad y sin ganas de hacer cosas no saldría adelante.
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