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Entrevista | Vicente Guallart Arquitecto, fundador del IAAC

«La evolución natural nos lleva hacia las biociudades»

El fundador del Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IAAC), Vicente Guallart Furió, es uno de los profesionales que incide en la importancia de adoptar una nueva cultura material en la construcción. «Necesitamos seguir construyendo viviendas, pero debemos hacerlo con materiales que no contaminen», señala.

El arquitecto Vicente Guallart.

El arquitecto Vicente Guallart. / Rafa Vázquez

Pontevedra

Vicente Guallart ejerció ayer de anfitrión de la jornada científico-técnica que se celebró en el campus de A Xunqueira y en la que profesionales del sector forestal, arquitectos y cargos públicos analizaron las posibilidades maderables de las frondosas gallegas.

—¿Qué es el IAAC y cuál es su misión?

El Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña es un centro que nació hace 25 años con el objetivo de explorar cómo el mundo digital iba a transformar la arquitectura y las ciudades. Con el tiempo, hemos evolucionado y hoy tenemos una agenda muy importante centrada en la ecología y la construcción con madera. Contamos con un centro donde disponemos de 130 hectáreas de bosque; allí realizamos prototipos, experimentos y lideramos el proyecto ForestEd.

—¿Necesitamos una nueva cultura material en la arquitectura?

Por supuesto. Durante gran parte del siglo XX trabajamos asumiendo que las estructuras de los edificios debían ser de hormigón y acero. Sin embargo, con la crisis del cambio climático, hemos comprobado que estos materiales producen grandes cantidades de emisiones de CO2. Necesitamos seguir construyendo viviendas, pero debemos hacerlo con materiales que no contaminen. Y ahí está la madera, un material tradicional usado durante siglos y además se considera que tiene emisiones negativas, ya que los árboles almacenan CO2 al crecer. Por lo tanto, efectivamente, es indispensable adoptar una nueva cultura material y ecológica.

—¿Cómo es que una potencia forestal como Galicia no ha explorado más los usos arquitectónicos de la madera?

Yo creo que sí lo ha hecho, aunque es cierto que en Galicia existe una fuerte tradición de construir con piedra, un recurso que también tenéis en abundancia. No obstante, la madera se está utilizando cada vez más. Tenéis empresas muy importantes, como Finsa, que han pasado de usar la madera solo para interiores o pavimentos a emplear nuevas tecnologías como la madera laminada cruzada (CLT). Esto permite levantar edificios con un coste muy razonable. Es un sistema constructivo en plena explosión y Galicia es una de las regiones líderes en España, con unas posibilidades de crecimiento enormes en este sentido.

La madera laminada cruzada permite levantar edificios con un coste muy razonable. Es un sistema constructivo en plena explosión y Galicia es una de las regiones líderes en España

—A mayores de la reducción de emisiones, ¿qué otras ventajas técnicas y sociales ofrece la construcción en madera?

Una ventaja fundamental es la industrialización. Hoy en día existe una falta de mano de obra en el sector de la construcción en toda Europa. Al ser edificios industrializados, la madera permite que el trabajo se concentre en fábricas y que en la obra solo se realice el montaje, lo que requiere menos personal y aumenta la velocidad de ejecución. Aparte de esto, la madera tiene una gran capacidad aislante y aporta una cualidad insustituible: la calidez. Vivir en entornos naturales y humanos mejora la salud mental de las personas.

—El IAAC nació para investigar las ciudades del futuro. ¿Hacia dónde se dirige esa transformación urbana?

La evolución natural nos lleva hacia las «biociudades». Hay una frase que resume bien este movimiento, «Ciudades como bosques y edificios como árboles». Es decir, ciudades que en lugar de emitir CO2, lo absorban; y que en lugar de consumir recursos, los produzcan. Debemos implementar soluciones basadas en la naturaleza para cambiar una economía que, tal como está diseñada hoy, nos lleva a la autodestrucción. Pero hay que ser optimistas: los humanos aprendemos de nuestros errores. Desde la Revolución Industrial, las ciudades han cambiado su modelo cada 50 años aproximadamente. Ahora estamos apostando por un modelo ecológico, y creo que en lugares como Galicia ya tenéis ejemplos muy buenos de esta adaptación.

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