Entrevista | María Guerra Presidenta de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España
«Nosotros no somos los Goya, somos una mirada externa»
María Guerra es la actual presidenta de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España, una mujer con una amplia trayectoria profesional que acumula diversos reconocimientos. De hecho, el pasado año 2024, la revista Forbes la posicionó como una de las 50 mujeres más influyentes del panorama audiovisual español, un hecho que la periodista atribuye a su experiencia en el sector

María Guerra en la Casa Consistorial de Pontevedra. / Rafa Vázquez
La Asociación de Informadores Cinematográficos de España, de la que María Guerra es presidenta, es la responsable de la creación y desarrollo de los Premios Feroz, que celebrarán su próxima edición el sábado 24 de enero en Pontevedra por segundo año consecutivo.
—¿Cómo nacen los Premios Feroz?
El grupo fundador es un grupo de compañeros que llevaban como ocho o nueve años en el periodismo cultural. Aparece internet y se dan cuenta de que faltan unos premios de la prensa para influir y destacar otras películas y otras series, que eso también es una novedad, que no son las que se premia la industria. En realidad, los Feroz son la réplica de los Globos de Oro. Nosotros no somos los Goya, no somos la academia, no somos la industria, nosotros somos una mirada externa. Entonces, nacen con la voluntad de tener una voz que pueda destacar otras obras notables que no son las que la academia de cine decide sobre sí misma. Uno de nuestros méritos es haber incluido las series. La industria necesita reconocimientos más allá del más gordo, que son los Goya. Hemos conseguido hacer una ceremonia con un punto canalla en el que nos reímos de nosotros mismos en un espectáculo más dinámico que los Goya, que la industria no se puede permitir porque hay muchos intereses creados, y nosotros hemos nacido pobres pero libres. Por segundo año consecutivo, la 2 va a retransmitir la ceremonia, pero hemos estado muchos años en YouTube. Lo que parecía que era una derrota era una victoria, porque era saber leer el siglo XXI.
—No se limitan simplemente a una gala, la programación previa es considerable.
Hay mucha programación porque las ciudades que nos acogen lógicamente no quieren una sola gala, porque de lo que se trata es de llevar al público lo que hay detrás de las series y de las películas, abrirle las tripas a la industria.
—¿Valoran regresar a Pontevedra en futuras galas?
Nosotros vamos donde nos llaman y en Pontevedra es nuestro segundo año y ha sido una relación impecable. No solamente le agradecemos al ayuntamiento, que nos han apoyado mucho, sino sobre todo a la ciudadanía, que está superinteresada por lo cultural. El promedio de participación ciudadana ha sido como un 90% en todas las actividades y no eran necesariamente comerciales, pero también nuestra vocación es itinerante. Estos dos años en Pontevedra han sido estupendos y los ponemos en un altar.
—¿Cómo definiría esta edición?
Es una edición de consolidación, una edición en la que el cine español está muy descentralizado. Hay autores y películas en otros idiomas que no son el castellano. Celebramos que la cinematografía de nuestro país ha triunfado en los festivales fuera. Es una edición de un cine rejuvenecido y muy reconocido internacionalmente. Ya ha pasado el tiempo en el que solo los grandes nombres eran Almodóvar o Saura, que ha fallecido.
—¿Ha sido complicado el proceso de elección de los nominados?
Siempre es complicado, porque se presentan 140 películas y 70 series. Intentamos que haya candidatos que no sean los obvios y que haya una mirada más autoral y más feroz, pero es un proceso totalmente democrático.
—¿Qué factores tienen en cuenta para reconocer un proyecto?
Que sean obras de calidad y originales. Se trata de descubrir o de enfocar aquellas obras audiovisuales más autorales, más valientes, más disruptivas. Además, los Feroz tienen los premios Arrebato, que son precisamente para las obras todavía más radicales.
—¿Ya tienen claro algún galardonado de esta nueva edición?
No, después de las nominaciones hay una segunda ronda de votaciones las dos semanas antes de los Feroz que son secretas. Un notario nos da los sobres el día de la gala. No sabemos nada de quién va a salir, nos enteramos ese día.
—¿Qué conlleva ganar un Feroz?
En un panorama audiovisual en el que hay tal cantidad de obras, tener un Feroz es una distinción. Eso ya es muy importante en este océano de obras. Incluso solo la nominación es una parte muy importante para el viaje de esas películas y series. Cuanto más humildes sean, más importante es, porque es un reconocimiento que es fundamental para que luego te puedan producir la siguiente. Hay muchas películas que pasan desapercibidas como si no hubiesen existido. Nuestro propósito es señalarlas como feroces y especiales.
—¿Qué cambiaría de la industria audiovisual española actual?
Los casos de bullying y agresiones sexuales, eso tiene que desaparecer, pero de todos los lados. El cine y el deporte tienen un foco encima que tiene que servir para demostrar que lo que pasa ahí también está pasando en el resto de la sociedad.
«Intentamos aglutinar los medios tradicionales y los nuevos formatos online»
El actual mandato de María Guerra como presidenta de la AICE es el octavo.
—¿Qué responsabilidad le atribuye a la presidencia?
La responsabilidad es ser portavoz de un grupo de 200 periodistas de cine y series. Es una asociación que ha ido cambiando, nos hemos ido adaptando a los nuevos tiempos. Intentamos aglutinar, no solamente los medios tradicionales, sino también los nuevos formatos de online.
—La gente opina mucho en redes sociales, ¿cree que está desapareciendo el papel del crítico profesional?
No, yo creo que seguiremos existiendo porque precisamente ahora, en un momento en el que muchas opiniones inundan internet, las voces autorizadas siguen siendo escuchadas.
—¿Cuáles son los requisitos para ser socio de la AICE?
Ser un periodista profesional, que estés en un medio y te paguen. No queremos hacer una asociación amateur, hacemos una asociación profesional, de gente que cobra. Eso es muy necesario porque necesitamos ser profesionales y la diferencia entre un profesional y un no profesional es que uno cobra y el otro no. Por supuesto, somos sensibles a que haya gente en una situación un poco más precaria.
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