Chocolate con premio: siete carnés de donante
Asampo celebró en la calle su tradicional chocolatada por el Día Internacional del Voluntariado
En la mesa instalada para tal fin en la Praza da Peregrina también se informó sobre la importancia de la donación de sangre, órganos, tejidos y médula

Voluntarios de Asampo y de Protección Civil, ayer en la Praza da Peregrina. / RAFA VAZQUEZ
La importantísima labor de los voluntarios fue reconocida ayer con una chocolatada a pie de calle organizada por la Asociación de Amigos de la Pontevedrada, Asampo. Se trata de una cita tradicional que el colectivo celebra cada año por estas fechas con motivo del Día Internacional del Voluntariado, el 5 de diciembre.
Por la mesa de la Praza da Peregrina pasaron cientos de personas durante toda la mañana, que disfrutaron de un vaso de chocolate y rosca en una iniciativa que contó con la colaboración del Concello de Pontevedra, la agrupación de Protección civil y Panaderías A Devesa.
Y como toda buena acción tiene un premio, en esta ocasión no iba a ser diferente y los voluntarios de Asampo se van con el buen sabor de haber logrado que siete personas se hiciesen el carné de donante, puesto que en la mesa se les informó de la importancia de la donación de órganos, tejidos, sangre y médula ósea, un gesto que salva vida.
«En total fueron siete nuevas tarjetas de donante, pero para nosotros con una sola ya vale la pena salir a la calle», celebra Fran Pérez-Mirás Miguéns, presidente de Asampo, la asociación que organiza cada año la Pontevedrada, la marcha hasta Santiago de Compostela que visibiliza la donación.
No se puede establecer un perfil único de las personas que se han animado a hacerse el carné de donante: son tanto mujeres como hombres y de todas las edades (siempre con la mayoría de edad cumplida). «Hubo gente que se interesó también por ser donante de médula y le explicamos el proceso», indica Beatriz Rodrigo, voluntaria desde hace seis años y que ayer recogió varias peticiones.
La reacción de la ciudadanía cuando se le habla de donación es muy diferente también. «Hay de quien se lo dices y ya es un no rotundo, lo que evidencia que todavía hay mucho miedo, mucha desinformación. Pero también hay quien está dispuesto, hace preguntas y se ve que está motivado», resume.
Iniciativas como la chocolatada de ayer demuestran que las salidas a la calle son importantes para llegar a la población, ya que siempre hay alguna persona que reconoce en la mesa informativa que llevaba tiempo queriendo hacerse el carné de donante y que, bien por falta de tiempo, bien de oportunidad, no lo había hecho. «Una persona hoy nos dijo que llevaba tiempo y que por fin se decidía y lo hacía».

Se repartió chocolate y rosca. / RAFA VÁZQUEZ
Un voluntariado clave
Asampo cuenta actualmente con entre 36 y 40 voluntarios, que van variando según sus circunstancias personales y disponibilidad. «Es una cifra que se mantiene estable», explica Pérez-Mirás, uno de los cinco voluntarios que permanecen en la asociación desde 2012, cuando comenzó la actividad.
Sin ellos no sería posible la actividad del colectivo, especialmente la organización de la Pontevedrada, que cada año en primavera reúne a cientos de personas y que solamente este 2025 superó el millar de caminantes.

Prado y Eveline, nuevas voluntarias de Asampo. / RAFA VAZQUEZ
Nuevas incorporaciones
Eveline Barreiro y Prado González son dos nuevas voluntarias de Asampo. Ayer participaron en la chocolatada.
Eveline, de 71 años, origen francés y asentada en Beluso, Bueu, entró en contacto con la asociación a través de una amiga que está en la directiva. «Soy muy afín a los objetivos de Asampo, porque yo soy donante de órganos desde hace diez años. También porque trabajé en sanidad, como auxiliar de enfermería, por lo que siempre he estado vinculada al ámbito de la salud», explica a FARO.
«Llevo unos años con Asampo y colaboro en todo lo que puedo. Me parece que la labor que hacen es envidiable, encomiable. Es genial en el sentido de transmitir más humanidad, empatía, valores que se han pisoteado mucho, incluso de amistad y de grupo. Yo con la gente de Asampo estoy muy cómoda, muy a gusto; me recibieron como si ya llevase años», resume.
Por su parte, la pontevedresa Prado González, de 47 años, se incorporó a esta asociación en la pasada Pontevedrada y fue precisamente participando en esa caminata como entró en contacto con este grupo de voluntariado.
«Llevo haciendo la Pontevedrada ya diez años, pero como voluntaria todavía voy a cumplir uno. Lo que pasa es que antes tenía el tiempo más limitado, porque estaba cuidando a mi padre, que era una persona dependiente», cuenta.
En su caso, aporta a Asampo su pasión por la fotografía, de modo que siempre que puede ella hace las fotografías de los eventos. «Me puedo defender, no me considero una fotógrafa profesional, pero me gusta la fotografía y así aprovecho y aprendo», reconoce.
Sobre la asociación destaca que «fomenta la donación, que da vida, tal y como dice el lema de ellos».
No es la primera vez que Prado hace voluntariado, aunque siempre de forma puntual o individual, tanto con animales abandonados y medio ambiente como con personas, como ahora, en el caso de Asampo.
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