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Premio a más de un siglo de comida «de la abuela»

El restaurante Casa Ces, en Poio, ha sido seleccionado como uno de los 18 nuevos establecimientos Solete de Navidad en Galicia, por la Guía Repsol

Inés Cameselle, del restaurante Casa Ces.

Inés Cameselle, del restaurante Casa Ces. / Rafa Vázquez

Pontevedra

Hace apenas unos días, la Guía Repsol ofreció una nueva lista de Soletes, esta vez orientada en torno a la Navidad. En Galicia fueron 18 los nuevos establecimientos seleccionados bajo este reconocimiento gastronómico, yendo más allá de únicamente restaurantes e incluyendo también confiterías o cafeterías, entre otros locales.

En la comarca de Pontevedra fueron tres los nuevos recintos distinguidos como Solete de Navidad por la tradicional guía.

A la Confitería Solla, ubicada en la ciudad, se le suman dos restaurantes que desarrollan su actividad en el Concello de Poio.

Uno de ellos, Tintanegra, acumula «solo» doce años preparando comida para los vecinos de Combarro, mientras el otro establecimiento reconocido, Casa Ces, cuenta con más de cien años de cocina tradicional a sus espaldas.

Allá por 1908, hace 117 años, Ángela Solla Núñez y Eduardo Ces Bravo pusieron los cimientos del restaurante que, ahora, más de un siglo después, continúa siendo uno de los locales gastronómicos por excelencia en la comarca.

Inés Cameselle, perteneciente a la cuarta generación, es la actual responsable y cocinera de Casa Ces. Explica que recibir el Solete les ha hecho «muchísima ilusión», ya que es «un reconocimiento a muchos años de trabajo» que ha actuado «como un impulso para afrontar las semanas fuertes de Navidad».

Cameselle cuenta que fue su tío Ramón quien recibió la llamada de la guía y que, en cuanto se enteraron, la reacción fue inmediata: «abrazos y alegría entre todo el equipo».

Se trata del primer reconocimiento de este tipo para el restaurante poiense. «Lo vivimos como una recompensa al esfuerzo de todo el personal», exclama la responsable de cocina.

Cameselle confiesa que el restaurante se encuentra en pleno proceso de relevo generacional, en el que conviven la tercera y la cuarta generación del negocio. «Estamos haciendo las cosas con un montón de cariño e ilusión», cuenta. Considera que la combinación entre experiencia e impulso joven es «clave para la esencia del restaurante».

Para los que no hayan tenido la oportunidad de visitarlo, define el restaurante como «la cocina de la abuela», donde el comensal puede encontrar los platos típicos de la gastronomía gallega tradicional como guisos de pescado, cordero lechal o callos, entre otros. Eso sí, «siempre con producto local y de temporada», afirma.

El plato estrella es, sin duda, «el guiso de pescado», una receta que viene de su abuela y que mantienen «intacta». Muchos clientes acuden expresamente para pedirlo, lo que simboliza una continuidad generacional entre su familia y la clientela. «Hay personas que iban de pequeñas con sus abuelos y ahora vuelven con sus hijos o nietos», garantiza.

En cuanto al impacto del Solete, indica que, durante el puente, ya se ha notado «un aumento importante de reservas» y esperan que «esta buena dinámica se prolongue durante las fechas navideñas», ya que «el trabajo siempre es bien recibido aquí», concluye.

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