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Ponte Caldelas licita las obras de su estación termal tras años de trámites

El proyecto en marcha es de 1,5 millones de euros y fue necesario negociar con la Sareb y Augas de Galicia y derribar la vieja estructura anterior

Recreación de parte del futuro complejo. |  FdV

Recreación de parte del futuro complejo. | FdV

N. D.

Ponte Caldelas

El Concello de Ponte Caldelas ya ha licitado las obras de su proyecto de estación termal, después de reunir la financiación y solventar años de trámites. En cuestión de tres semanas, se podrán conocer las ofertas de las empresas interesadas por un proyecto de 1,5 millones de euros. Hace unas semanas, el alcalde, Andrés Díaz, pactaba con el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, una «colaboración de 350.000 euros a través de un convenio», que se suma al ya cerrado con la Diputación ya firmó una aportación 700.000 euros dentro del Plan de Infraestructuras.

El alcalde anunciaba entonces la licitación de un proyecto que ronda el millón y medio de euros y «supondrá un gran impulso económico y turístico para toda la comarca» y que el actual gobierno local tramita desde hace una década.

Ya este año se solicitó la autorización de Augas de Galicia, uno de los últimos pasos para ejecutar esta estación termal. Después de años de trámites para recuperar los terrenos de manos de la Sareb y derribar la estructura abandonada anterior, el Concello diseñó un complejo para explotar los dos manantiales en cinco pozas. Según las explicaciones del alcalde Andrés Díaz en las redes sociales, el edificio principal tendrá una cafetería, y, además dispondrá de vestuarios masculinos, femeninos y aseos. El proyecto incluye también la restauración de la Capela do Balneario.

Hace varios meses se concluyó el derribo de la abandonada y sin uso estructura de hormigón del que iba a ser balneario de la localidad y que nunca se completó. Después comenzó el relleno de la parcela. En esta década hubo que superar «tres años de negociaciones con la Sareb para la compra de los terrenos (de 7.000 metros cuadrados que se adquirieron en 2017); la pandemia del covid y dos años con todo paralizado; tres años de burocracia, analíticas e informes vinculantes con Minas y Sanidade para la declaración de uso lúdico-termal del agua y casi dos años de trámites con Augas de Galicia para autorizar la demolición y el relleno de los terrenos para devolverlos a su estado original».

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