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Luz verde al renacer del Gafos: Pontevedra adjudica por 4,2 millones la histórica obra que destapará el río

La UTE formada por las empresas pontevedresas Covsa y EC Casas ejecutará proyecto, que arrancará en el primer cuatrimestre del próximo año.

Lores califica la intervención de «pionera en el Estado» y destaca que pondrá fin al «entubamiento» de los años 70 para devolver la calidad ambiental y la seguridad hidráulica a la ciudad.

Recreación del futuro corredor verde del Gafos.

Recreación del futuro corredor verde del Gafos.

Pontevedra

La cicatriz de hormigón que ocultó el Gafos durante medio siglo en el barrio de Campolongo tiene los días contados y el río se prepara para volver a ver la luz. El alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, anunció esta mañana la adjudicación definitiva de la obra de renaturalización del río a la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por Covsa y EC Casas. La mesa de contratación ha dado el visto bueno a una oferta de 4.191.406,25 euros, lo que supone una rebaja de casi 400.000 euros respecto al presupuesto base de licitación, que superaba los 4,6 millones.

Este paso administrativo, que será ratificado mañana por la Xunta de Goberno sin necesidad de pasar por el Pleno, activa la cuenta atrás para una de las intervenciones urbanísticas más complejas y simbólicas del mandato. El regidor nacionalista no ha ocultado su satisfacción ante lo que define como un proyecto «ilusionante», destinado a cambiar la fisonomía de la ciudad y la relación de los vecinos con su entorno natural, creando un corredor verde de 21.000 metros cuadrados.

La recuperación del espacio natural, la mejora de la calidad urbana y, crucialmente, la gestión hidráulica, son tres de los principales objetivos de la obra, que tiene un plazo de ejecución de 12 meses, e implica levantar la losa que actualmente cubre el río a su paso por el parque de Campolongo. «Es el único proyecto que se conoce de levantar todo un río que estaba absolutamente taponado en todo el Estado con este tamaño y características», aseguró Lores, citando valoraciones de la Fundación Biodiversidad y del comité científico asesor.

Con la adjudicación resuelta, los trámites se centran ahora en la firma del contrato y la presentación de la documentación pertinente. El calendario que maneja el gobierno local sitúa el inicio de los trabajos sobre el terreno en el primer cuatrimestre del próximo año.

Más allá de la recuperación paisajística y el aumento de la masa arbórea, la obra ataca un problema estructural invisible: el saneamiento. La intervención retirará los colectores que actualmente discurren por el propio cauce del río, una herencia de la ingeniería de los años 70 que hoy se considera obsoleta y nociva. Además, se garantizará la permeabilidad del suelo, permitiendo que las aguas pluviales filtren directamente al río, aliviando la presión sobre la red de alcantarillado y reduciendo drásticamente el riesgo de inundaciones en la zona.

A la licitación concurrieron un total de seis empresas, pero finalmente la balanza se inclinó por la alianza de dos firmas locales. Aunque Lores matizó que la decisión de la mesa de contratación es estrictamente técnica (basada en la calidad del proyecto y la oferta económica), no escondió su preferencia por que sean compañías de Pontevedra las encargadas de ejecutarlo.

Se retirarán los colectores que actualmente discurren por el propio cauce del río, una herencia de la ingeniería de los años 70 que hoy se considera obsoleta y nociva. Además, se garantizará la permeabilidad del suelo, permitiendo que las aguas pluviales filtren directamente al río, aliviando la presión sobre la red de alcantarillado y reduciendo drásticamente el riesgo de inundaciones

«Generamos empleo con la actividad municipal, indiscutiblemente», señaló el alcalde, quien añadió un matiz pragmático sobre la gestión de la obra pública: la rendición de cuentas. «Son dos empresas que están trabajando en la ciudad y que tienen resultados excepcionales. Además, hay a quién quejarse para que hagan las cosas bien», ironizó Lores, contrastando esta cercanía con la frialdad de las grandes constructoras foráneas, cuya relación con el Concello suele limitarse a «gabinetes de abogados que defienden los intereses de la empresa y no tienen ningún interés en la ciudad».

Sobre la financiación, el proyecto nace con la vocación de contar con el respaldo de los fondos europeos gestionados a través de la Fundación Biodiversidad. No obstante, ante las preguntas sobre los plazos y posibles prórrogas de estas ayudas, Lores se mostró tajante sobre la irreversibilidad del proyecto: «El proyecto va para adelante. Si no hubiera fondos, se haría con fondos municipales».

Cerró su intervención con una reflexión histórica sobre la evolución de la conciencia ambiental en Pontevedra. Recordó cómo, en los años 70, mientras a nivel internacional se aprobaba el convenio de Ramsar para la protección de humedales, en la ciudad del Lérez la receta urbanística era «tapar y encañonar» el río Gafos.

Medio siglo después, y en un contexto global marcado por la crisis climática y la necesidad de prevenir inundaciones respetando los cauces naturales, la Boa Vila busca deshacer aquel error histórico. «Es un orgullo para Pontevedra», sentenció Lores, agradeciendo el trabajo técnico y político detrás de una obra impulsada ya en el anterior mandato por el concejal socialista Iván Puentes que promete ser un referente de sostenibilidad y técnica de «kilómetro cero».

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