El fondo de la ría de Pontevedra reabre al marisqueo a tiempo para la campaña navideña
Dos de las tres zonas principales de trabajo en Pontevedra y Poio quedaron este martes abiertas al sector al remitir el episodio tóxico de noviembre pero las bateas seguían cerradas

Mariscadoras en la ría de Pontevedra / Rafa Vázquez
Dos de las tres zonas de marisqueo del fondo de la ría de Pontevedra ya están abiertas al remitir el episodio tóxico de noviembre. El Intecmar ha levantado la clausura de las áreas IV.2, que corresponde al litoral de Poio, y la V, más cerca de A Barca, si bien hoy continuaba sin actividad de momento la zona IV.1, en Praceres.
Esta reapertura llega después de once días de cierre y se produce a tiempo para la campaña navideña de capturas, una de las épocas del año más rentables para el sector.
Las toxinas han atacado de forma notable a las Rías Baixas a lo largo del mes de noviembre, tanto para el cultivo del mejillón como para la recogida de almejas, con la casi totalidad de las bateas cerradas y buena parte de los bancos marisqueros.
Tras la reapertura de dos de las zonas, la ría de Pontevedra aún tiene otras cinco cerradas, mientras que en Vigo hay tres áreas clausuradas y en Arousa está toda la ría en actividad.
Los polígonos mejilloneros de Pontevedra continuaban este martes cerrados en su totalidad, mientras que en Arousa solo hay cuatro abiertos y otros tres en Vigo.
Desplome de precios
Por su parte, entre los bateeiros nadie parece tener dudas, y de ahí su preocupación, respecto al desplome de precios que se avecina. El episodio tóxico que azota a Galicia desde mediados de octubre y que sigue latente llegó a cerrar prácticamente todas las bateas, generando un desabastecimiento de los mercados del que ya se informó en su momento.
Lo que sucede ahora es que el nivel de biotoxinas tiende a remitir, y a medida que esta tendencia se vaya extendiendo por las rías, el Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galicia (Intecmar) irá autorizando la apertura de más y más bateas.
Lo que va a suceder ya ocurrió en situaciones similares a lo largo de la historia, y el resultado siempre fue el mismo: caída de precios. Si todo marcha según lo previsto y se van produciendo aperturas de polígonos en los próximos días y semanas, es que las descargas en los muelles se multiplicarán en un corto plazo de tiempo. Y esto es tanto como decir que habrá tal abundancia de mejillón apto para llegar a los muelles que algunos compradores tratarán de pescar en río y revuelto y sacar partido a la situación rebajando el precio ofertado en origen.
Y como el sector productor no está estructurado de forma que pueda contener las tarifas e incluso marcar cotizaciones mínimas –como se hace en la lonja de O Grove fijando en 13 euros el precio mínimo del centollo–, habrá bateeiros que accedan a «tirar el precio» para sacar el mejillón de las cuerdas cuanto antes. Muchos de ellos no lo harán por capricho, sino por nerviosismo e incluso miedo, pues temen que lleguen fuertes temporales de invierno que puedan provocar más desprendimientos de mejillón ahora que las cuerdas están cargadas.
Así lo explican los bateeiros «de la ropa de aguas» y algunos de sus dirigentes, sabedores de que la falta de unidad del sector, su fragmentación y la carencia de una plataforma de distribución o central de ventas única –como las que fracasaron hace años– dejan al productor a merced del comprador.
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