Colorida Navidad como antídoto al abandono rural
Ante la falta de servicios en la zona, varios residentes de la Rúa As Laxes de Estribela celebran la Navidad decorando el lugar y organizando una chocolatada.

Decoración navideña en los exteriores de la Rúa As Laxes. / FDV
Una festividad tan llena de color y decoraciones como la Navidad ya empieza a poblar, a un mes de su celebración, los balcones y las puertas de las ciudades. Pontevedra y sus alrededores no podían ser una excepción, y en el barrio de Estribela, un grupo de vecinos, residentes de la Rúa As Laxes, quisieron aportar su granito de arena para hacer las fiestas un poco más hogareñas.
Gente como Vanesa Mendes o Nacho Garrido llevan años decorando los exteriores de su calle, un pequeño rincón de la parroquia pontevedresa, con motivos navideños, dando también luz a un lugar que consideran abandonado por el Concello de Pontevedra.
«Pagamos todos los impuestos, pero si no es por nosotros que alumbramos, estamos dejados de la mano de Dios, porque es un caos. Marín nos manda a Pontevedra y viceversa. Y nosotros decidimos decorar un poquito. Es una cosa sencilla, porque nadie nos pone aquí unas luces ni nada», relata Vanesa.
En paralelo a las reivindicaciones para mejorar los servicios en la zona, este año los vecinos han decidido redoblar la apuesta, celebrando en la tarde de este domingo su particular encendido del alumbrado navideño con una gran chocolatada, en la que presentarán al público sus luces y su decoración navideña para este año.
«Participamos varias familias y a última hora siempre se anima alguien. Hasta ahora hacíamos la decoración individualmente, pero este año decidimos hacerlo todos juntos y hacerlo mejor. Durante cuatro o cinco años, cada uno ponía sus cositas. Más que nada, dar luz a una zona descuidada por el ayuntamiento, porque no hay manera de reunirse con ellos», recuerda Garrido.
Además, los más pequeños de la casa podrán disfrutar allí de la presencia de Papá Noel, con el objetivo de repetir una jornada que el año pasado ya atrajo gente de Marín, Pontevedra y alrededores para visitar los adornos de los vecinos.
«Cada año fuimos aumentando la historia, poniendo más luces. Somos un camino pequeño pero por allí pasó muchísima gente. Algunos nos decían que teníamos que intentar que la gente se anime y venga más. El otro día nos reunimos los vecinos y decidimos hacer la chocolatada este fin de semana», explicó Mendes, que destacó que también decorarán la fachada de una de las viviendas contiguas, donde sus residentes ya cuentan con una avanzada edad.
«Surgió así, porque nos gusta la Navidad y como viene cada vez más gente a vernos, pensamos en lo de la chocolatada. Porque del boca a boca, la gente preguntaba dónde estaba esa calle tan bonita y acababan viniendo. Es lo que queremos hacer, que vengan. Salió de nosotros», reiteró esta vecina.
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