Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La ciudad se queda sin fontaneros

Los oficios clásicos son los gremios más mermados en Pontevedra, que carece de una oferta acorde a la demanda presentada, Víctor Freijeiro es uno de los supervivientes

Víctor Freijeiro, uno de los úlitmos fontaneros de la ciudad.

Víctor Freijeiro, uno de los úlitmos fontaneros de la ciudad. / Noé Parga

Pontevedra

Una de las preocupaciones que atormenta de manera muy recurrente en su día a día a los vecinos de Pontevedra es la notoria carencia que presenta la ciudad en el sector de los oficios clásicos.

Carpinteros, electricistas o mecánicos son algunos de los sectores con mayor demanda, junto al de la fontanería, que «presenta una importante crisis en su relevo generacional», expresan desde Fontanería Víctor Freijeiro.

Su pareja y administrativa de citas, Nuria Mouriño, explica que «la mayoría de sus compañeros de gremio tienen, como él, cincuenta años o más», confesando desde la incertidumbre que «no sé lo que va a pasar de aquí a diez años, cuando se jubilen».

La ausencia de jóvenes trabajadores en este sector profesional «es una realidad». Justifica esta situación debido a que las condiciones laborales acaban «mermándote físicamente».

La pareja tiene tres hijos que rondan la veintena y, «viendo cómo son estas generaciones, está claro que prefieren estar sentados delante de un ordenador», explica, asegurando que lo entiende, pero que «es un oficio imprescindible».

«Víctor tiene las rodillas destrozadas», expresa Mouriño sobre la salud física de su marido, que acumula más de treinta años trabajando como fontanero.

Y es que la tradición le viene desde bien pequeño, cuando su padre montó el negocio, hace más de medio siglo. Desde bien joven, «con unos catorce o quince años», empezó a introducirse en el ambiente entre tuberías.

Tras heredar el variado abanico de clientes de su padre, Freijeiro se ha consolidado como «el único fontanero que atiende de urgencia en Pontevedra», sostienen desde la administración.

A pesar de esto, siempre pone por delante a sus clientes habituales. «Víctor es un fontanero de los de toda la vida», garantiza su pareja, Nuria Mouriño, alegando que opta por atender a particulares y evita, en la medida de lo posible, las grandes obras.

A pesar de esto, la alta demanda que presentan sus servicios hace que, ante la imposibilidad de multiplicarse, tenga que rechazar muchos trabajos para delegarlos a algún compañero de profesión.

Ante esta complicada tesitura, emerge la figura popularmente conocida como «el manitas». Desde Fontanería Víctor Freijeiro denuncian la notable cantidad de intrusismo que presenta el gremio en este aspecto. «Como no hay fontaneros, muchos optan por una opción rápida y barata, que, al final, termina saliendo más cara», cuentan.

Se trata de uno de los trabajos más habituales de Freijeiro, que se coloca la capa de superhéroe para arreglar «las chapuzas que llevan a cabo personas que carecen de la formación y la experiencia necesaria para llevar a cabo este trabajo».

Sube la demanda y el precio

Como nos tiene acostumbrados, la ley de la oferta y la demanda lo regula absolutamente todo en este sistema. Por ello, al presentar una demanda desorbitada, junto a una oferta cada vez más baja, y que no parece que vaya a cambiar, los precios de las obras de fontanería se disparan.

Además, como todo en los últimos años, los precios de las piezas y los diferentes materiales empleados por Freijeiro y sus compañeros de gremio también han subido.

A pesar de esto, cuentan que «muchos están dispuestos a pagar lo que sea necesario porque se les atienda de urgencia», aunque no siempre es posible.

En consecuencia, el gran perjudicado «siempre es el cliente, no es que nosotros cobremos más para ganar más, es que, aunque queramos, no podemos trabajar más», lamentan.

Ahora, poder quedar para ofrecer un presupuesto «puede llevar más de dos semanas, más luego el poder empezar a hacer la obra», explican sobre la crítica situación por la que pasa el oficio de fontanero.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents