Entrevista | Manuel Chouciño Párroco de Lérez
«Intentamos abrir el monasterio a la gente y dar un nuevo tono a la pastoral»
Manuel Chouciño Pardo tomó posesión el pasado septiembre como párroco del Divino Salvador de Lérez, una de las parroquias más emblemáticas de Galicia y que se propone revitalizar con nuevas iniciativas como un escape room (el primero se celebrará hoy) o un nuevo envasado del aceite de San Benito.

Manuel Chouciño está al frente de cuatro parroquias de Pontevedra, entre ellas Lérez. / Rafa Vázquez
«Lo mejor de ser párroco de Lérez son los vecinos de Lérez», explica Manuel Chouciño Pardo, que en adelante encabezará el rumbo de uno de los principales santuarios de Galicia, en donde cada verano se celebra la multitudinaria romería en honor a San Benito, el «máis milagreiro».
—¿Cómo ha sido el desembarco en la parroquia?
Siempre al principio es complicado, pero en general ha sido muy positivo porque estoy con otros cuatro compañeros en la unidad pastoral, y ellos realmente me están facilitando mucho la entrada y el conocimiento de la zona, que es muy diferente a si aterrizas y no hay nadie. En este caso es distinto, tengo esos cuatro compañeros más con los que formamos parte de la unidad pastoral Pontevedra Norte, que es nueva, y me he sentido muy bien por esto, porque estoy muy acompañado y me siento muy bien acogido.
—¿Fue la suya una vocación temprana?
Mucho, muy temprana, empezó a los 8 años, imagínate. Y fui para el seminario con 11 años, no llegaba a los 12 aún. Hice todo en Alicante, donde me ordené, porque yo soy de Alicante, aunque mi familia es de Malpica de Bergantiños. Estuve 15 años de cura allí y los últimos 8 años he estado aquí en la diócesis de Santiago, donde ya estoy encardinado, soy cura de la diócesis de Santiago.
—Hoy se celebra la primera de las nuevas actividades públicas, un escape room…
Intentamos abrir el monasterio de San Benito a la gente, y dar también un nuevo tono a la pastoral. Todo está encuadrado en lo que se llama nueva evangelización, que pasa por abrir la iglesia para que la gente que está también más alejada pueda entrar en contacto con nosotros, que puedan tener una experiencia positiva. Y a esta actividad al final le llamamos escape room porque no le queremos llamar gincana, que queda más anticuado (sonríe). Ahora está muy de moda el tema de escape room, pero llevamos años haciendo haciendo gincanas, que en realidad es lo mismo: orientación, pruebas y ganas de pasárselo bien.
Mi vocación fue muy temprana, empezó a los 8 años. Y fui para el seminario con once
—¿En qué va a consistir?
Serán cinco pruebas, en grupos de 125 personas que se dividen en 25 y van pasando por los diferentes retos. Será más o menos una hora y cuarto o y media y se realizarán varias pruebas para edades diferentes. La primera es para los niños, que es a la a las 5 de la tarde. Después tenemos otra para familias, en la que participarán mezclados niños con mayores, programada para 8 y después tenemos una final que es un poco más para jóvenes adultos, aunque también vendrán adolescentes a acompañar a sus padres, un poco todo así mezclados. En total, participarán 375 personas y terminaremos con una hamburguesa.
—Todo un éxito para ser la primera edición
Sí, de hecho estamos cerca de las 600 de inscripciones, y por eso hemos tenido que convocar una segunda edición que la vamos a hacer el 13 de diciembre. Y para la convocatoria de las 8 de la tarde de ese 13 de diciembre ya está llena, ya son 125 personas y hay más apuntándose para la de la noche, que es la de jóvenes adultos.
—Otra de sus propuestas es el nuevo envasado del «aceite del santo», que tanto solicitan los peregrinos
Lo que se busca es el cambio de estética. Si tienes algo importante para ti, por lo menos que el envasado sea de calidad y que tenga una estética adecuada. Hemos encargado unas botellas de cristal para el aceite y además un envase con rolón. Se busca también que sea más fácil de transportar, un envase de más calidad con el que de alguna manera le estás diciendo a la gente lo importante que es para ti lo que le estás dando.
Con el envasado del aceite se busca un cambio de estética... También que sea más fácil de transportar
—¿Qué es lo mejor de ser párroco de Lerez?
Lo mejor es la gente, los vecinos de Lerez, el poder compartir con esta comunidad, que es gente muy buena. Se están acercando mucho, estamos hablando todo lo que podemos y la verdad es que es gente magnífica, estoy muy contento. Estoy contento de Lerez y también de las otras tres parroquias que tengo, Santiaguiño de O Burgo, Cerponzóns y Alba. Y después colaboro en las otras parroquias de Pontevedra Norte ayudando a los compañeros, que son curas de referencia de las otras seis parroquias. Las llevamos en total entre 5 curas.
—La falta de sacerdotes es un gran reto
Lo es, y esta colaboración entre sacerdotes es también una forma de intentar dar un servicio digno, trabajando en red, en equipo, que al final es muy importante y útil.
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