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Pontevedra acumula ya una década con más fallecidos que nacimientos

Desde 2014 , último positivo, el crecimiento vegetativo es negativo | En 2024 hubo 779 decesos y 494 partos, un balance total de -285

Pontevedreses en la calle Michelena.

Pontevedreses en la calle Michelena. / Rafa Vázquez

Pontevedra

En el año 2014 nacieron en la ciudad 685 bebés y fallecieron 670 pontevedreses. Fue el último ejercicio con un crecimiento vegetativo positivo, con un balance de 15 a favor de los partos. Desde entonces no ha vuelto a repetirse esta situación. Todos los años han concluido con un crecimiento negativo: mueren más vecinos de los que nacen. Así se pone de manifiesto en el informe publicado ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre fenómenos demográficos, actualizado a 2024.

En el último año nacieron en la ciudad 494 bebés, pero murieron 779 personas, con un balance de .285. Es el dato menos negativo de los tres últimos ejercicios, cuando se superó con creces la barrera de los -300, pero se sitúa muy lejos de lo que ocurrió entre 2015 y 2017, donde la diferencia entre decesos y partos.

El informe del INE también detalla el número de matrimonios celebrados el pasado año, un total de 265, en la media de los últimos ejercicios, sin contar los apenas 161 registrados en 2020, el año del confinamiento por la pandemia del covid.

El informe de Estadística ofrece un resumen de los fallecimientos por edades a lo largo del pasado año. Se registró un caso de un muerto de menos de un año, cuando en 2023 fueron dos, y hasta un caso de 38 años no se registró otro fallecimiento. En la franja de edad de 30 a 50 años se contabilizaron cincuenta y a partir se produce un lógico incremento, a medida que aumenta la edad de la población. De 50 a 60 años fallecieron 44 personas, y fueron 86 entre los sexagenarios. Por su parte, se eleva a 171 para los pontevedreses de 71 a 80 años y crece a 271 para la franja siguiente. Por encima de los 91 años fueron 186 los decesos, 16 de ellos centenarios.

Pese a este crecimiento vegetativo negativo desde hace una década, el censo del municipio mantiene su crecimiento. El padrón del Concello, que se actualiza prácticamente a diario, contabilizaba ayer 85.065 habitantes. Fue a finales de septiembre cuando se superaba por vez primera la barrera de los 85.000 vecinos, si bien deberá ser ahora Estadística la que certifique la cifra oficial, algo que está ya en proceso para su publicación dentro de un mes aproximadamente.

Desde los 85.026 empadronados el 25 de septiembre, este censo ha oscilado de forma notable, pero siempre por encima de los 85.000 habitantes, hasta llegar a un tope de 85.302 el pasado 14 de noviembre. Las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística aún sitúan el censo local lejos de esa meta, con 83.077 vecinos, si bien se trata de cifras correspondientes a casi dos años atrás, el 1 de enero de 2024.

De los 85.065 empadronados ayer, ellos, el 53% son mujeres, casi algo más de 44.800, y también se pone de manifiesto que existen 69 personas centenarias (57 mujeres y doce hombres) y otros 1.444 se sitúan entre los 90 y los 99 años. La franja de edad habitualmente considerada jubilada, de 65 años en adelante, sumaba ayer 20.185 personas, es decir, el 24% del padrón total.

El envejecimiento demográfico no deja de incidir en el censo, con un número de pensionistas de la Seguridad Social que ronda los 16.0300 en 2024 (último año con datos oficiales cerrados), casi un 10% más que hace ocho años. Pero Pontevedra aún puede presumir de ser la única urbe gallega con el menor índice de este sector de las siete grandes ciudades de Galicia. Según datos del Instituto Galego de Estatística (IGE), en el «Panorama dos sete grandes concellos» referido a 2024, Pontevedra tiene menos de 193 personas que perciben pensiones contributivas de la Seguridad Social por cada millar de residentes, bastante por debajo de la media autonómica, que supera las 250. Además, Pontevedra la única urbe gallega que resiste por debajo de la barrera de los 200.

En el otro extremo de la pirámide de edad, el padrón reflejaba ayer 18.552 pontevedreses menores de 21 años, lo que supone el 22% del total. Casi 2.500 de ellos se sitúan entre los 0 y los 4 años. El reciente inicio del curso puso de manifiesto que el descenso de la natalidad también incide en la ciudad, si bien resiste como la ciudad gallega más joven. En este sentido, la franja demográfica más abundante es la situada entre los 45 y los 49 años., con 7.430 personas ayer, casi el 9% del total.

El casco urbano es el que acapara buena parte del récord de población actual del padrón, ya que ronda los 65.000 habitantes. Esto significa que el 77% de la población total del municipio ya reside en la ciudad, casi ocho de cada diez personas, mientras que las quince parroquias del rural se mantiene en unos 20.000 residentes. Los 65.000 vecinos del casco urbano son dos mil más que los empadronados hace diez años, mientras que en el rural son mil menos que en 2015.

Según el padrón municipal cerrado a finales de 2024, solo seis parroquias estaban entonces por encima de los 1.500 vecinos. Son Lourizán (3.013), Salcedo (2.159), Mourente (1.982), Marcón (1.910), Campañó (1.823) y Lérez (1.621). Entre ellas suman 12.500 personas con domicilio en el rural, es decir, el 65% de todos los que viven en las parroquias. En las otras nueve (Alba, Bora, A Canicouva, Cerponzóns, Ponte Sampaio, Santa María de Xeve, San Andrés de Xeve, Tomeza y Verducido) solo están empadronados 6.981 vecinos, apenas el 8% del total municipal. Son, en general, las parroquias más próximas al casco urbano las que muestran un mayor dinamismo demográfico.

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