Entrevista | Cristina Rodríguez Diseñadora de vestuario
«Tenía claro que quería ser diseñadora y contar historias con la ropa»
Cristina Rodríguez es una reconocida diseñadora de vestuario, especialmente en el destinado a cine y televisión, además de presentar muchas otras facetas. La estilista visitó ayer la ciudad para compartir su experiencia profesional y su visión del sector en una actividad celebrada en la Facultad de Diseño de Pontevedra, como parte de la programación previa a los Premios Feroz 2026

Cristina Rodríguez en su visita a la ciudad. / Rafa Vázquez
Con 18 años, Cristina Rodríguez abandona Benidorm para dirigirse a Barcelona a estudiar moda. Desde entonces, no ha parado de sumar retos y reconocimientos a su trayectoria profesional, pasando por programas como Supermodelo o Cámbiame y recibiendo un total de siete nominaciones a los Premios Goya como mejor diseño de vestuario.
—¿Siempre ha tenido claro que quería ser diseñadora?
Sí. Tenía claro que quería ser diseñadora, quería contar historias con la ropa y hacer vestuario de cine y televisión. Ahora todavía se entiende, pero en esos años era algo muy raro, es como si en aquel entonces quisieras ser influencer.
—¿En qué se inspira para crear sus diseños?
Te inspiras con todo. Siempre digo que para ser creador tienes que vivir. Encerrado en casa no te llegan estímulos, tienes que ir a museos, estar en la calle… Tienen que pasarte cosas para crear, si no siempre harías lo mismo. En cada proyecto te inspiras en una cosa. Yo me meto en la cama con toda la información que he recogido y empiezo a darle vueltas hasta que se me ocurre una idea y la desgrano. Cada proyecto es diferente y lo maravilloso que tenemos es que cada día es el primero y el último.
—¿Qué es lo más difícil de su profesión?
Tener continuidad de trabajo.
—¿Hay algún proyecto que le haya marcado especialmente?
Todos te dejan huella. Al final, de lo que te acuerdas es de los proyectos en los que has sido feliz rodándolos y de la gente con la que has compartido unos meses porque cada película es Gran Hermano, te metes ahí y ya solo vives para eso. Lo más importante es tener buenos compañeros. Hay gente que cree que se crea mejor cuando eres déspota o tienes mal carácter y productores que creen que tienen que explotar al equipo. Al equipo hay que darle amor para que te lo devuelva. Es razonar, hablar y entenderse. Cuanto más amor das a la película, mejor va a salir. Me acuerdo de las películas de Javi Ruiz Caldera, por ejemplo.

La diseñadora en la ciudad. / Rafa Vázquez
—Ha obtenido siete nominaciones a los Premios Goya, ¿cómo se recibe cada reconocimiento?
Siempre con mucha excitación, mucha alegría y dando gracias porque es muy difícil trabajar y es muy difícil que te nominen, y ganar todavía más. Cuando te nominan dices «soy una afortunada», pero cuando no los gano al principio me enfado y digo que es una frivolidad y que no es importante en la vida, pero luego pienso que lo he disfrutado, me he puesto monísima y que ya subiré, no pasa nada.
—¿Qué impacto tuvieron los programas Supermodelo y Cámbiame en su trayectoria profesional?
Supermodelo tuvo muchísimo éxito. Eso fue lo que más impactó porque fue de nada a ahí. Luego fui colaboradora de varios programas e hice Cámbiame. Fue una etapa increíble en mi vida en la que a la vez que hacía un programa de televisión diario, hacía películas. No he trabajado más en mi vida, pero yo sabía que tenía que conservar mi trabajo, porque la tele para mí es jugar, pero a veces el juego se termina. Yo que he visto muchas personas subir y bajar, tenía claro que tenía que seguir con vestuario. Fue muy duro, no me he comido más bocadillos de atún en mi vida en los taxis a las cinco de la tarde, porque me iba de un sitio a otro y no me daba tiempo ni a comer, pero fue maravilloso. Me dio cosas increíbles y me sentí muy querida por la gente de la calle. Hay quien dice que la popularidad es una mierda, pero la que tenía yo era maravillosa, no era Penélope Cruz y podía hacer ‘topless’ en la playa.
—¿Los cambios se centraban más en un impacto televisivo que en tener una utilidad real?
Sí, siempre. Intentábamos que tuviera ética y ayudar a las personas que venían, pero siempre era un cambio televisivo porque es televisión. Si entrabas rubia, salías morena; si entrabas de pelirroja, salías con mechas verdes.
—¿Cómo es su experiencia como actriz?
Yo estudié interpretación cuando ya era diseñadora de vestuario. Siempre mendigo papeles en las películas que hago. A veces me lo dan, otras no, pero me gusta hacerlo, me divierte.
—Ha sido diseñadora, escritora, actriz... ¿qué le queda por hacer?
Me queda continuar. Estoy dispuesta a hacer tele cuando me llaman, pero en principio no quiero hacer realities. La vida me ha dado muchas más cosas de las que yo esperaba. Entonces, quiero quedarme como estoy. Quiero trabajar y que me quieran, no quiero jubilarme, no tengo ningún interés.
—¿En qué proyecto está trabajando actualmente?
Ahora estoy con una serie de final del siglo XVIII para una plataforma que todavía no puedo decir. Es una serie revisitada con una estética muy diferente, creo que va a ser una pasada. Hemos sido dos diseñadores de vestuario porque era un proyecto muy grande, Pepe Reyes y yo. Hemos estado dos jefes juntos y hemos sido muy felices, es como un matrimonio. Ha sido precioso trabajar juntos y creo que estamos haciendo una serie que no la hemos hecho en España.

Clase magistral de moda en la Facultade de Deseño. | R. Vázquez
«A los que les interese el diseño les digo que sueñen, pero siempre despiertos»
—Visitó Pontevedra para dar un coloquio con los alumnos de moda, ¿qué aprendieron?
Yo creo que dos cosas: a soñar y a tener los pies en la tierra. Las dos cosas tienen que estar unidas, tienes que soñar con los pies en la tierra. Evidentemente, yo les cuento cómo funciona este mundo, que desde fuera es muy difícil saberlo, pero no puedo soportar que la gente le diga a alguien que quiere estudiar moda o hacer vestuario de cine que es muy difícil o que no lo vas a conseguir. Esos consejos que te dan los «Aramís Fuster» de la vida, que yo no puedo con ellos. Si tienen una bola de cristal y saben lo que va a pasar, hubieran dicho lo que iba a pasar con la Dana. A los que les interese el diseño les digo que no escuchen a nadie, ni a sus padres, y que sueñen, pero siempre despiertos.
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