El oficio de restaurar y dar la talla
Contra la creencia popular de que la restauración de obras de arte es la preparación para ser vista en óptimas condiciones, la Escola Superior de Conservación e Restauración de Bens Culturais de Galicia apuesta por preservar el valor puro de la historia y no alterar las piezas en exceso.

Una alumna trabaja sobre una talla en el taller de escultura de madera de la escuela. | Gustavo Santos
MIGUEL SALGADO REBOREDA
Con motivo del Día Internacional del Patrimonio Mundial, la Escola Superior de Conservación e Restauración de Bens Culturais de Galicia, ubicada en Pontevedra, ofreció una jornada de puertas abiertas en la que mostró el funcionamiento de todos los cursos, desde la formación teórica más general hasta las labores prácticas más complejas del último curso.

Un grupo de estudiantes trabaja en el taller de restauración arqueológica. | Gustavo Santos
Las estudios se corresponden con grados de cuatro años de duración, divididos entre dos años comunes y dos años de especialización entre pintura, escultura y arqueología. Para que las lecciones puedan ponerlas en práctica con piezas auténticas, a excepciones de algunas adaptaciones necesarias como la restauración de pintura mural, diferentes asociaciones, agrupaciones religiosas y algunos particulares (esta opción es la minoritaria e intentan que sea solo a través de convenios eventuales) les facilita las obras reales con las que trabajan durante varios años y de manera gratuita, los alumnos pueden aprender el oficio.
La especialidad de escultura trabaja sobre diferentes materiales (madera policromada, piedra, metales, escayola...) y bajo el mantra de la escuela de respetar la historia y anteponerla a la belleza subjetiva de las piezas. «Todo lo que hacemos es reversible y con la mínima intervención. Nosotros no buscamos ni inventar ni repintar, si no preservar el peso de la historia», afirma una de las docentes.
El trabajo en los laboratorios de arqueología es bastante variada, desde la restauración más pura de limpiar una obra dañada, hasta la realización de reproducciones de alta calidad. Una de las jóvenes que estaban en aquel momento trabajando, realizaba la copia de una llave de hierro con tal calidad técnica que a mostrarlas a las familias y asistentes a la jornada de puertas abiertas tuvo que cogerlas en peso el docente para determinar cuál era la pieza metálica y cuál la de poliuretano pintado a mano.
Por último, en los obradores de pintura explicaron todo el trabajo que existe dentro de esas obras pictóricas que «esconden una pieza detrás». A través de escáneres de rayos uva y rayos equis, la profesora Ana Fernández y las universitarias que estaban en clase explicaron cómo los paneles laterales de un tríptico del siglo XIX de san Antón y san Diego de Alcalá revestían las ilustraciones originales, de mayor calidad técnica, datadas de doscientos años antes.
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