Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El Concello de Pontevedra rechaza por unanimidad los tramos pendientes de la A-57

Los grupos municipales solicitan al gobierno central la paralización de las obras de la autovía, la gratuidad de la AP-9 y proponen destinar los recursos a nuevos trazados

Los vecinos afectados por la A-57 visibilizan sus quejas en el pleno.

Los vecinos afectados por la A-57 visibilizan sus quejas en el pleno. / Gustavo Santos

Pontevedra

Sin duda, el asunto más esperado y que más revuelo causó en la sesión plenaria del Concello de Pontevedra celebrada ayer fue la paralización de la autovía A-57, una moción del Partido Popular que finalmente resultó aprobada por unanimidad, expresando de esta manera el rechazo de los tres grupos municipales ante la continuidad de la vía e instando al gobierno central, en quien recae ahora la decisión final, al cese inmediato de las obras. La sala se llenó de vecinos afectados por el trazado de esta carretera, que asistieron a la cita con carteles para apoyar esta petición. «Es una decisión que va a terminar con años de sufrimiento de varias familias y con un despilfarro totalmente innecesario», declaraba Rafa Domínguez, portavoz del Partido Popular, añadiendo que «en estos momentos, el tramo que hay no tiene el tránsito esperado, no da un servicio real», por lo que «no tiene ningún tipo de sentido» continuar la ejecución de los dos recorridos pendientes proyectados.

Asimismo, la moción abarca aprovechar las obras que ya se han realizado para solicitar «al Gobierno de España la ejecución de la conexión directa del tramo en funcionamiento de la A-57 con el polígono industrial de O Campiño», según Domínguez. No obstante, Iván Puentes (PSOE) reclama que este proyecto sería competencia de la Xunta al tratarse de una carretera de su pertenencia. Además, el socialista propone continuar con las obras hacia el sur. Por su parte el BNG, solicita destinar esos recursos a resolver «la conexión entre el norte y el este de Pontevedra» y mejorar el trazado de la carretera PO-224 entre Ponte Bora y San Antonio (Barro).

Gratuidad de la AP-9

Los asistentes al pleno lo tenían claro: «la solución a los problemas de tráfico es una AP-9 gratuita», un propósito que se encontraba recogido en la moción, por lo que el gobierno municipal trasladará a Madrid la solicitud con el fin de conseguir el anhelado fin de los peajes.

El resultado favorable de la votación fue rápidamente aplaudido por los vecinos afectados, quienes mostraron nuevos carteles con títulos como «Hoy ganó el sentido común» o «Gracias por escuchar al rural. Así sí». La emoción fue visible entre los protestantes al ver (casi) la luz al final del túnel tras años de intensa lucha.

Un impulso al comercio local

Otro de los asuntos tratados en el pleno fue la creación de campañas de acción directa y de otras iniciativas para gastar en establecimientos locales con el objetivo de apoyar al comercio de proximidad ante la crisis que atraviesa debido a la compra por internet, la falta del relevo generacional o la presión fiscal ejercida a los autónomos, entre otras causas.

Por ello, los socialistas propusieron una moción a favor de los negocios de la ciudad que incluye la construcción de un vivero o acelerador de empresas, además de una oficina municipal de apoyo al emprendimiento local.

«Queremos que hayan más comercios nuevos que persianas bajadas», concluyó Silvia Crespo, la concejala del PP, expresando así el voto favorable de su grupo, de igual forma que el BNG. Además, Rafa Domínguez, portavoz del PP, reclamó la construcción de una biblioteca municipal, alegando que «fomenta la educación y la cultura, facilita el acceso gratuito a libros y revistas, reduce la brecha digital y estimula la convivencia y el diálogo de diferentes generaciones».

Mientras que el BNG expresó su voto en contra, el PSOE apoyó la iniciativa, pero reclamando un proyecto más innovador, centrado en espacios de estudio con un sistema de reserva, aunque hasta el momento no se barajó ninguna localización.

Tracking Pixel Contents