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La Brilat en REPÚBLICA ESLOVACA | Un contingente que refleja el compromiso de España con la OTAN

Doscientos soldados gallegos completan otra exitosa misión militar

Galicia juega un papel destacado en las operaciones de la Alianza Atlántica para la defensa colectiva y la disuasión en su flanco Este

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

Desde hace casi dos años las Fuerzas Armadas de España están desplegadas en Eslovaquia, integradas en la Brigada Multinational Task Force Slovakia.

Un contingente con más de 800 militares y 200 vehículos españoles sobre el terreno que supone actualmente el mayor esfuerzo internacional sostenido de las Fuerzas Armadas en el marco de la OTAN, participado también por fuerzas eslovacas, portuguesas, rumanas, eslovenas y checas.

La misión, «exclusivamente defensiva y disuasoria», forma parte del «refuerzo de la presencia avanzada de la OTAN en el flanco oriental», explican desde el Estado Mayor de la Defensa.

Fue el 1 de julio de 2024 cuando España asumió el liderazgo de esa brigada multinacional, relevando a la República Checa. Y desde mediados de diciembre lo hace a través de la Brigada Galicia VII, más conocida como Brilat.

El mes que viene se cumple un año de ese cometido, de ahí que la brigada pontevedresa, bajo el mando del coronel Ángel J. Espiga Gómez, vaya a dar el relevo a la brigada de la Legión.

Un proceso que comienza el día 11 y acaba el 17, fecha del último vuelo de regreso a España. El día 16 se celebrará la transferencia oficial de autoridad, y a partir de ese momento será la Legión la que mande.

Por tanto, resta solo un mes para que puedan volver a casa y reencontrarse con los suyos un buen número de hombres y mujeres ahora desplegados en Eslovaquia, entre los que se encuentran más de doscientos gallegos. Concretamente, 107 militares de Pontevedra, 36 arousanos, 28 de Ourense, 35 de A Coruña y 13 de Lugo.

En muchos casos jóvenes como Álex, nacido hace 26 años en Vilagarcía, Borja, un vigués con la misma edad o Antonio, de 24 años y natural de Pontevedra.

Son ellos los comprometidos y orgullosos representantes de Galicia y España en Eslovaquia, donde en breve darán el relevo a otros como el teniente Villacampa, que con su despliegue el mes que viene sucederá, entre otros, a su padre, el ferrolano Pedro Villacampa.

Se trata de un suboficial mayor –lo máximo a lo que puede aspirar un militar de la escala de suboficiales– que además de ser experto en temas de personal y recursos humanos es la mano derecha del coronel jefe del contingente.

Esta es su última misión, ya que en enero pasará a la reserva. «El despliegue en Eslovaquia ha sido el mejor colofón posible para mi carrera», declara Villacampa, quien al ser preguntado por los demás militares gallegos destaca «la camaradería de nuestras unidades, venidas de muchas partes de España, y la estrecha unión con nuestros aliados».

«Saber que mi hijo me relevará en diciembre, en esta misma misión, hace que esta experiencia sea aún más especial e inolvidable», proclama este soldado de dilatada y brillante trayectoria que acompaña en Eslovaquia al teniente coronel Agustín Rodríguez Vázquez, natural de A Coruña, pero afincado en Pontevedra.

Es el jefe del Grupo Logístico de la Brilat, con sede en la pontevedresa Base General Morillo, y en este despliegue está al mando de la Unidad de Apoyo Logístico de la Multinational Task Force Slovakia.

Un despliegue que, «en una situación de inestabilidad geopolítica a nivel global», define como «ejemplo del compromiso de España con la OTAN».

El militar pontevedrés añade que «el hecho de integrar de forma eficaz a diversas nacionalidades en una unidad bajo liderazgo español, refuerza la capacidad de disuasión ante posibles amenazas en el flanco Este de la OTAN, contribuyendo de forma clara y explícita a la defensa común».

Pero es que, además, «nuestro despliegue se ha constituido como un marco de innovación y experimentación que ha permitido la evolución y desarrollo de nuevas tácticas, técnicas y procedimientos de gran utilidad para nuestro Ejército», esgrime el teniente coronel Agustín Rodríguez Vázquez.

Abundando en todo ello, Defensa resalta que durante el primer semestre de 2025 la unidad aliada en Eslovaquia «alcanzó un importante hito de transformación operativa con la ejecución de la operación Strong Lineage 25».

Así las cosas, «tras desplegar, coordinar y sostener un conjunto de unidades multinacionales que operaron de forma integrada en un entorno táctico complejo, ha quedado demostrada la capacidad del contingente liderado por España para operar como una brigada multinacional de combate, lo que permitió su acreditación como tal por parte de la OTAN».

La fuerza desplegada mantiene una estructura operativa mediante la que alcanzar los objetivos marcados por la OTAN en defensa de sus países miembros, buscando en todo momento «una garantía de paz, estabilidad y desarrollo para el pueblo eslovaco», apostilla el capitán David Entrialgo.

Esto requiere, en coordinación permanente con las fuerzas armadas de Eslovaquia, de «una intensa actividad operativa, de adiestramiento y de cooperación en todos los niveles».

Dicho de otro modo, que en cumplimiento del Artículo 5 del Tratado de Washington, la Task Force dirigida por la Brilat «contribuye directamente al refuerzo de la capacidad de defensa aliada en el flanco Este, proporcionando seguridad a Eslovaquia y al conjunto del territorio OTAN».

De igual modo, recurre a «una presencia visible, creíble y preparada» para ejercer de «factor disuasorio frente a cualquier intento de agresión o desestabilización, reforzando el mensaje de unidad y determinación aliado».

Otra de las metas perseguidas por la misión es «fortalecer las capacidades de defensa de los países aliados del Este de Europa, contribuyendo al escudo colectivo de la OTAN y a la seguridad de los ciudadanos europeos».

Todo ello sin dejar de lado la cooperación, promoviendo «la interoperatividad entre las fuerzas participantes a través de entrenamientos conjuntos, integración de procedimientos y uso combinado de capacidades militares».

Se quiere con ello «garantizar una respuesta eficaz y coordinada ante cualquier contingencia».

Y de ahí, por ejemplo, el desarrollo de ejercicios multinacionales, maniobras combinadas y adiestramientos específicos con los que «mejorar de forma constante el nivel de preparación, cohesión y rendimiento operativo de la unidad».

Pero eso no es todo, sino que la brigada de los soldados gallegos desplazados en Eslovaquia mantiene también una relación de colaboración con las autoridades e instituciones de aquel.

De ahí, por ejemplo, «la participación activa en iniciativas sociales, educativas y cívicas que refuerzan el vínculo entre las tropas aliadas y la sociedad eslovaca».

Es de reseñar que de los más de 800 militares españoles desplegados, el 85% pertenecen a la Brilat, un 10% a la Brigada Logística del Ejército de Tierra y los demás, a otras unidades del mismo ejército, cuerpos comunes y Guardia Civil.

De este modo España aporta a la fuerza multinacional tanto el cuartel general como un batallón de infantería, escuadrón de caballería, batería de artillería de campaña, unidad de artillería antiaérea, compañía de ingenieros, unidad de transmisiones y la unidad logística.

La mayor parte de esas aportaciones o departamentos proceden de Galicia, y más concretamente de la Base General Morillo de Pontevedra, tal y como resalta el capitán David Entrialgo.

También de origen gallego son los vehículos de alta movilidad táctica y transporte protegido conocidos como Vamtac, fabricados en la empresa Urovesa en su factoría del Concello de Valga.

Vehículos de notable capacidad de despliegue que, junto a los blindados de transporte de personal y carros de combate Leopard, están al servicio del Grupo Táctico Multinacional, es decir, el principal elemento de combate de la Multinational Brigade Task Force Slovakia.

Esta unidad operativa está formada por contingentes de España, Eslovenia, Portugal y Rumanía, que contribuyen con personal, medios y capacidades tácticas, incluyendo unidades de infantería motorizada, mecanizada y acorazada preparadas para actuar de forma coordinada.

«De acuerdo con los estándares y las Declaraciones de Capacidad de la OTAN, esta unidad se clasifica como un Grupo Táctico de Infantería Media –esgrime el Estado Mayor–, y esto implica que cuenta con la estructura y los medios necesarios para ejecutar operaciones terrestres de forma autónoma, maniobrando bajo sus propios fuegos contra fuerzas hostiles».

Además, «su diseño como unidad de armas combinadas, con entidad equivalente a un batallón, le proporciona flexibilidad, potencia de combate y capacidad de adaptación al entorno operativo».

Podrían detallarse otros muchos aspectos técnicos y logísticos de la misión, pero quizás baste con destacar que la semana pasada el contingente superó con éxito la evaluación conocida como Certex II-25, que era el colofón al adiestramiento del segundo semestre del año.

Haberlo superado «confirma la certificación OTAN del Grupo Táctico Multinacional como fuerza plenamente interoperable y lista para el combate».

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