La huelga por los despidos en Ence abre una brecha entre personal de oficinas y de la fábrica de Lourizán
El comité de Oficinas Centrales no secunda el paro y reprocha al de la planta de Lourizán que «se niegue a negociar» con la compañía

Una protesta del personal de fábrica contra los despidos / Gustavo Santos
N. D.
Trabajadores de la fábrica de Ence en Lourizán han protagonizado este martes su segunda jornada de huelga de las doce convocadas este mes contra el plan de despidos colectivo presentado por la empresa para reducir la plantilla en 39 empleados.
Pero esta movilización laboral ya presenta grietas entre el personal. Mientras que los trabajadores de la planta sí secunda el paro, no ocurre lo mismo con los de oficinas, que reprochan al comité de la fábrica «su negativa a negociar» con la compañía.
La planta de Lourizán continúa parada desde el inicio del conflicto, después de que la dirección decidiera no reanudar la producción, una medida que el comité de empresa interpreta como una «forma de presión». Según su secretario, Omar Vázquez, la compañía busca que los trabajadores pierdan la parte variable de sus salarios.
El conflicto ha generado tensiones también entre los distintos comités de trabajadores de la compañía. Así, desde el Comité de Oficinas Centrales, su representante Ana Cedeira ha hecho público un comunicado en el que expresan su «indignación» ante la situación a la que se han visto «arrastrados»: «Por la empresa, al no permitir negociar dicho plan por centros de trabajo, y por el comité de la biofábrica de Pontevedra, al negarse a sentarse a negociar la propuesta de la empresa».
Cedeira recuerda que cuatro de los cinco centros afectados por el denominado Plan de Competitividad, que contempla los despidos, aceptaron inicialmente sentarse a negociar, salvo el de Pontevedra, que «se negó en rotundo desde un inicio».
Solo el centro de Navia, con unos 400 empleados y distinto CIF, se encuentra actualmente inmerso en negociaciones con la dirección, mientras que los otros tres (oficinas de Galicia, Navia y Madrid, con un total de 259 trabajadores) «se han visto arrastrados por la postura del comité de Pontevedra».
Según el comunicado, estos cuatro centros han recibido ya la convocatoria oficial para el inicio del periodo de consultas del ERE el próximo 20 de noviembre, quedando todos formalmente incluidos en el proceso.
El comité de oficinas expresa su «preocupación» por el impacto que esta situación pueda tener no solo en la plantilla, sino también en las empresas auxiliares, la cadena de suministro y el sector forestal gallego, y que podría afectar indirectamente a «más de 5.000 puestos de trabajo», según sus cálculos.
Por su parte, el comité de la fábrica pontevedresa reprocha a sus compañeros de oficinas que «se alineen» con la dirección de la empresa, asumiendo sus argumentos sobre la situación económica del sector de la pasta y la celulosa en Europa. En un tono crítico, les invitan a «encabezar la lista de despidos si están dispuestos a firmarla».
Ence había planteado en los últimos meses un Plan de Competitividad que incluía medidas de inversión, automatización y reingeniería, además de prejubilaciones y bajas incentivadas, con el objetivo de reducir plantilla «de manera consensuada y no traumática». Sin embargo, la falta de acuerdo entre los comités y la dirección ha desembocado en un conflicto laboral que mantiene paralizada la producción y dividida a la plantilla.
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