Las cooperativas se consolidan en los terrenos de la antigua Tafisa, en Pontevedra
Un nuevo edificio de 56 viviendas está en marcha en la calle Ernestina Otero y otro proyectado

Obras de la cooperativa de viviendas en los terrenos de Tafisa. / Gustavo Santos
Un nuevo edificio levanta sus cimientos en la calle Ernestina Otero, en los terrenos de la antigua Tafisa. Un total de 56 propietarios, miembros de la cooperativa Andares do Lérez que reúne a 627 socios actualmente, vivirán en esta nueva construcción de viviendas de protección autonómica (VPA) situada en las inmediaciones del río Lérez, consolidándose así las cooperativas en la Boa Vila. De hecho, está proyectado otro edificio de una cuarentena de moradas en frente de este, por lo que en torno a un centenar de familias se mudarán a estos domicilios próximamente.
El plazo de ejecución de la obra es de 24 meses, aunque debido a la dificultad de cimentación por la proximidad al río, se estima que ascienda a los 26 meses, «más los necesarios para completar los trámites administrativos, pues al tratarse de VPA, además de la licencia de primera ocupación, hay que pasar el trámite de la calificación definitiva y el visado de los contratos», lo que puede conllevar cuatro meses adicionales, según confiesa Javier Castro, gestor de la cooperativa Andares do Lérez.
Pese a que «las características de las viviendas las deciden los socios», tal y como indica Castro, estas suelen ser de tres dormitorios, dos cuartos de baño y casi siempre cuentan con una terraza. Además, por normativa, cada hogar tiene un trastero y una plaza de garaje. «Adicionalmente, por obligación municipal, muchos socios tienen dos plazas de garaje», señala Javier Castro. Todo esto se traduce en un total de 85 metros cuadrados útiles en el caso de las viviendas de tres dormitorios, o en torno a 70 metros cuadrados, en caso de dos. Además, tienen la certificación energética A, el máximo nivel, calefacción por suelo radiante y producción de agua caliente sanitaria por aerotermia, «una energía renovable de mucho menor consumo». Asimismo, el edificio renuncia a los locales comerciales de la planta baja en favor de evitar un tercer sótano para las plazas de garaje, que se distribuyen a lo largo del bajo y los sótanos 1 y 2.
Así pues, el coste de un inmueble de estas características oscila entre los 180.000 y los 210.000 euros, en función de la cantidad de metros cuadrados y si incluye una o dos plazas de aparcamiento. Una cantidad que se compara con los «381.000 euros de un piso de una promotora privada, fuera del alcance de prácticamente cualquier joven», según apunta Javier Castro, pues el importe de estos nuevos hogares tiene que estar «siempre por debajo del máximo que marca la normativa». Estos nuevos pisos están financiados por la Xunta con más de medio millón de euros, además de una ayuda que pueden solicitar los propietarios de 20.000 euros. Según informa la concejala María Martínez esta línea de ayudas triplicará su presupuesto, ascendiendo a 15 millones.
Los requisitos para poder acceder a las VPA los define la Xunta, que establece unos límites de renta en función de diferentes regímenes. Además, los potenciales beneficiarios tienen que estar empadronados en Galicia y no pueden tener ninguna propiedad a su nombre que supere el 40% de la vivienda que se pretende adquirir.
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