Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Un siglo de señales marítimas en la ría

La Autoridad Portuaria afronta la reforma, por 1,9 millones, de la torre baliza de Camoucos, una de las cuatro de la ría y que comenzó a planificarse hace cien años en diciembre de 1925

Torre de Camoucos, que será reparada.

Torre de Camoucos, que será reparada. / FdV

Pontevedra

La empresa Marcor Xove ejecutará la rehabilitación de la torre baliza de Camoucos, situada en el canal norte de la isla de Ons y dotada con una marca lateral roja de babor. El presupuesto de adjudicación es de 1,9 millones de euros y el plazo de ejecución es de once meses. Se trata de una compleja obra marítima para ejecutar el refuerzo de cimentación de la torre de modo que se garantice su estabilidad estructural, ya que está instalada en una zona muy expuesta a la acción del oleaje y el viento así como la demolición y reconstrucción de parte de la torre.

La de Picamillo se reconstruyó en 2019. |  FdV

La de Picamillo se reconstruyó en 2019. | FdV

Mientras duren las obras se instalará un sistema de balizamiento provisional para mantener la función de señalización marítima de la torre. La de Camoucos es una de las principales torres baliza de la ría y su reforma llega justo un siglo después de que comenzase su planificación.

Baliza de Punta Couso, la única de las cuatro de la ría que está en tierra. |

Baliza de Punta Couso, la única de las cuatro de la ría que está en tierra. |

Según la documentación que posee la Autoridad Portuaria, en diciembre de 1925 se ordenó, por parte del Servicio Central de Señales Marítimas, el balizamiento del bajo de los Camoucos, que estaba ejecutada en 1930. pero hasta mayo de 1931 no se remite el acta de recepción de las obras para el alumbrado de la baliza. Apenas dos años después, en julio de 1933, se alerta «del riesgo en la que se encuentran los pescadores de la ría de Pontevedra que navegan cerca de los Camoucos debido a la falta de alumbrado de la baliza, con accidentes que se podían haber evitado de estar señalizados de forma correcta esos bajos», una deficiencia que se subsanó poco después.

Otra de las torres baliza de la ría es la de Picamillo, ubicado cerca de Punta Faxilda, en Sanxenxo, que fue reconstruido en 2019 tras ser completamente arrasado por el mar durante ciclón «Kurt» de febrero de 2016. La torre Picamillo nace a raíz de un escrito realizado por el Pósito de Pescadores de O Grove en noviembre de 1930.

En julio de 1933, «en la misma misiva que denuncia el estado de la baliza de los Camoucos se hace referencia a que la baliza de Picamillo se encuentra situada demasiado al centro haciendo muy complicado el acceso a la ría. Del mismo modo, no se había construido más que la baliza, no existía ni la torre ni la luz», por lo que el Ministerio de la Marina acabó por «prohibir la navegación entre los canales que determinan Picamillo y Punta Fagilda»

Fue en agosto de 1933 cuando comenzó «el montaje de la torre y la luz para la baliza con similares características a las del resto de balizas de la zona, torre de 13 metros, linterna con un alcance de 8 millas, altura del foco sobre el nivel del mar de 14,5 metros».

La tercera torre baliza que señaliza la navegación en la ría es la de Mourisca, en la costa de Bueu. La Autoridad Portuaria explica que «sobre una prominencia del arrecife submarino a las inmediaciones del cabo Udra se sitúa la Baliza Mourisca». La torre, del mismo tipo que las otras balizas de las Rías Baixas fue construida en el año 1923, prestando servicio sin interrupción hasta su destrucción por un violento temporal siete años más tarde, el 31 de diciembre de 1930. Se ordenó su reconstrucción, obra que se realizó en 1933, hasta que en 1965, los temporales vuelven a destruir esta torre, colocándose una boya luminosa como solución provisional.

En diciembre de 1967 se acordó reponerla «por un importe aproximado de 1.900.000 pesetas. Solicitada por la jefatura de Costas y Puertos de Galicia. Quedando aprobada una nueva reconstrucción en el año 1968 por parte de la Junta Central de Puertos»

Todas estas torres emergen en el mar, pero la cuarta y última está en tierra. Es la de Punta Couso, cuya instalación se decretó en 1954. «El alcance ordenado para esta luz es de 10 millas en tiempo medio. Para conseguir esta potencia en el Atlántico es necesario que se incorpore una potencia luminosa de 950 bujías. El 17 de abril de 1960 se avisa a los navegantes de que se ha puesto en funcionamiento de manera provisional el Faro de Punta Couso, siendo a partir del 2 de marzo de 1961 cuando comienza su funcionamiento con carácter definitivo».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents