Bárbara Penas | Psicóloga y sexóloga
«Todo el mundo tiene derecho a una educación en sexualidad»
Bárbara Penas Rey es una psicóloga y sexóloga que incide en la importancia de la educación sexual, estableciendo un clima de confianza con los jóvenes en el que se sientan cómodos para hablar de ciertos temas. La sexóloga, además de orientar particularmente, participa en diferentes iniciativas, realizando labores como la de educación menstrual a través de la asociación ‘Cromosomos X’.

La sexóloga Bárbara Penas. / FdV
Cada vez, la educación sexual es un asunto de más actualidad y un reto todavía pendiente, pues pese a los avances, todavía queda camino por recorrer. La sexóloga Bárbara Penas comenta situaciones presentes y brinda consejos para poder seguir dando un paso más en esta normalización.
¿Qué importancia tiene la educación sexual en los jóvenes?
La educación sexual tendría que estar dándose desde que somos bien pequeños. Es importante para todo el mundo, pero sobre todo para los jóvenes, que durante la pubertad pasan por un momento de cambios hormonales grandes que pueden llegar a ser impactantes para ellos. Me parece necesario que tengamos un puente de confianza para que nos puedan preguntar y que los escuchemos sin juicio, que estamos aquí para ayudarles. También es muy importante que sean conscientes tanto de los riesgos como del placer cuando piensen en la sexualidad.
¿A qué cree que se deben los tabús en la sociedad?
Venimos de una sociedad en la que hablar de sexualidad o todo lo que tuviese que ver con la parte más erótica del ser humano estaba mal visto, era un pecado y no se podía tratar con naturalidad ni había a quién preguntar. Todo esos tabús los hemos heredado. Tengamos la creencia que tengamos, tenemos que ser conscientes de que todo el mundo tenemos derecho a una formación en sexualidad. Entonces, tenemos también un poco el deber de proveer esta educación sexual a las generaciones futuras.
¿Considera que ha cambiado la percepción de la sexualidad?
Poco a poco sí que se van cambiando cosas, pero es verdad que falta mucho camino todavía por recorrer. Se habla más y hay más ganas de seguir formándose en este aspecto, pero al final la curiosidad en torno a la sexualidad ha estado siempre en el ser humano. Estamos intentando cambiar este paradigma, de una sexualidad más represiva a una sociedad que viva la sexualidad más libre.
¿Qué retos existen?
En los talleres de educación sexual existe cierta tensión, sobre todo en los chicos, porque hablamos desde una perspectiva feminista. Tenemos el reto de que entiendan que no es personal, sino que es para que todos nos relacionemos mejor, de manera más libre, en confianza y sintiéndonos seguras. El tema del consentimiento tiene que estar siempre encima de la mesa para entender cuándo realmente se quiere hacer algo o no. También la conciencia de la protección, porque estamos viendo últimamente que han aumentado mucho las enfermedades y las infecciones de transmisión sexual. Para disfrutar y que realmente la sexualidad pueda ser plena, tenemos que cuidarnos de los riesgos que puede tener.
¿La pornografía genera un impacto negativo?
La pornografía es un producto audiovisual de una de las industrias más grandes del mundo, que al final lo que quiere es ganar dinero. Tenemos que partir de esa base y entender que está hecha por y para el consumo, sobre todo, masculino hetero. La perspectiva que tiene normalmente es muy machista y violenta. En la mayoría de veces, no se ve el antes y el después de una relación sexual, cómo ligar de manera respetuosa, que se utilice protección o que las personas tengan que parar o que se rían. Son imágenes totalmente fuera de la realidad. Estamos viendo que están yendo muchas personas a consulta sexológica por adicción a la pornografía. Una de las cosas que me parece más preocupante es que hay adolescentes que prefieren conversar con inteligencia artificial, que se hace pasar por chicas porque así no van a recibir un no por respuesta. Además, después de ver porno, es habitual sentir que las relaciones sexuales no nos llenan, porque lo que vemos en el porno es algo duro o fuerte y acabas queriendo más. Hay que tener cuidado con eso.
Actualmente, ¿cuál es el principal problema de la juventud?
La salud mental está siendo bastante preocupante. Internet y las redes sociales están desconectando y alejando a las personas. Los adolescentes nos necesitan y tenemos la tarea pendiente de escucharlos más, sin darles ‘la chapa’ y que no quieran escucharlos. Es superinteresante que empecemos a hacer lo contrario, crear espacios donde puedan hablar para ver qué les pasa, qué les preocupa, cómo les podemos ayudar y, a partir de ahí, seguir trabajando.
¿Qué consejo daría para educar sexualmente a los hijos e hijas?
Animo a los padres a que acudan a profesionales de la sexología si lo necesitan, nadie nace con todas las herramientas educativas para dar a nuestros jóvenes. Estamos para orientarles, formarles y deconstruir ideas para que no pasen a las siguientes generaciones. La educación sexual también pasa mucho también por estar ahí incondicionalmente para ellos y para ellas.
«Toda la sociedad está educando a través del silencio, tabús o comportamientos»
Bárbara Penas participó en los coloquios posteriores a la obra teatral de educación sexual ‘DeseXo’, de Talía Teatro.
¿Cuál es el objetivo principal de estos coloquios?
Abrir el debate, comentando el proceso de investigación para el desarrollo de la obra, y dar paso a preguntas. A veces es complicado que comenten porque la sexualidad es un tema muy íntimo y tabú.
En el caso de Pontevedra, más de 600 estudiantes asistieron a la obra, ¿qué importancia tiene esta?
Es como una guía rápida a los talleres de educación sexual que hacemos, una herramienta muy buena para hacer ese trabajo de forma más visual y remover conciencias.
¿Qué reflexión le gustaría que hiciese el público?
En la obra se trata mucho la falta de educación sexual que hay en la sociedad. Entonces, para mí sería un éxito que se marchasen pensando que tienen el deber y el derecho de seguir formándose en educación sexual, tanto para ellas como para las generaciones venideras. Al final, la educación sexual no pasa solo por los profesionales de la sexología, sino que toda la sociedad está educando en mayor o menor medida a través del silencio, tabús o comportamientos.
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